Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Después del deterioro, relanzan el autódromo

Reverdecer en Villa Lugano.

Se impulsa un proyecto para poner en valor un escenario deportivo que hace tres meses sufrió una clausura; la inversión será de US$ 50 millones y el objetivo es que vuelva la F.1.

autodromo

(CABA) Julio de 1994. Arquitectos, operarios y máquinas coordinaban maniobras y esfuerzos para dejar en óptimas condiciones al autódromo porteño, que en 1995 estrenó la remodelación más importante desde su construcción, allá por 1952. El regreso de la Fórmula 1 produjo el gran cambio en el templo nacional del vértigo. Veinte años después de aquel invierno frenético por las obras, el 20 de julio de 2014, el autódromo Oscar y Juan Gálvez atravesó su peor momento. En medio de un profundo deterioro por la falta de inversión y casi en desuso deportivo, el complejo de Villa Lugano padeció una clausura judicial. Fue mientras se desarrollaba una fecha del Súper TC2000. Altibajos históricos de un escenario que fue modelo a mediados del siglo XX y que hoy es prácticamente ignorado por la actividad local.

Tras tocar fondo, el predio que hasta 1998 recibió a la Fórmula 1 ahora es parte de un proyecto de puesta en valor. Apunta a recuperar aquel papel preponderante en el automovilismo deportivo de la región, sostener un modelo de negocio a largo plazo, en sinergia con el sector privado del ámbito industrial y comercial automotor. Y, por supuesto, con el objetivo, como resultado de un plan mixto entre la inversión privada y la gestión pública, de ver nuevamente en Buenos Aires a la máxima categoría.

Desde fines de 2013 se trabaja en un proyecto de ley que dé una solución a largo plazo para el autódromo Oscar y Juan Gálvez. Lo tenemos identificado como una de las concesiones emblemáticas para una actividad tan representativa como es el automovilismo. En estos días se presentará en la Legislatura porteña un plan que ya está consensuado por todos los actores del automovilismo nacional“, adelantó a La Nación Ignacio Werner, asesor del Ministerio de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

“Hay que posicionar al autódromo como el Teatro Colón del automovilismo nacional. Hay un master plan, que prevé la inversión del sector privado. El monto total es de 50 millones de dólares para el reposicionamiento del lugar. Se busca darle rentabilidad al proyecto. Que no sólo sea desde la parte deportiva, sino que existan lugares como showrooms de las terminales automotrices, guardia para autos de competición, escuela de pilotos, un hotel temático, el Museo del Automóvil… Un modelo de negocio que permita sustentar la propuesta, también con la participación del Estado”, agregó Werner, que se reunió con autoridades del Automóvil Club Argentino (ACA) y la Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC), entre otras.

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