Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

Desprolija labor de Francisco Irarrazabal en Parque Sarmiento

La construcción y posterior concesión de un estadio de rugby para 10.000 personas en el parque quedó postergada por lo menos hasta 2017.

(CABA) La construcción y posterior concesión de un estadio de rugby para 10.000 personas en el parque Sarmiento, que el gobierno porteño planificaba estrenar en marzo del año próximo, quedó postergada por lo menos hasta 2017.

Así lo confirmó ayer a LA NACION el subsecretario de Deportes de la ciudad, Francisco Irarrazaval, luego de que el proyecto fuera objetado por vecinos, ya que implica tanto la desaparición de una pista de atletismo que usan cientos de personas para entrenar como la privatización de otro sector de ese espacio verde del barrio de Saavedra.

La Unión Argentina de Rugby (UAR), según la iniciativa oficial, iba a ser la responsable del montaje y la explotación por cinco años de las instalaciones, destinadas a competencias del Súper Rugby, torneo organizado por la South Africa New Zealand Australia Rugby (Sanzar) y disputado por equipos provinciales del hemisferio Sur, al que la Argentina acaba de ingresar.

“Se posterga hasta 2017 el estadio en el parque Sarmiento. El desarrollo de los estudios de impacto ambiental, a cargo de la Agencia de Protección Ambiental porteña, y el análisis de alternativas para reemplazar la pista de atletismo que se perderá llevarán un plazo prolongado, que altera la fecha prevista de comienzo de obra. El estadio no podrá estar listo a tiempo en esta ubicación, así que queda postergado”, informó ayer Irarrazaval.

Un día antes, el ex puma Agustín Pichot, hoy representante de la UAR ante la Sanzar, había deslizado el replanteo del proyecto en una entrevista del ciclo #ConversacionesLN.Por más buena voluntad que haya habido, no sabíamos que había una pista de atletismo. Hubo quejas, ya no llegamos y decidimos esperar hasta que esto se aclare un poco. Vamos a buscar opciones, pero si no es para mejorar, no lo vamos a hacer”, sostuvo.

La intención original era la de erigir el estadio sobre tribunas tubulares en un área del parque Sarmiento que hoy ocupan una cancha de fútbol y una pista de atletismo. Las tribunas removibles tendrían 8 metros de alto por 18 de ancho y se les sumaría una de cemento ya existente, especialmente readaptada para el funcionamiento de vestuarios, un puesto médico y una cabina de transmisión televisiva.

La cancha alojaría las fechas del Súper Rugby que la Argentina disputará como local entre 2016 y 2020; el primer año serán ocho y el segundo, siete encuentros. Ahora, en vista de las demoras en el proceso para habilitar el estadio en Saavedra, la UAR deberá encontrar una nueva locación para los partidos del año próximo. LA NACION intentó ayer contactar a directivos de la UAR para consultarles sobre las alternativas en estudio, sin éxito.

“La llegada del rugby internacional a Buenos Aires es una oportunidad para profundizar el posicionamiento como ciudad deportiva. Además, se impulsa el desarrollo económico y la promoción del turismo. Vamos a defender el proyecto. Sólo que debe superar los estudios de impacto ambiental y, además, debemos encontrar una opción para mudar la pista de atletismo. No dan los plazos“, insistió el subsecretario de Deportes.

Precisamente, referentes del atletismo habían sido algunos de los principales opositores a la construcción del estadio de rugby. Luego de algunas reuniones, el gobierno porteño evaluaba la refacción de una pista preexistente en GEBA, donde podrían entrenar los deportistas “expulsados” del parque Sarmiento. Otra posibilidad era el armado de una pista, pero de pasto dentro del mismo espacio verde.

En tanto, y según el proyecto original, los alumnos de escuelas de la zona que utilizan habitualmente la pista iban a quedar impedidos de ingresar en el estadio para sus prácticas. A raíz de las quejas recibidas, las autoridades habían decidido permitirles el acceso, dentro de determinados días y horarios.

Otro frente de conflicto está abierto con algunos vecinos y organizaciones de Saavedra, a quienes preocupa la pérdida del espacio público y el impacto que tendrá la afluencia generada por el uso de la cancha. “Cada vez nos queda menos parque público. Privatizaron el driving de golf, las canchas de tenis, las áreas de reservorios siguen cerradas al público y, ahora, quieren privatizar otro sector”, protestó Hugo Campos, de la agrupación zonal Vecinos por la Ecología.

Su reclamo es compartido por más residentes y por dirigentes de la oposición. Además, una petición en contra de la construcción del estadio superó las 17.500 firmas de adhesión en Change.org.

Los detractores de la iniciativa también consideran perjudicial la llegada de 10.000 personas en auto para presenciar los partidos. Argumentan que el parque no contiene suficientes espacios de estacionamiento, por lo que los vehículos recalarían dentro del aledaño barrio de casas bajas Cornelio Saavedra, en desmedro de la tranquilidad de sus habitantes.

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