Descubrió una estafa detrás de un departamento en alquiler gracias al papel...

Descubrió una estafa detrás de un departamento en alquiler gracias al papel de cocina

(CABA) El estafador decía ser griego y ser dueño de un departamento en uno de los barrios porteños más caros de la Ciudad. “Compré una propiedad y quiero dejarla en buenas manos”, seducía. El joven, sin garantía, no pudo ocultar su interés, pero el detalle en una foto del inmueble lo hizo descubrir una estafa que ya llegó a España. “Hola, el departamento está disponible. El alquiler es de 6 mil pesos por cada mes, incluyendo agua, gas, electricidad, internet, seguridad, mantenimiento. Dos dormitorios y un baño, incluye un lugar de estacionamiento. Si tiene alguna pregunta o si quiere fotos, por favor responda”. Ese mensaje recibió Martín (nombre ficticio para preservar su identidad) luego de preguntar sobre un departamento ubicado en el centro de Palermo. La publicación estaba en una reconocida web de alquiler y venta de inmuebles.

Rápidamente, los sueños de la independencia comenzaban a encaminarse y la ilusión crecía a pasos agigantados para este joven estudiante. Todo cerraba: ubicación, precio y la inmediatez de la respuesta. Es que cada vez es más difícil acceder a un alquiler, más si el interesado tiene intenciones de mudarse a algún barrio de Capital Federal y no tiene garantía. Esta oportunidad parecía la soñada y no había tiempo que perder. Es así que la repregunta fue inmediata. Quien estaba por caer en la trampa consultó sobre cómo continuaba el proceso de alquiler, ya quería que ese piso sea suyo. La respuesta no tardó en llegar: el supuesto propietario del departamento se presentó como Nikos Onassis, un bioquímico de Grecia que había trabajado en Argentina durante cinco años y que durante su estadía en el país compró un departamento y ahora quería dejarlo en “buenas manos”.

“Debo decirle desde el principio, que no tengo problema si usted es un estudiante, y yo soy muy aficionado a las mascotas y dispuesto a aceptarlas en el departamento”, escribía el falso propietario como si supiera con quién estaba hablando y sus necesidades urgentes.

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“Cuando me contestó me entusiasmé. Todo parecía perfecto, hasta escribía con algunos errores, típico de ser griego escribiendo en castellano, pensé. Así que le respondí contándole quién era: que estudiaba, que trabajaba, que era buena persona”, admitió la víctima.

Así, ya todo dicho, llegó la información clave: cómo es la gestión y el procedimiento para alquilar la propiedad. “Como tengo que informarle antes, el precio que debe pagar durante un mes será de 6 mil pesos y también un depósito de garantía, también de 6 mil pesos. El dinero quiero recibirlo mensualmente en mi cuenta bancaria de Argentina (…) Estoy dispuesto a enviarle las llaves para que pueda acceder a ella y ver si se adapta a sus necesidad. La entrega de las llaves y el permiso de visualización para asegurarse de que podemos confiar en los demás. La entrega tomará sólo dos días”, explicó el tal Onassis.

“Estaba embalado. Pero algo me decía que no… ¿viste cuando algo no te cierra? Pero pensaba que eran los temores comunes de ‘la independencia’. Sin embargo, unos amigos me dijeron que si tenía dudas lo que podía hacer es chequear la veracidad de las imágenes de la casa… ¡Para qué!…el final se acercaba”, contó la víctima.

Martín empezó a investigar y la sospecha lo llevó a la última cosa que quería que pasara, tener razón: encontró que las imágenes de la publicación del departamento de Palermo habían sido sacadas en realidad de un aviso similar, pero de México D.F. En una de las imágenes del “departamento de Palermo” que, según el propietario estaba amueblado, había un detalle llamativo: un rollo de cocina marca Regio. “Para sacarme todas las dudas se me ocurrió googlear la marca del papel porque nunca en mi vida la había visto… ¿y de donde era? También de México”. Pero no todo terminó ahí. Martín necesitaba saber más, no podía creer que todo sea mentira. Pero buscaba más datos y todo se oscurecía más: encontró que el anunciante (que supuestamente era propietario de ese inmueble, únicamente) había publicado otras tres viviendas en la misma página. Ya no había vuelta atrás: era una estafa. NT