Buenos Aires, 25/05/2017

Deportistas unidos para limpiar el río Reconquista

Surgida como una iniciativa del remero Ariel Suárez, la campaña denuncia la suciedad de la Pista Nacional de Remo

(PBA) “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Un grupo de remeros y palistas argentinos se tomó muy en serio la famosa frase atribuida popularmente a Mahatma Gandhi. Tras padecer durante años la inmundicia que habita en la Pista Nacional de Remo, decidieron levantar la voz y generar una gran movida para crear conciencia ecológica. De eso se trata la campaña Limpiemos el Reconquista, que, mediante la convocatoria de referentes de distintos deportes, busca señalar el estado de contaminación que sufre este afluente, que desemboca en el lugar de entrenamiento de representantes olímpicos y de decenas de clubes; el río que cuya cuenca abarca el área metropolitana de Buenos Aires y 18 partidos de la provincia.

Al olor nauseabundo que deben afrontar en cada salida al agua, se suman otras dificultades, como las de esquivar basura de todo tipo: bolsas de plástico, botellas y hasta muebles y electrodomésticos. Condiciones con las que lidian a diario quienes practican remo y canotaje. Y a partir de las cuales referentes de distintos deportes se solidarizaron: ellos, junto a periodistas y al grupo de remeros y palistas, presenciaron de cerca la mugre de la pista, la recorrieron en distintos botes y no dejaron de asombrarse por tantos desperdicios que recorren el canal aliviador que funciona como pista de remo.

David Nalbandian, Federico Molinari (gimnasta), Vanina Oneto (ex Leona), María Laura Abalo (remera) y campeones olímpicos como Santiago Lange, los Leones Juan Ignacio Gilardi y Lucas Rey, Paula Pareto o Sebastián Crismanich fueron algunos de los que sumaron sus voces por la conciencia ecológica.

La iniciativa comenzó a gestarse en la previa de los Juegos Olímpicos. Brian Rosso, quien compitió en el single scull en Río de Janeiro, cayó al agua como consecuencia de la basura que flota en la pista y desestabilizó su bote. Un hecho que “hizo un click” en la cabeza de Ariel Suárez, 4° en Londres 2012 en el doble scull. Y le trajo recuerdos de los más feos que le tocaron vivir: cuando en 2013, mientras se preparaba para buscar un podio en el Mundial de ese año, una bacteria proveniente de las aguas del Reconquista lo obligó a pasar dos meses postrado en cama (uno de ellos internado en el hospital). “Me dijeron que mis costillas frenaron la bacteria, que si no hubiera sido así no la contaba”, remarca Suárez. “Hace 16 años que remo y sufro esta contaminación”, agrega quien, rápidamente, comenzó a convocar a compañeros para sumarlos a la movida.

El palista Miguel Correa, quinto en Londres 2012, es otro de los referentes deportivos que ha tenido que lidiar con las aguas turbias del Reconquista, un río que recorre 18 municipios. Él, quien creció a orillas del Río Negro en la Patagonia, considera “un castigo” tener que entrenarse en Tigre. Y recuerda con asco aquella ocasión en que cayó al agua: “Me dio tanta impotencia… quería salir rápido del agua. Pensé ¿como es posible que practico un deporte que está en contacto directo con la naturaleza y tenga tanto asco por caerme al agua?”.

Al margen del asco y de las dificultades que genera la mugre para entrenarse (en canotaje, por ejemplo, los entrenamientos de máxima velocidad no se pueden realizar allí porque la mugre dificulta el trabajo), la contaminación del Reconquista es una amenaza ambiental para los vecinos de las zonas cercanas al río. “Queremos dejar un buen futuro para nuestros hijos. No solo mejorar la pista de remo, también nos preocupa la cuenca del Reconquista. Ahí viven más de 4 millones de personas que sufren lo que yo todos los días”, remarca Suárez. “Queremos transmitir la importancia de no tirar basura al río”, destaca luego.

La campaña, hecha a pulmón, hace una convocatoria para este miércoles. Y, mientras apoya las tareas de saneamiento que ya realiza la ONG Proyectar, aspira a que desde entidades gubernamentales o asociaciones civiles puedan sumarse a mejorar las condiciones del lugar. Claro, además de las voluntades individuales. “Esperamos que oigan este grito de auxilio”, resume Correa.

“Siempre nos quejamos de lo que tenemos, y no pensamos en qué podemos hacer para mejorarlo”, declara con autoridad Suárez. Ahora, los deportistas no reniegan de su responsabilidad para torcer una situación adversa. El propio remero lo enfatiza: “Los deportistas unidos pueden cambiar una realidad, es lo que queremos transmitir”.

S.C.

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