Buenos Aires, 25/11/2017, edición Nº 1837

Denuncian a Juliana Awada por explotación y servidumbre laboral

La primera dama porteña fue denunciada por La Alameda, ONG que la acusa de reducir a la servidumbre al personal que trabaja en su empresa textil. (Ciudad de Buenos Aires) La ONG La Alameda denunció las condiciones de “servidumbre” y “hacinamiento” en las que vivirían 13 personas en un taller textil “clandestino” de la firma Cheeky, empresa de indumentaria perteneciente a Juliana Awada, esposa de Mauricio Macri. La Alameda presentó...

La primera dama porteña fue denunciada por La Alameda, ONG que la acusa de reducir a la servidumbre al personal que trabaja en su empresa textil.

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(Ciudad de Buenos Aires) La ONG La Alameda denunció las condiciones de “servidumbre” y “hacinamiento” en las que vivirían 13 personas en un taller textil “clandestino” de la firma Cheeky, empresa de indumentaria perteneciente a Juliana Awada, esposa de Mauricio Macri.

La Alameda presentó en los tribunales de Comodoro Py una demanda contra “los responsables de la firma Cheek S.A., propietaria de la firma ‘Cheeky’, para quien trabajaría en forma exclusiva el mencionado taller de costura” ubicado en la calle Hubac 5673, en el barrio porteño de Mataderos.

La denuncia incluye las imágenes tomadas con una cámara oculta por un costurero que se desempeña en el lugar. Según la agrupación, en el taller textil “son superexplotados 13 costureros de origen boliviano, varios de ellos en situación migratoria irregular, o sea sin documentación, en extenuantes jornadas de 7 a 22 horas” a cambio de un salario de “1.800 pesos”.

Gustavo Vera, presidente de la Fundación Alameda, afirmó en un comunicado que los costureros “están encerrados, y para ir a hacer un simple mandado a la calle y traspasar la puerta de hierro, deben dejar siempre sus pertenencias como garantía de que no se escaparán”.

A todo esto, Cheeky emitió un comunicado en el que sostiene: “Respecto de la denuncia realizada por La Alameda el día 11 de julio, CHEEK S.A informa que la empresa, de acuerdo a su procedimiento habitual, ha resuelto suspender inmediatamente la relación comercial con este taller hasta tanto se esclarezca su situación. La señora Juliana Awada nunca integró la empresa”.

La presentación judicial de La Alameda resaltó que el taller es, a su vez, lugar de alojamiento de los trabajadores. Todos conviven en “una pieza dividida en tres partes para hombres y parejas donde hay varias camas tipo cucheta”, posee una cocina y sólo un baño. Al no haber refectorio, sostuvo la demanda, “deben almorzar y cenar sentados en las cuchetas donde duermen”.

Además, “carecen de mesas y sillas y de cubiertos por lo que deben comer la carne con la mano por la falta de cuchillos”. Por su parte, Vera recordó que “Cheeky ya había sido denunciada penalmente” en 2007 por la organización, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y el gobierno porteño durante la gestión de Jorge Telerman.

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