Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

De Mar del Plata al mundo: la tradicional confitería Boston busca crecer con franquicias

Quiere expandirse a nivel local e internacional siguiendo los pasos de Havanna. La meta es abrir 100 locales en los próximos cinco años.

(PBA) Fueron nueve meses de negociaciones en estricto silencio. La tradicional confitería marplatense Boston -reconocida por sus famosos borrachitos, las medialunas y la pavita- fue adquirida por tres inversores (dos hermanos argentinos y un austríaco) y planea una agresiva expansión. La meta – aseguraron los nuevos dueños- es abrir 100 locales en los próximos cinco años, entre la Argentina y otros mercados. La clave del negocio estará en el volumen.

Pablo Lotero, fundador y socio de 360 Group, compañía especializada en telecomunicaciones en América latina, su hermano Juan Manuel, propietario de Xocolata, cadena marplatense de panadería y pastelería compuesta por cinco tiendas, y Carl Schönfeldt, a cargo de un fondo con inversiones hidroeléctricas en Chile y Austria, desembolsaron $ 6 millones en concepto de marca, además de hacerse cargo de las deudas de la empresa, y planean invertir otros $ 120 millones de acá a 2021, según pudo saber La Nación.

La imposibilidad de trasladar los costos a los precios de los productos, sin bajar la calidad, dificultó la rentabilidad de la Boston en los últimos tiempos. La empresa, fundada en 1958, era manejada por la segunda generación familiar, a cargo de Osvaldo Amado. Al momento de concretarse la operación, sus pasivos alcanzaban los $ 30 millones, de los cuales $ 10 millones eran deudas con el fisco.

Los precios de los productos de la confitería entre marzo y noviembre (cuando se concretó la venta) aumentaron sólo un 15%, mientras que la inflación fue mayor en ese período. “Dentro de las propuestas que recibimos estaba la de la Boston y nos llamó la atención la penetración del producto y su calidad. Vimos que había potencial para llevar la marca a todo el país, a Latinoamérica y Europa. Si bien la industria gastronómica está en un momento complejo para nosotros es un tema de escala, lo que permitirá abaratar costos”, dijo a este medio Pablo Lotero.

Xocolata se unificará con la Boston por lo que ahora la confitería tendrá 10 locales, aunque serán muchos más en los próximos meses. Entre marzo y mayo abrirán cuatro tiendas entre Capital Federal y Buenos Aires, y a partir de allí empezará la expansión. De acuerdo con las proyecciones abrirán otros 18 nuevos puntos de venta este año. “El proceso de crecimiento de la marca será orgánico natural o por adquisición de otras compañías”, explicó Lotero y sostuvo que cualquier localidad con más de 100.000 habitantes podrá ser analizada como potencial lugar para instalar la confitería allí.

Aunque en una primera instancia habían rechazado ofrecer franquicias, hasta que se hubiese consolidado el crecimiento y tuvieran mayor control de la marca, los pedidos ya llegaron de lugares tan disimiles como Japón, Hong Kong, Reino Unidos, México y España (un empresario habría pedido la licencia para abrir ocho locales en Barcelona) y ahora no descartan aceptar esas propuestas, siguiendo los pasos de otra marca “made in Mar del Plata” como Havanna.

La apuesta es tal que de cumplirse las expectativas de los dueños superaría la velocidad de expansión, por ejemplo, de Starbucks en la Argentina. El ejemplo sirve para graficar las dimensiones. Desde que se abrió en 2008 el primer café de la cadena norteamericana en el país hasta la fecha se instalaron 96 locales. Lotero afirmó que sus planes de desarrollo de la marca son sólidos y no sólo expresiones de deseo. “Contamos con el financiamiento para pasar de 10 a 100 locales, lo que implicaría elevar la cantidad de empleados de los 150 actuales a 10.000″, dijo.

El optimismo también se refleja en los números. La facturación anual de la Boston fue en 2016 de US$ 4 millones y este año los nuevos dueños esperan cuadruplicar ese monto. Los productos se seguirán elaborando íntegramente en Mar del Plata.La Boston tiene una tradición no sólo de productos, sino de fabricación, conservando una condición artesanal que queremos llevar a todos lados“, señaló Lotero, y agregó que están iniciando un proceso de industrialización controlada preservando el concepto original y llevándolo a un proceso congelado.

La Boston tiene otra particularidad: los mozos en promedio llevan 25 años trabajando en el mismo lugar. Ocho empleados se jubilarán este año -un elevado número si se tiene en cuenta el total- lo que refleja el concepto de confitería familiar. Los ex dueños, aunque los números daban en rojo en los últimos años, siempre se negaron a despedir. “Al punto tal, que pese a desprenderse de la empresa, en el contrato introdujeron una cláusula para que se auditen periódicamente la calidad de los productos”, sostuvo una fuente que tuvo acceso al contrato y que pidió que no sea revelado su nombre. “La Boston era como su casa. Todavía están como en shock“, resumió una fuente allegada a la familia. NR


Fuente: La Nación

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