Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Daniel Cros cierra hoy su gira en La Biblioteca Café

En el país por primera vez.

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(CABA) El intercambio musical entre España y la Argentina se renueva constantemente y promete seguir fortaleciéndose. Ahora es el turno de Daniel Cros, un inquietante y original cantautor barcelonés que cerrará hoy su gira argentina. Aunque ya carga con siete discos en su maleta, el músico español se está presentando por primera vez en el país y ya recorrió Mendoza, La Plata y Rosario. “He sido tardío con la Argentina, aunque hacía años que tenía ilusión por venir a cantar. Si he podido venir ha sido por la complicidad de cancionistas que me han invitado”, reconoce Cros, quien finalizará su gira hoy a las 21 en La Biblioteca Café (Marcelo T. de Alvear 1155), en compañía de invitados como Javier Maldonado y Pablo Grinjot. Lo novedad que lo trae por estos lados del mundo es su reciente disco, Aquello era entonces, esto es ahora, publicado el año pasado en España, en el que predomina la música mediterránea y la afrocubana. “América latina va ganando en autoestima y cultivando sus cualidades. Los gobiernos empezaron a apostar a la exportación de la cultura y se hizo más visible la necesidad de explicarle al mundo en qué consiste el patrimonio cultural latinoamericano”, se alegra Cros, quien también cruzó la cordillera para tocar en el país trasandino. Sin embargo, su mirada positiva cambia cuando se le pregunta por las políticas culturales en su país. “Hay un abandono enorme”, sentencia.

El vínculo de Cros con la canción latinoamericana es su rasgo distintivo. No sólo viene de realizar una gira con la cantautora brasileña Sylvia Patricia, sino que tiene una íntima relación con la música cubana. En su último disco, el espíritu bailable de ritmos caribeños como el son y el chachachá conviven con la rumba catalana y la tarantela. “Los géneros son como el vestido de la canción; lo que me interesa es la esencia, el discurso que desarrollo, mi visión personal”, entiende Cros. En uno de sus viajes a Cuba, estudió percusión afrocubana con el Conjunto Nacional Folklórico en La Habana y actualmente colabora con músicos cubanos afincados en Cataluña. “La resistencia que Cuba le ha plantado a Estados Unidos siempre ha sido un ejemplo”, dice el músico y opina sobre el acontecer político de la isla: “Uno entiende que esa ya no es la guerra y se tiene que redefinir la situación política. Todo está sujeto al cambio. La resistencia y el miedo sólo generan retraso y hacen que la vida no fluya. Es como la tensión que ocurre en mi tierra: no se permite al pueblo catalán decir lo que piensa. ‘Las cosas son así y basta’, dicen. No se permite que haya otras maneras. No se permite a Cataluña votar sobre su destino. El ser humano le tiene miedo al cambio. Arriesgar es lo que te hace avanzar. Hay que dejar un espacio para que las cosas sean diferentes, aunque sea incómodo”.

–En su música hay una fuerte impronta afrocubana. ¿De dónde viene ese interés?

–Para entenderlo tienes que saber que un disco que me impactó mucho fue Graceland (1986), de Paul Simon, que tenía espíritu de aventura, de viaje, y que incorporaba música africana al pop. También ha hecho algo así David Byrne, con Rei Momo (1989). Me fascinó ese viaje musical. De alguna manera, andaba buscando eso. Fui a La Habana a conocer de primera mano los ritmos afrocubanos para luego incorporarlos en mis canciones. En Cataluña hay muchos músicos cubanos. Mi disco Aire de mar (2006) lo hice con una formación enteramente de músicos cubanos. Había ritmos de guaguancó, chachachá, son, bolero, danzón, géneros tradicionales que adapté a mis canciones. Procuré respetar el patrón original de la canción, porque cuando fusionas ritmos se mezclan muchos los elementos.

–El título del disco, Aquello era entonces, esto es ahora, ¿remite directamente a la situación política y social que atraviesa España?

–Tiene diferentes lecturas. El disco salió el año pasado y es un reflejo de la situación de mí país. “Aquello era entonces”, la época del ladrillo, y “esto es ahora”, la época de la depresión. Tiene otras lecturas que tienen que ver con cualquiera cambio que sucede en la vida.

–En este sentido, ¿es difícil tocar hoy en España?

–Es una lucha porque los gobiernos no han desarrollado suficientemente la conciencia en el público de que los espectáculos hay que pagarlos. Hay un público que es consciente de que los artistas vivimos de lo que sacamos con las entradas. Pero aun así, el gobierno tiene una ceguera para comprender cuál es la mecánica en la cultura, por eso ha subido el IVA al 21 por ciento, porque no va al teatro y no sabe cómo funciona. Si lo comparas con el IVA de otros países europeos, te das cuenta del valor real que la cultura tiene para el gobierno español: un valor nulo. En los últimos dos años, el IVA a la música pasó de un 16 por ciento al 21. La música que estamos haciendo es el legado cultural que quedará para el futuro, pero no se le presta demasiada atención. Entiendo que hemos pasado años muy malos y la sanidad y la educación son prioritarias, pero no se puede descuidar la cultura ni la investigación. Ustedes tienen a una cantautora de ministra de Cultura y eso es una suerte. Ojalá en España tuviéramos una persona que tuviera la sensibilidad y que comprendiera todas las dificultades que significa para un músico llevar adelante su carrera. De todas formas, me siento optimista y pienso que la cultura puede recuperar el lugar que tenía. Sólo hace falta que gobiernen personas que tengan esa sensibilidad y comprendan el lugar que merece. El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, lo que hace es recortar la música de los programas educativos de los colegios. No se da cuenta de que es también una industria rentable.

Fuente: Página 12

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