Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Zoo porteño: continúan las denuncias por el mal estado de los animales

Hace un tiempo que luce deteriorado y en estado de abandono. Avanzan dos proyectos para transformarlo en un jardín ecológico.

(CABA) El Zoológico de Buenos Aires ya no es lo que era. Lejos de aquellos años en los que el parque ubicado en el barrio de Palermo brillaba y era, tanto para los chicos como para los adultos, uno de los principales atractivos de la Ciudad, desde hace un tiempo que luce deteriorado y en estado de abandono. Sumado a la polémica por las muertes y el maltrato de los animales denunciados por agrupaciones ecologistas y los trabajadores del predio (que, además, durante el año pasado arrastraron conflictos salariales con la empresa concesionaria), hay problemas edilicios en distintas áreas. En plena crisis y un futuro a definirse (el Zoo está concesionado a Jardín Zoológico S.A. hasta 2017, que paga un canon de $1.010.000 mensuales) el “remedio” pasa por cómo hacer para encarar una transformación que lo desvincule de sus orígenes, para que los animales dejen de estar enrejados, sufriendo el intenso calor y la humedad, y en espacios muy restringidos que les impiden la normal movilidad, entre otras dificultades.

La preocupación por la situación es tal que llegó hasta la Legislatura porteña, en donde avanzan dos proyectos para convertir el campo que ocupa 18 hectáreas en un jardín ecológico y en un parque de concientización ambiental. Uno fue presentado por el legislador Adrián Camps (Partido Socialista Auténtico), basado en un trabajo realizado por la ONG Sin Zoo. El otro es autoría de Hernán Rossi (Suma+). Ambos tienen un objetivo común: que los animales ya no sean exhibidos al público.

Mientras dichas iniciativas toman forma, el panorama pinta desalentador en varios aspectos. Por un lado, está el desgaste de las instalaciones para el público (bancos, barandas, pisos, etc.). Por otro, es imposible disimular la mala condición en la que se encuentran los recintos donde están los animales.

También está la lucha de los que trabajan en el lugar, que desde hace varios meses vienen advirtiendo el malestar laboral y la falta de mantenimiento. Actualmente, el Zoo tiene 220 empleados y 70 de ellos son administrativos. De los 150 que trabajan con los animales, solamente hay 30 cuidadores para 2.000 ejemplares de casi 300 especies. Ante la falta de respuestas de la empresa, el personal encabezó a lo largo de 2015 una serie de protestas, que incluyeron varios paros de actividades en reclamo por sus derechos y el bienestar animal.

Reclamos por despidos

En una conferencia hecha el 21 de diciembre en la Legislatura, trabajadores del Zoológico y diputados porteños exigieron la reincorporación de seis empleados despedidos. La empresa alegó “poca afluencia de gente”, pero una delegada gremial denunció “persecución sindical”, ya que se trató de quienes hablaron públicamente de la “desidia” que causó la muerte de los lobos marinos.

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Animales en peligro y “descuidos” que provocaron muertes polémicas

El caso de la elefanta Mara: fue rescatada del ex circo Rodas y actualmente vive junto con otros dos paquidermos en un espacio muy reducido y poco acorde a sus condiciones de vida. Los especialistas dicen que, producto del encierro, sufre de zoocosis, una serie de conductas estereotipadas y repetitivas que realizan los animales en cautiverio debido a su estado de estrés, soledad y apatía.

La muerte de Winner: en último oso polar que habitaba en el Zoo porteño falleció a fines de diciembre de 2012. A través de un comunicado, las autoridades del predio explicaron que la causa de su deceso fue la combinación de un temperamento nervioso mezclado con inusuales picos de temperatura y la pirotecnia de los festejos por Nochebuena.

El misterio de dos lobos marinos: murieron durante las vacaciones de invierno pasadas, con tres días de diferencia. La ONG SinZoo denunció que uno falleció por estrés, luego de realizar 15 shows en un día, y el otro por hiperingesta tras ser alimentado por la gente.

Esperanza, la cría de jirafa: era una de las dos jirafas mellizas nacidas en octubre de 2015 en el Zoo. “El macho se mostró dominante y creció. La hembra no se prendió bien de la teta y, aunque tratamos de compensarla con suero, no logró una buena inmunidad en esas primeras horas de vida”, indicó una fuente del departamento de veterinaria.

Insólito escape de dos maras: huyeron en noviembre. Una de ellas murió atropellada por un colectivo y la otra fue rescatada en el Jardín Botánico por la policía. NR

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