Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Crecen las quejas por el estado de la comida escolar

Hay varias denuncias presentadas contra las empresas responsables.

(CABA) Virulana en la comida, revoque, moscas, carne mal cocida, contenedores con restos de la semana pasada. Son algunas de las cosas que comenzaron a encontrar los niños y niñas de la escuela Rodolfo Rivarola en el almuerzo que les da una empresa contratada por el gobierno de Mauricio Macri. Las quejas se extienden, al menos, a otras nueve escuelas. La legisladora Claudia Neira investigó a la empresa involucrada y descubrió que desde hace más de diez años que la Defensoría del Pueblo y la Auditoría porteña vienen señalando irregularidades en la provisión del servicio de comedor. Y aún más: ambos organismos destacaron indicios de que está asociada con otras empresas que ganan licitaciones de comedores escolares. El equipo de Neira rastreó, a través de direcciones en común, una red que se lleva el 17 por ciento de toda la concesión de los comedores. Son unos 400 millones de pesos. “La decisión del PRO es entregar la calidad de la comida en la escuela pública para garantizarse negocios”, sostiene Neira.

Los padres de la escuela Rivarola venían desde hace tiempo notando problemas con la comida que reciben sus hijos, que asisten allí a la primaria. En abril, presentaron una carta a la directora, que la elevó al Ministerio de Educación. Allí detallan “las irregularidades en los platos que sirven”. Algunas de las cosas que denunciaron son:

– “En ocasiones han encontrado pelos y alambres (de esponjas de lavar vajilla) en los platos, puntos negros en la gelatina”.

– “En algunas ocasiones los fideos fríos y pegoteados por su mala calidad, carnes con excesiva cantidad de grasa y a veces mal cocida o cruda”.

– “Han notado que el personal encargado de servir comida no utilizaba los materiales de higiene (cofia)”.

Sabemos que la comida es elaborada o distribuida por la empresa Hispan S. A., contratada por el Gobierno de la Ciudad para esta y otras escuelas”, advierte la carta firmada por 40 padres. A través de las cooperadoras, comenzaron a enterarse de que otras escuelas de la Comuna 11 tenían quejas similares. El sábado pasado hicieron un acto en la Plaza Aristóbulo del Valle. “Hay diversos reclamos por los comedores –detalla la comunera kirchnerista Delfina Velázquez–. Por un lado, está lo que es la calidad de la comida y con un tema de higiene. Llevan la comida en contenedores supuestamente refrigerados. No lavan los contenedores, entonces llegan con restos de la comida de la semana anterior.”

Por otro lado, otras escuelas no tienen espacio de comedor. En una escuela en Blanco Encalada, en Villa del Parque, los chicos comen en el patio, en invierto con las palomas entre la comida”, indicó Velázquez.

El otro tema son las dietas diferenciadas. Algunos chicos tienen una dieta especial asignada y el servicio del comedor no tiene opciones. Les da pollo con calabaza todos los días”, señaló.

Cuando intervino la legisladora Neira, su equipo comenzó a indagar a la empresa Hispan en coordinación con la Auditoría General de la Ciudad, que preside Cecilia Segura. Encontraron una serie de indicios de que hay relación entre esta empresa y otras que ganan licitaciones en las que, supuestamente, están compitiendo con Hispan. Las direcciones que brindan se repiten entre esta empresa y otras del mismo rubro:

– Hispan S. A. tiene como dirección Potosí 4218. La empresa Juan Alberto Torrado, con la cual formó una Unión Transitoria de Empresas (UTE), tiene la misma dirección.

– Torrado tiene otras tres empresas a su nombre con distintos CUIT que ganaron licitaciones. Toda comparten la misma dirección: Oliden 791.

– Hispan también tiene la misma dirección que Gestión Gastronómica Agrupación de Colaboraciones Empresarias S.A. y esa empresa tiene una segunda dirección: Intendente Francisco Rabanal 2950, la misma de la empresa Siderum S. A.

Siderum e Hispan tenían oficinas contiguas en Rawson 394. Era una misma propiedad, que subdividieron en dos empresas. Según el Banco Central, Siderum tiene como presidente a Juan Timoteo Ferreyra, cuyo domicilio fiscal coincide con el de la empresa.

Tanto Siderum como Hispan-Torrado son concesionarias del servicio de comedores hasta 2016, gracias al decreto 65/14, firmado por Macri el año pasado. Allí les adjudicó una serie de escuelas como resultado de una licitación. Según el decreto son 109 millones para Hispan-Torrado y 175 millones para Siderum. Informes de los organismos de control alertan desde hace más de diez años al Gobierno porteño sobre la relación entre estas empresas.

Un informe de la Defensoría del Pueblo porteña advierte sobre Hispan: “El dueño del establecimiento manifestó que el local ubicado en Rawson 394 ya no pertenecía a la firma, por lo que los planos presentados no correspondían, por ende, tampoco a la habilitación. Allí se exhibió una autorización para operar a nombre de Siderum S. A. (empresa que había sido inspeccionada una semana antes)”. Y remarca la Defensoría: “Resulta llamativo que las dos firmas (Siderum e Hispan) que se dedican al mismo rubro y proveen a establecimientos educacionales y de salud del Gobierno de la Ciudad funcionen en locales contiguos, que fueron subdivididos poco tiempo atrás, luego de iniciado el trámite de habilitación (ambos locales figuran como uno solo en los planos)”. Esto fue en 2005.

escuela

Otro informe de la Auditoría porteña de 2008 vuelve sobre la conexión de las empresas y se lo informa al Gobierno porteño: “Los estados contables presentados no reflejan que se encuentran relacionados con otras empresas adjudicatarias –dice sobre Hispan–. No obstante, en la documentación analizada por la Auditoría surgen indicios que así lo demuestran” y menciona específicamente a “Siderum S.A. e Hispan S. A.”. Entre otras cosas, la Auditoría señaló que el personal que firmaba los certificados era el mismo en Siderum, Hispan, Luis y Gómez S.A. y otra empresa llamada Arsoni S.A.. En este último caso, la documentación de esa empresa era entregada en el domicilio de Siderum. Al llamar por teléfono se encontraron con el personal es el mismo en Siderum, Hispan y Arsoni.

“Cuando se dice que el macrismo donde ve una necesidad ve un negocio, aquí directamente se refiere a la comida en la escuela pública. Es de una gravedad inusitada. Los chicos deberían ser un límite infranqueable”, sostiene Neira. “Cuando uno ve el nivel de irregularidades que hay, las empresas que repiten CUIT y domicilios, que las licitaciones están hechas de modo tal de que no haya control sobre la actuación anterior de esas empresas, no sólo no hay control político, sino que la decisión es entregar la calidad de la comida en la escuela pública para garantizarse negocios”, afirmó la legisladora kirchnerista, que presentó tres pedidos de informe sobre las contrataciones de Hispan-Torrado-Siderum y otras empresas relacionadas.

Pese a todas las advertencias, el gobierno de Macri no pareció advertir hasta ahora ninguna relación entre las empresas que se presentan a las licitaciones a competir. Según el equipo de Neira, actualmente, tienen el 17 por ciento de toda la concesión. El año pasado cobraron 135 millones de pesos. Sin embargo, las quejas por el estado de la comida siguen apareciendo. Y no son nuevas: una vez más, hay una década de registros.

Según fuentes de la Dirección de Protección del Trabajo, no hacen inspecciones a estas empresas desde 2004. Y, particularmente, desde que asumió Macri, hay orden a los inspectores de no acercarse a los proveedores de comida de escuelas y hospitales. El pliego les exige a las empresas que contraten un laboratorio y se autocontrolen.

Sin embargo, cada vez que hubo una inspección aparecieron una catarata de irregularidades: en 2004, la Defensoría del Pueblo encontró una serie de irregularidades en Hispan y decomisó 273 kilos de mercadería. Entre otras cosas, encontró: falta de higiene en la cámara frigorífica, sótano, entrepisos, una heladera con partes oxidadas, comida presuntamente contaminada por agroquímicos.

La Auditoría porteña investigó a las dos empresas, Hispan y Siderum, en 2004, 2008 y 2012. En los tres casos señaló la insuficiencia de los controles bromatológicos, que no se aplican penalidades y las mismas empresas se vuelven a presentar a la siguiente licitación. El último informe, de 2012, indicó que encontraron menúes vencidos que les daban de comer igual a los niños, que el personal de Torrado-Hispan no usaba barbijos, guantes, ni calzado de seguridad.

El servicio de comedores escolares, que a la Ciudad le cuesta casi cuatro millones de pesos por día, está siempre a cargo de las mismas empresas porque la evaluación que deben pasar para su contratación favorece a las que ya vienen prestando el servicio y no considera si incurrieron en incumplimientos”, remarcó la presidenta de la Auditoría, Cecilia Segura. “Contra cualquier principio lógico del control, se delega en las mismas empresas que prestan el servicio alimentario la realización de los respectivos controles bromatológicos, es decir que las empresas deben controlarse a sí mismas”, indicó Segura.

El encargado de auditar a esas empresas es el director general de Servicios a las Escuelas, Lucas Incicco, quien tal vez estuvo demasiado ocupado para notar esto, en su doble rol de funcionario porteño y apoderado del PRO en Santa Fe en la elección que perdió Miguel Del Sel. En la cuenta de Twitter de Incicco hay una frase que –según la Divina Comedia– está grabada en las puertas del infierno: “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate”. Perded toda esperanza, ustedes que entran.

Fuente: Werner Pertot en Página 12.

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