Buenos Aires, 20/08/2017, edición Nº 2079

Crece la mora en el sistema financiero

Se alarga la cadena de pagos. En los bancos explican que se suman varios factores, desde la quita de los subsidios que derivó en un aumento en los servicios públicos hasta la inflación y el hecho de que los trabajadores no recibieron aún el aumento por las paritarias. Muchos clientes están pasando de mora técnica ( de uno a 30 días) a mora temprana. Los bancos acortan las líneas y...

Se alarga la cadena de pagos. En los bancos explican que se suman varios factores, desde la quita de los subsidios que derivó en un aumento en los servicios públicos hasta la inflación y el hecho de que los trabajadores no recibieron aún el aumento por las paritarias.

Muchos clientes están pasando de mora técnica ( de uno a 30 días) a mora temprana. Los bancos acortan las líneas y reducen montos. Aunque la mora todavía está lejos de niveles alarmantes, los gerentes del área de créditos de los principales bancos están menos tranquilos últimamente.

Es que los trabajadores aún no recibieron los aumentos de sueldo por las paritarias y sus bolsillos se vieron seriamente afectados por la quita de los subsidios en los servicios públicos, a lo que se agrega el aumento del ABL y la inflación que se vive a diario con la remarcación de precios en el supermercado. Estos indicadores provocaron que se duplicara la mora en el sistema financiero: Pasó del 1,5% a fines del año pasado a niveles actuales del 3%”, precisa Gustavo Giráldez, director de ZonaBancos.com.

Sin embargo, este sería sólo el principio, ya que en las entidades más agresivas en préstamos personales la mora temprana (aquella que va de 31 a 90 días) puede llegar hasta el 6%. El registro más alto en el sistema financiero se verificó durante la crisis del 2008 cuando la morosidad trepó hasta el 8%.

El gran inconveniente que estamos viendo ahora es que quienes estaban en mora técnica (de 1 a 30 días), al mes siguiente no pueden cancelar la deuda. Entonces, si tenían 5 días de mora, al otro mes ya tienen 35”, revela el directivo de uno de los principales bancos privados del país. Esto quiere decir en la jerga que los deudores están roleando de un escalón al otro y que su mora se va anticuando.

Ante este escenario, los bancos están empezando a reducir su línea crediticia para personales de hasta $ 5.000: si a fines del año pasado tenían una asignación de $ 1 millón, ahora el monto bajó a $ 700.000. A su vez, achican los plazos: a quienes prestaban a un año ahora lo hacen a nueve meses, con un tope de $ 5.000. A partir de esa cifra, están empezando a realizar evaluaciones con mayor profundidad de cada cliente.

Otro de los indicios es que los ahorristas están “reventando” las tarjetas de crédito, utilizando los cupos al tope, llegando a un promedio actual del 80% del revolving permitido, mientras hace cuatro meses el porcentaje era del 50%.

En este contexto, las empresas se financian por medio de sus proveedores. Quienes pagaban a 30 días ahora lo hacen a 60, quienes lo hacían a 60 pasaron a 90 y quienes pagaban a 90 ahora lo estiran hasta los 120 días.

Antes los análisis crediticios que hacíamos para establecer las pautas generales eran mensuales, pero como el escenario se fue endureciendo, ahora todo se va analizando día a día. No nos queda más remedio, es que el mercado te va llevando a eso”, revela el gerente comercial de un banco extranjero.

Otro de los puntos a considerar es que muchas entidades tenían algún tipo de alianza con alguna de las grandes cadenas de electrodomésticos, mediante el cual les ofrecían una promoción a sus clientes y, por otro lado, tenían un convenio con el banco por descuento de facturas. “Al achicarse las ventas por la falta de mercadería importada, se redujeron las líneas. Si antes les daban $ 3 millones para el pago anticipado de proveedores, ahora les redujeron el monto a $ 1 millón”, advierte un analista.

Hace dos meses le otorgué un crédito a una empresa que me presentó un modelo de negocios muy sólido, y ahora me dicen que no me pueden pagar $ 20.000 porque sus clientes no le están pagando. Los llamamos todos los días y nos patean para el día siguiente, y luego para el otro”, se sincera el gerente crediticio de una entidad.

Otro de nuestros deudores es uno de los más grandes transportistas, que tiene como clientes a empresas distribuidoras de combustible (no a YPF) que les deben $ 1 millón desde hace veinte días. Al no poder cobrar, no pueden pagarnos, agrega.

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