Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

Crece el romance entre oficinistas en la ciudad de Buenos Aires

Se ha formado una pareja, diría Roberto Galan. Cuando dos compañeros de trabajo pasan a ser pareja. Favoritismo y bandos divididos se vuelven consecuencias directas. Las claves para que el amor no afecte el clima laboral. (CABA) Legales o no legales los romances en la ciudad de Buenos Aires crecen todos los días. Las Relaciones en la oficina hay veces que salen a la luz luego de meses o años....

Se ha formado una pareja, diría Roberto Galan. Cuando dos compañeros de trabajo pasan a ser pareja. Favoritismo y bandos divididos se vuelven consecuencias directas. Las claves para que el amor no afecte el clima laboral.

amor en oficinas
(CABA) Legales o no legales los romances en la ciudad de Buenos Aires crecen todos los días. Las Relaciones en la oficina hay veces que salen a la luz luego de meses o años. Cómo manejar los romances entre empleados.
Trabajar tantas horas codo a codo llevó a que dos empleados se enamoraran y se pusieran de novios. Pero nadie lo sabe. Ella sale antes y lo espera a dos cuadras. Él camina por la vereda de enfrente. Si se encuentran con alguien, “justo iban para el mismo lado”. La odisea de trabajar en una empresa donde los romances entre compañeros están prohibidos es un dolor de cabeza para ellos. ¿Qué hacer cuando dos empleados pasan a ser pareja? ¿Es la solución prohibir las relaciones personales dentro de la oficina? ¿Cómo hacer que los problemas de la relación no afecten la productividad? “El tema es controvertido. Provoca idas y vueltas y conlleva a diversos inconvenientes, pero los empleados tienen sentimientos, son personas y no se puede evitar”, explica, en diálogo con Apertura.com, Mariela Aliandri, Gerente de Capital Humano de Grupo RHUO.

Amor y corazones. Las relaciones entre empleados trascienden el ámbito laboral. Foto: Shutterstock. Entonces, con el amor presente, recursos humanos debe entrar en acción. “Lo primero es confirmar si la compañía en que se desempeñan tiene una política explícita para casos de relaciones entre empleados. Si no la tuviera, hay que indagar por la actitud que la empresa podría asumir. Para esto, el área de Recursos Humanos puede funcionar como el primero y más empático escritorio de consulta”, asegura Matías Ghidini Rodil, Gerente General de Ghidini Rodil. Con él coincide Aliandri, quien destaca que lo primero que deben hacer es blanquearle la situación al área de recursos humanos. “Lo mejor es que los empleados lo blanqueen lo más rápido posible en la empresa, porque también es bueno para ellos”, detalla la especialista, al tiempo que alerta: “De todas formas todos se enteran por el radio pasillo”. Consecuencias. Si un empleado de planta tiene una relación con alguien de administración, en otro edificio y con otro horario, resultaría anecdótico. Pero cuando se trata de relación jefe-empleado, los problemas asoman. “Es más complejo si uno supervisa al otro, porque dejás de ser objetivo. Interviene lo personal sobre lo laboral, y la compañía debe tomar una decisión rápida”, señala Aliandri, quien enfatiza otro inconveniente: “Además esto influye en el resto del equipo. Puede ser un jefe súper objetivo en la relación laboral, pero el comentario detrás –sobre posible favoritismo en cuanto a lo afectivo- siempre va a estar”. Además, en épocas de peleas, los compañeros pasan a tomar partido y el sector se divide. “Después se transforma en una novela”, advierte Aliandri. En ese sentido, cuando hay un romance en un mismo sector, lo mejor es que recursos humanos hable con la pareja y alguno se cambie de área. “Lo importante es que dentro de la empresa no se provoque ni favoritismo, ni trato preferencial ni mal manejo de la información interna”, completa la especialista.
Los empleados tienen sentimientos, son personas y no se puede evitar, afirma Mariela Aliandri, Gerente de Capital Humano de Grupo RHUO
Mientras tanto, Ghidini Rodil asegura que, en caso de existir una política sobre romances en la oficina, el escenario cambia. “Si esta norma las tolera y fija ciertas restricciones, por ejemplo, de independencia de sectores, la relación tendrá luz verde”, destaca y agrega: “Igualmente, cabe aclarar que el tipo de empresa cuenta. Es evidente que no es igual un ámbito de trabajo pequeño que una multinacional”. La pregunta del millón de dólares es: ¿Vale la pena que la empresa los prohíba? O mejor dicho: ¿Se puede prohibir el amor? “No es recomendable prohibirlos, porque estás negando una realidad que va a suceder. Y esos empleados lo ocultan porque si no tiene que elegir entre la pareja y el trabajo”, concluye Aliandri.

Comentarios

Ingresa tu comentario