Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Crean un mapa sobre la percepción del dolor

La frente y los dedos, las zonas más sensibles.

Lo hicieron científicos ingleses e italianos para comprender mejor cómo el cerebro procesa lo que el cuerpo siente.

dolor de cabeza

(CABA) El dolor existe. Pero a veces resulta difícil que los médicos capten dónde le duele exactamente al paciente. Ahora, un equipo de investigadores de Inglaterra e Italia hicieron un mapa de la agudeza del cuerpo humano para identificar los lugares específicos de los dolores. Precisaron que esa capacidad varía a lo largo del cuerpo y que las yemas de los dedos y la frente son las zonas en las que mejor se identifican los lugares de los dolores.
El mapa fue realizado por Gian Domenico Iannetti, Flavia Mancini y Armando Bauleo, entre otros científicos del Colegio Universitario de Londres y Universidad de Módena y Reggio Emilia, y fue publicado por la revista especializada Annals of Neurology.
“El objetivo del trabajo fue realizar un mapa sobre la percepción del dolor en las distintas regiones del cuerpo. Si bien se trata de un trabajo muy específico, el mapa servirá para comprender mejor el procesamiento del dolor en el cerebro. Nos brinda un conocimiento sobre dónde percibimos más dolor y por supuesto que toda información de este tipo nos ayuda a comprender por qué le duele al paciente y como podemos ayudarlo”, dijo a Clarín el médico Juan Manuel Zaloff Dakoff, neurocirujano y especialista en medicina del dolor del Hospital Británico de Buenos Aires.
Los científicos ingleses e italianos evaluaron la capacidad para discriminar exactamente el punto doloroso en 26 voluntarios sanos y un participante con una alteración neurológica particular: no cuenta con el sentido del tacto pero siente dolores. Los resultados del estudio en ese paciente fueron consistentes con los de los voluntarios sanos. Por lo cual, los investigadores infirieron que la agudeza espacial para los dolores no requiere del sentido del tacto.
“Se sabe sobre la agudeza para el tacto por más de un siglo, y se la testea diariamente en neurología para evaluar el estado de los nervios sensitivos en el cuerpo. Es llamativo que hasta ahora nadie había hecho lo mismo para el dolor”, señaló en un comunicado de prensa la doctora Flavia Mancini. “Si se intenta testear el dolor con un objeto físico como una aguja, se estimula también el tacto. Esto enturbia los resultados, como cuando se hace una prueba ocular con anteojos de sol. Al usar un láser especialmente calibrado, estimulamos sólo los nervios del dolor en la capa superior de la piel y las células más profundas del sentido del tacto”, comentó. Con el método con el láser, los investigadores registraron la distancia mínima entre los rayos que los voluntarios eran capaces de identificar, y si podían detectar si eran más de uno. Encontraron que las palmas de las manos y la frente son áreas de una sensibilidad extraordinaria tanto para lo táctil como para la sensibilidad dolorosa.
“Resulta interesante que se haya hecho el mapa que puede operar un patrón general. Pero hay que considerar que el dolor depende de la percepción de cada uno. Las pautas culturales y la historia personal también influyen. Considero que debería investigarse más, ya que se involucró a un número pequeño de voluntarios”, opinó Carlos Héctor Rodríguez Monti, director del posgrado en medicina del dolor de la Fundación Barceló.

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