Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Corazón y Hueso, el nuevo disco tanguero de Melingo

La semana discográfica recorre geografías y texturas gracias a un tango nuevo y de suburbios pero de impacto europeo como el que Daniel Melingo propone en “Corazón y Hueso” y el testimonio del desarraigo que el cantautor jujeño Bruno Arias encarna en “Kolla en la ciudad”. Desde Rosario, el conjunto El fuego de la semilla convida a recorrer el “Día” y con procedencia en Estados Unidos se conoce lo nuevo...

La semana discográfica recorre geografías y texturas gracias a un tango nuevo y de suburbios pero de impacto europeo como el que Daniel Melingo propone en “Corazón y Hueso” y el testimonio del desarraigo que el cantautor jujeño Bruno Arias encarna en “Kolla en la ciudad”.

Desde Rosario, el conjunto El fuego de la semilla convida a recorrer el “Día” y con procedencia en Estados Unidos se conoce lo nuevo del poderoso terceto Primus y de la joven y aclamada contrabajista Esperanza Spalding.

“CORAZON Y HUESO”, DANIEL MELINGO

Capaz de demostrar de qué modo se asentó en el tango, Melingo propone en su flamante e internacional álbum un acercamiento hondo, visceral y tremendamente libre a un género al que está dotando de notables bríos.

Acompañado por un grupo que dio en llamar Los Ramones del Tango y con la co-producción artística de Rodrigo Guerra y los aportes de Juan Ravioli (quienes además integran el conjunto), quien fuera saxofonista de Los Twist propone un repertorio impactante donde, entre composiciones propias, mucha música de su autoría, tres textos de Luis Alposta y hasta escogidas apropiaciones de Celedonio Flores y Federico García Lorca, construye lo más acabado de su universo estético.

El aporte de Melingo resulta fenomenal porque instala en el territorio del tango un discurso que incluye la previsible cercanía del vals, la milonga y la canción pero, además, incluye una canción de cuna (“Negrito”), una cueca dedicada a María Elena Wals (“Fábula”), un chamamé romántico (“Pichona”) y una oda (“Musa rea”).

Con “Corazón y hueso”, que ahora integra una de las discográficas más prestigiosas de Francia, especializada en música clásica y la denominada “world music”, el artista concreta un paso donde la travesura que lo llevó del rock al tango adquiere una dimensión cada vez más contundente y acabada.

“DIA”, EL FUEGO DE LA SEMILLA

Surgido de la usina sonora rosarina, el sexteto El fuego de la semilla acerca un precioso recorrido a través de una jornada que se desgrana en canciones –casi todas propias-, un par de recopilaciones y puntuales versiones.

Al calor de la voz de Noelia García, las dotes autorales de los guitarristas Facundo Vázquez y Marco Kofman y una prolija sonoridad capaz de abrazar diversos ritmos latinoamericanos que también asumen Pablo Elizondo, Matías Marcipar y Jorge Mockert, la banda da forma a un cancionero conceptual, bello y atractivo.

Entre los títulos reunidos destacan las canciones propias “’Am llauela” (que abre el cd coproducido por la Editorial Municipal de Rosario), “Alicurá” y “Canción de la siesta”, junto a las logradas aproximaciones a “Algarrobo, algarrobal” y “El diablo en los carnavales”.

“GREEN NAUGAHYDE”, PRIMUS

Primus, trío de culto estadounidense encabezado por el inquieto bajista Les Claypool, volvió al ruedo discográfico después de una pausa de 12 años con “Green Naugahyde”, en el que profundiza un camino estético experimental y original que lo ubica fuera del circuito comercial y en el que conviven el funk progresivo, heavy metal y el jazz.

Junto a su compañero el guitarrista Larry Lalonde y al baterista Jay Lane, quien si bien había tocado en la banda en sus inicios -hacia fines de los 80- es la primera que graba en un disco de Primus, Claypool vuelve a tomar la posta y se recrea a sí mismo en un puñado de canciones tan inclasificables como envolventes .

“Prelude To A Crawl”, “Eternal Consumption Engine” y “Lee Van Cleep” son algunos de los 13 títulos que pueden escucharse en este disco, que propone un viaje musical subterráneo dirigido por los graves profundos de un bajo eléctrico que es protagonista, una especie de caos musical ordenado que paraliza y sacude.

“KOLLA EN LA CIUDAD”, BRUNO ARIAS

Integrante de la camada de nuevos y testimoniales cantautores folclóricos capaces de abrazar distintos estilos para expresar aquello que sienten y les duele, el jujeño Arias llega a su cuarto y más logrado trabajo discográfico.

El desarraigo, la rabia, la nostalgia, el amor y la lucha son las estaciones conceptuales que el cantante e instrumentista utiliza para dar vida a un repertorio contundente y directo.

La explícita canción de Sergio Castro y Néstor Gea que da nombre a la placa que será presentada formalmente el 19 de mayo en la sala porteña del ND Ateneo, resume pero no limita el espíritu de un material atravesado por creaciones propias y necesarios aportes.

“Jujeñito”, “Rompiendo mi voz”, “Roncos suspiros del viento”, “Quebrada de sol y de luna” son otros títulos básicos de un material que también resume su espíritu en el movilizante caporal “Caminantes” donde Arias repite “Todo para todos/y nada para nosotros, caminantes” y que dedica a “la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional con los pueblos originarios, a los Quechuas y Aymaras”.

“RADIO MUSIC SOCIETY”, ESPERANZA SPALDING

A poco más de un año de la publicación de “Chamber Music Society” donde Esperanza Spalding utilizaba al jazz como a un medio para abrazar otras músicas en un gesto de audacia y talento, la contrabajista y cantante norteamericana con ascendencia africana y española, decidió quedarse atrapada en las trajinadas arenas del pop.

En la reciente placa, esta artista de 27 años y notables condiciones, sigue demostrando sus dotes de instrumentista y vocalista, pero el ya probado empaste del jazz y el pop no logra trascender la estatura de un largo compendio de música de fondo.

Acompañada por un elenco integrado por Jack DeJohnette, el argentino Leo Genovese, Joe Lovano, Terry Lee Carrington, Lalah Hathaway, Q-Tip, Billy Hart, Leni Stern y Gratchen Parlato, entre otros enormes músicos, Esperanza da forma a su cuarto disco que supone un retroceso en la fecunda actividad desplegada hasta aquí.

Las canciones que escuchaba por radio y lo que éstas le generaron son la materia prima pop que aquí parecen recortar el potencial original de una creadora que, de todos modos, sigue con el crédito abierto.

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