Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Cooperativa trans saca chicas de la calle

Desarrollan “teatro recontra independiente”, donde todo se hace a pulmón y con la única ayuda de un subsidio del Ministerio de Trabajo de la Nación, según sus integrantes. Aún un 40 por ciento de las chicas que integran la cooperativa se siguen dedicando en paralelo a la prostitución. (CABA) La primera cooperativa de teatro trans de la región nació de la iniciativa de un grupo de personas que no se sentían...

Desarrollan “teatro recontra independiente”, donde todo se hace a pulmón y con la única ayuda de un subsidio del Ministerio de Trabajo de la Nación, según sus integrantes. Aún un 40 por ciento de las chicas que integran la cooperativa se siguen dedicando en paralelo a la prostitución.

1378238363861

(CABA) La primera cooperativa de teatro trans de la región nació de la iniciativa de un grupo de personas que no se sentían identificadas con las maneras de ficcionalizar su realidad y el arte se les reveló como un canal para decir.

“Nuestra primera obra surgió porque vimos que había textos, autores que no nos identificaban. Por ejemplo, yo estaba haciendo ‘Loco afán’, de Pedro Lemebel, y él muestra la identidad trans con roles estereotipados de la cultura gay”, explicó la actriz y directora teatral Daniela Ruiz, quien además preside la Cooperativa Arte Trans.

Con esta idea, empezaron a organizar encuentros culturales para ver qué cosas sí las identificaban. “Una vez que eso estuvo claro, nos dimos cuenta de que estábamos procreando trabajo. Luego, otras personas se fueron sumando y ahí surgió la primera obra: ‘Hotel Golondrina'”, contó.

“Hotel Golondrina” fue escrita por la compañía y remitía al “Hotel Gondolin”, un establecimiento tomado de Villa Crespo, “con mucha historia travesti”, por donde algunas de ellas habían pasado en algún momento de sus vidas.

“En el Hotel Golondrina vivían tres chicas que venían de las provincias y a través de ellas queríamos reflejar la situación promedio de una chica travesti: llegar de las provincias, ser un poco marginada, salir a trabajar para sobrevivir en la prostitución”, explicó Mar Morales, otra integrante de la cooperativa, que ahora interpreta a Magdalena en La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

El tema de la prostitución fue uno de los ejes de las primeras obras porque la cooperativa se pensó como un proyecto de inclusión laboral que fuera una alternativa para aquellas personas del colectivo que estén trabajando en la calle.

De hecho, el 40 por ciento de las chicas que hoy integran la cooperativa se siguen dedicando en paralelo a la prostitución porque “aún no se puede vivir de esto”.

Pero el éxito las acompañó ya desde este primer proyecto, que se presentó en distintos lugares a sala llena durante un año y participó en cinco festivales.

La segunda obra llegó en 2011 con “Monólogos de las tetas con pene”. “Fue una manera de reírnos de nosotras mismas con nuestras cosas. La gente cree que somos como un ‘E.T.’ y con esta obra quisimos decir que somos igual que vos y sentimos lo mismo”, explicó Daniela.

“Los monólogos mostraban cómo íbamos mutando nuestros cuerpos y de esa forma se educa a la gente porque no es me pongo tacos, agarro la cartera y ya está. Es todo un proceso que no es solamente físico, sino también psicológico”, contó Alessandra Babino, quien representa a Bernarda en el clásico de Lorca.

“Monólogos” fue una bisagra que les demostró que el proyecto tenía mucho futuro porque la obra pudo mantenerse durante tres meses en el Multiespacio de Palermo, la gente aplaudía de pie y “la voz identitaria sumaba”.

Con “La Casa de Bernarda Alba” -estrenada por primera vez en octubre de 2012- se incorporaron novedades: el grupo ahora tiene 12 miembros, obtuvo su personería jurídica como cooperativa y por primera vez las actrices trans representan a mujeres.

“Queríamos salir a mostrar otra parte de nosotras con una obra que presentaba situaciones que muchas hemos padecido en nuestras mismas casas: la opresión, el encierro, que no nos quisieran mostrar por vergüenza”, contó Alessandra.

“Elegimos nada menos que la obra de un puto que lo mataron por puto, y que permite liberar a las actrices trans de todos el estereotipos de exceso de maquillaje, plumas y brillos. Acá las van a ver vestidas de negro, el pelo atado y haciendo el Lorca original”, agregó Daniela.

Y todo se hace a pulmón, porque se trata de “teatro recontra independiente”, con la única ayuda de un subsidio del Ministerio de Trabajo de la Nación, destinado a cooperativas de inclusión trans.

“A veces nos prestan una sala, a veces alquilamos, a veces vamos a 70/30, pero no podemos pagar actores fuera del grupo porque con lo poco que nos llevamos por función no alcanza. Ahora estamos tratando de conseguir un lugar para ensayar”, contó Paola Silva, asistente de dirección en la obra y por ahora la única mujer del grupo.

La Casa de Bernarda Alba podrá verse los primeros tres viernes de septiembre a las 21 en el Hotel Bauen, Avenida Callao 360, mientras la cooperativa sigue planeando otros proyectos, como el estreno de “La irredenta” y el dictado de talleres de capacitación para que las cooperativistas se perfeccionen y puedan conseguir trabajos por fuera de este emprendimiento.

Fuente consultada: telefenoticias.com.ar

Comentarios

Ingresa tu comentario