Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Convocatoria para cincelar el cáliz papal

Hoy a partir de las 9 horas en el Salón Montevideo del Palacio Legislativo la ciudadanía de Buenos Aires participará de la obra colectiva emprendida por el orfebre Juan Carlos Pallarols. El ingreso será por la Av. Julio Argentino Roca Nº 575, Diagonal Sur. (CABA) Hoy Macri, Ritondo y Pallarols junto a vecinos cincelarán un cáliz para el Papa Francisco. Luego presidirán el inicio de la obra colectiva que emprende...

Hoy a partir de las 9 horas en el Salón Montevideo del Palacio Legislativo la ciudadanía de Buenos Aires participará de la obra colectiva emprendida por el orfebre Juan Carlos Pallarols. El ingreso será por la Av. Julio Argentino Roca Nº 575, Diagonal Sur.

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(CABA) Hoy Macri, Ritondo y Pallarols junto a vecinos cincelarán un cáliz para el Papa Francisco. Luego presidirán el inicio de la obra colectiva que emprende Pallarols, para la cual invita “al pueblo argentino a cincelar el Cáliz homenaje que será regalado al primer Papa Americano”. La iniciativa se llevará a cabo en el Salón Montevideo de la Legislatura porteña.

Los ciudadanos y visitantes de Buenos Aires podrán participar dando un pequeño golpe de martillo a la obra colectiva emprendida por el orfebre Juan Carlos Pallarols bajo el lema “Unidos cincelemos el cáliz de Francisco”, que invita “al pueblo argentino a cincelar el Cáliz homenaje que será regalado al primer Papa Americano”.

La actividad se desarrollará mañana viernes 23 a partir de las 9 horas en el Salón “Ciudad de Montevideo” del Palacio Legislativo ingresando por la Puerta de Honor sita en Av. Julio Argentino Roca Nº 575, Diagonal Sur, por iniciativa del Vicepresidente 1°, Diputado Cristian Ritondo y de su par de bloque Jorge Garayalde (PRO).

El cáliz -palabra del griego antiguo ????? kílix- es el vaso en el que el sacerdote católico consagra el vino en la eucaristía y en este caso el elemento litúrgico está siendo elaborado desde fines de abril recorriendo las provincias argentinas -Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Buenos Aires, Entre Ríos, Salta y Córdoba – y ciudades de distintos países -entre ellas Toronto y Vancouver -Canadá, Nueva York – Estados Unidos, Montevideo -Uruguay; Venecia, Milán y Roma -Italia – invitando a las personas interesadas a decorarlo con pequeños golpes de cincel y dejando por escrito un mensaje al Papa Francisco.

Pallarols quiso que en su confección participe el pueblo creyente de diversas edades y confesiones religiosas. “Ya alcanzamos tres millones de golpecitos, son como pequeñas gotitas de agua o granitos de alpiste que sumados logran una textura muy elegante llamada martelé, martillado en francés”, describió entusiasmado. Descendiente de una familia de artesanos catalanes que trabajaron para los papas León XIII, Pío XI y Pío XII, propuso que la decoración principal “sea como un martillado muy fino, como símbolo de eso que dice él de que vamos a empezar a trabajar todos juntos y a empujar hacia el mismo lado”, dijo.

El orfebre fue recibido en el mes de mayo pasado por Ritondo, oportunidad en que recibió la invitación para trabajar en la Legislatura de manera que muchas personas puedan colaborar, golpear y dejarle un mensaje a Francisco.

El cáliz destinado al Papa Francisco está confeccionado a partir de un lingote de plata argentina 925 de 1,320 kilogramos proveniente de una mina santacruceña que, según dicta la tradición, primero debe ser bendecido en Roma y el primer boceto fue presentado al Sumo Pontífice el domingo 17 de marzo en la capital italiana. Lleva una piedra -rodocrosita-, donada por los mineros de Catamarca. En su interior, está bañado en oro y sus dimensiones son de 26 centímetros de alto, 15 cms. de diámetro en la base, nueve en el borde de la copa, con una patena de 15 cms. de diámetro con la imagen de la Virgen Desatanudos. Se prevé que esté listo para ser entregado en Navidad o para el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el 8 de diciembre próximo.

Juan Carlos Pallarols, miembro de una familia de orfebres

Hijo, nieto y biznieto de orfebres, Juan Carlos Pallarols, que tiene su taller en el barrio de San Telmo, conoce al nuevo Papa desde cuando el jesuita Jorge Mario Bergoglio era rector de la Universidad del Salvador, en Buenos Aires y lo acompañó, siendo cardenal primado de la Argentina, cuando llevó al Vaticano el cáliz que también elaboró para Benedicto XVI.

El orfebre es conocido por sus obras como el bastón presidencial para el primer presidente democrático luego de la última dictadura cívico militar –Raúl Alfonsín–, o el cáliz diseñado para que el Papa Juan Pablo II celebrara la Misa por la Paz en 1982, cuando visitó por primera vez Argentina en pleno conflicto bélico con Gran Bretaña. Tampoco es la primera vez que propone una obra colectiva, en la que los ciudadanos sean parte del cincelado. En 2011, más de tres millones de argentinos participaron de la elaboración del bastón presidencial que estrenó la presidenta Cristina Kirchner al asumir su segundo mandato.

El cáliz a través de la historia

El material con que se fabricaron los cálices fue muy variado en los primeros siglos, empleándose indistintamente la plata, el oro, la piedra ágata, el vidrio, el cuerno y la madera, según los recursos de las Iglesias o de los donantes. A mediados del siglo IX el Papa León IV prohibió los de madera, plomo y vidrio, bastante raros ya desde el siglo VII, y a principios del XIII se suprimieron todos los que no tuvieran la copa de oro, plata o estaño, quedando también excluido este último metal en la época moderna.

La forma del cáliz suele denotar las particularidades de cada época y sirve por lo mismo para conocer la antigüedad de su fabricación. Hasta el siglo VI eran habitualmente provistos de asas, y aunque entre los siglos VI y X fue desapareciendo este accesorio y la copa se hizo muy profunda, continuaron algunos cálices aún con asas en el siglo X, no perdiéndolas casi nunca en los llamados ministeriales y ofertorios.

Desde el siglo X y hasta el XIII tomó la copa una forma semiesférica, la cual se une a un estrecho pie, mediante un tallo corto -pues antes no tenían tallo, sino un simple nudo entre el pie y la copa- y un nudo grueso. Durante el siglo XIII, se observa algún desarrollo del tallo siguiendo las formas románicas y entrando las ojivales al final de dicha centuria. El tipo de cáliz ojival que se estila hasta entrado el siglo XVI ofrece la copa más o menos cónica y de menor capacidad que antes, a menudo reforzada por una subcopa, un tallo esbelto con su nudo prismático y un pie proporcionado a la copa, siempre anguloso o lobulado. En el siglo XVI, la copa de los cálices se presenta acampanada o en forma de tulipán. El pie, circular o lobulado y los adornos platerescos sustituyen a los ojivales que cubrían la subcopa, el pie y el nudo -a veces, doble-, forma que sigue en los siglos XVII y XVIII pero cambiando la decoración de plateresca a barroca.

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