Conurbano: tres de cada diez chicos no tiene agua potable

En 2011 se prometió que en 4 años se alcanzaría el 100% de cobertura en el Conurbano

(PBA) Para uno de cada tres chicos que vive en el conurbano bonaerense tomar un vaso de agua o bañarse todos los día es cosa de ricos. Ocurre a sólo 20 minutos del Obelisco. Del otro lado de la General Paz, el 31 por ciento de los chicos de entre 2 y 17 años no tiene garantizado su derecho al agua potable. El dato se desprende del último informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia que elabora la Universidad Católica. De acuerdo a los datos del censo del 2010 y sus propias mediciones, el estudio determinó que en cinco años el porcentaje de chicos que no pueden tener agua de red bajó sólo cuatro puntos.

En octubre de 2011, la empresa AySA y el entonces ministro de Planificación Julio de Vido presentaron un plan en el que se comprometían a llegar al 2015 con el 100 por ciento de los hogares bonaerenses con agua potable garantizada. Nada de eso ocurrió.

En febrero de este año, el Ministerio del Interior presentó un nuevo plan de saneamiento. Allí, aseguran que en el Conurbano se ha estimado que un 13,4% de viviendas sería irrecuperable incluyendo a las emplazadas en villas de emergencia”.

Ianina Tuñón, responsable del Barómetro, explica que “el acceso al agua también presenta importantes desigualdades porque los chicos más pobres tienen cinco veces menos probabilidades de tener agua potable que los chicos de mayores recursos. Y eso se ve en el conurbano, en las poblaciones más segmentadas y más pobres”. A nivel nacional, en 2010, el 17,8 por ciento de los chicos y adolescentes del país no tenía acceso al agua potable. Cinco años después, ese porcentaje descendió dos por ciento.

Pedro Passerini, director de Buenos Aires de la ONG TECHO, señala que “la conexión de forma irregular a la red pública formal del agua se da en la mayoría de las familias en el 41,8% de los asentamientos informales del Conurbano. Esta conexión la realizan los vecinos y tiene como principal inconveniente la escasez de la provisión de agua y la baja presión. Además, las mangueras utilizadas para las conexiones, suelen pincharse, generando, por un lado, pérdidas de agua y, por el otro, contaminación. En momentos de mayor necesidad y consumo, en el verano, la cantidad de agua es escasa, y puede derivar en situaciones de deshidratación, o problemas de salud e higiene”.

Desde hace casi seis años, el derecho al agua está reconocido como un derecho humano fundamental. Así lo determinó las Naciones Unidas. Para que ese derecho esté garantizado, cada persona debería disponer de entre 50 y 100 litros diarios de agua para cubrir sus necesidades básicas de alimentación e higiene. NT