Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Continúan las protestas por los cortes de luz

Crece el malestar.

protesta

(CABA) Las bajas temperaturas fueron una constante el día después de la tormenta, pero a pesar de que el calor les dio un respiro a los porteños ayer continuaron los cortes de luz, que afectaron a diferentes zonas de la ciudad. Algunos vecinos, cansados de la situación y ante una circunstancia que les toca atravesar cada verano, volvieron a la calle para reclamar. Lo hicieron con piquetes y una marcha en la Plaza de Mayo.

Villa Lugano, Villa Crespo, Almagro, Parque Avellaneda, Santa Rita, Boedo, Palermo, Balvanera y el Abasto son los barrios donde hasta ayer los vecinos denunciaron la falta de energía eléctrica, que, en algunos casos, fue interrumpida hace una semana. Como en la avenida Jujuy y Venezuela -en el barrio de Once-, donde los usuarios afectados mantuvieron el tránsito cortado durante más de 24 horas.

A diferencia de lo que sucedió el martes pasado, ayer los piquetes se concentraron en tres puntos: avenida Corrientes y Gurruchaga (Villa Crespo), avenida Directorio y Corbalán (Mataderos), y en Jujuy y Venezuela. Anteayer los cortes por la falta de luz habían sido en Scalabrini Ortiz y Warnes y en Corrientes al 5000 (Villa Crespo); en Gaona al 3100 (Flores), y en Avellaneda y Río de Janeiro (Caballito).

“Vivo en la zona de Villa Santa Rita. Estoy harta de estar sin luz en invierno y en verano”, se quejaba una usuaria en las redes sociales. “En avenida Boedo al 500 hace dos días que estamos sin luz”, decía otro damnificado. En Villa Adelina, vecinos y comerciantes se manifestaron en la calle porque el último corte los dejó sin energía eléctrica durante 12 horas.

A pesar de los reclamos, voceros de Edesur afirmaron a LA NACION que la situación “nunca se salió de control” y que no existen zonas comprometidas, salvo algunos cortes puntuales. Sobre lo que ocurrió en Corrientes y Gurruchaga, en la empresa energética advirtieron: “Cuando los vecinos sufren cortes recurrentes es terrible, pero allí se interrumpió el servicio y a los cinco minutos estaban cortando la calle”. Por caso, en esa esquina los damnificados hacen piquetes breves todas las noches, desde hace dos semanas.

Edesur informó que ayer comenzó con un plan de mejoras en las zonas de la ciudad donde detectó fallas o interrupciones constantes en el servicio. Así, puso en marcha 12 obras en Caballito, Parque Centenario, Villa Real, Villa General Mitre, Villa del Parque, Villa Soldati, Monte Castro, Villa Crespo, Almagro, Villa Lugano, Versalles y Parque Avellaneda. Algunas de ellas tardarán hasta 15 días, por tanto los vecinos no vislumbrarán resultados inmediatos.

Por el lado de Edenor, la empresa comunicó que logró superar las complicaciones que se registraron el martes como consecuencia de la tormenta. Ayer, dijeron sus voceros, fue una jornada que se desarrolló en con “normalidad”, con algunos cortes aislados.

Marcha en la plaza

cortes de luz

Convocados a través de Facebook, unas 200 personas de distintos barrios de la ciudad y el conurbano llegaron hasta la Plaza de Mayo con pancartas y carteles, quejándose por la falta del servicio. Al agruparse marcharon juntos hacia la sede del Ministerio de Planificación con la intención de ser recibidos por alguna autoridad nacional.

“Queremos la solución definitiva a los cortes de luz. Nos movilizamos para que sepan que detrás de cada corte hay personas que sufren el abandono del Estado y se organizan para luchar por sus derechos”, decía la convocatoria.

La manifestación apuntaba hacia las empresas Edesur y Edenor, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ministerio de Planificación. “Se ríen de nuestras protestas aisladas y los reclamos telefónicos. Hagamos correr la voz y sigamos peleando por lo que nos corresponde”, arengaban.

En la plaza había vecinos de Villa Crespo, Boedo, Abasto, Parque Avellaneda, Caballito y Quilmes. Algunos de ellos hablaban de la situación particular que les tocaba atravesar, mientras otros portaban pancartas y, a los gritos, pedían “que vuelva la luz, que vuelva la luz”. Hasta que la marcha se disolvió en las puertas del ministerio.

Testimonios de damnificados

“Sin luz me estoy fundiendo y no puedo recuperarme”
Hace más de una semana que Gustavo Rivera trabaja a pérdida en su tintorería de la avenida Corrientes al 5400. Por más que hace lo imposible por atender, nada le hará recuperar el dinero que ya no ingresa. “Ni quiero calcular cuánto es… Sin luz me estoy fundiendo”, dijo a LA NACION, mientras golpeaba con furia uno de los cestos de basura que utilizó para interrumpir la transitada arteria, junto a otros damnificados de Villa Crespo. Sus lavarropas y secarropas están “adormecidos” hace varios días, en total oscuridad. Cada mañana, cuando abre las puertas de su local, Rivera aguarda expectante a que el servicio esté restablecido, pero no: la realidad lo golpea con insistencia. Desde noviembre pasado, Rivera sufre por los continuos cortes de luz. “Voy en mi auto hasta otro que tengo en Almagro, con la ropa de la gente. ¡Ni quiero calcular lo que estoy gastando en combustible!”, resaltó. Luego, Rivera dejó de hablar; intercambió unas palabras con una comerciante vecina, que le informó que se había cortado otra fase, y volvió a reclamar para que la luz vuelva pronto a su tintorería.

“Hoy tengo luz, pero al rato no; vivo el minuto a minuto”
Fernanda Rodríguez Vidal podría decir que se volvió una experta en conexiones eléctricas. “Ya tengo algo de experiencia, lamentablemente”, dijo a LA NACION, con ironía. Primero, padecía baja tensión de luz; pero, desde diciembre último, el problema se agravó y hoy pasa largas horas a oscuras en su casa de Almagro. Las idas y venidas en el servicio le quemaron el contestador automático del teléfono y el aire acondicionado. La mujer sólo encontró una palabra para describir la situación: “Indignante”. “Decí que yo puedo subir y bajar escaleras; de hecho, ya tengo las piernas de Maradona. Pero hay gente mayor en mi edificio que no puede manejarse por sí misma”, contó. Fernanda, junto con otra vecina afectada por los reiterativos cortes, sostenía una vela frente a la Casa Rosada como símbolo de lo que le toca vivir desde hace dos meses. “Hoy recuperé la luz”, contó, como si se tratara de una gran aventura. Y agregó, pensativa: “Pero no sé qué ocurrirá en un par de horas. Tal vez debería conservar esta vela para cuando llegue a casa”.

“En Nochebuena tuve que tirar toda la comida”
“¡Ocho reclamos ya le hice a Edesur entre el 11 de diciembre y ahora. Ocho! ¡Nadie me dio respuestas!” El grito de bronca salía de la boca de Silvia Torres, vecina de Quilmes Oeste. La mujer, furiosa, sólo quería que su queja se hiciera oír en la Casa Rosada. Debido a los intermitentes cortes de luz no pasó la mejor Nochebuena. Cuando faltaban pocas horas para reunirse con sus familiares, el servicio eléctrico se interrumpió. Torres recordó que aquel día no pudo contener las lágrimas: “Tuve que tirar toda la comida. No hubo asado, no hubo ensalada rusa. Todo se echó a perder”. Pero nada cambió desde entonces. Los cortes del servicio eléctrico en ese distrito del sur del conurbano se volvieron cosa de todos los días. “Y la gente se está poniendo nerviosa”, advirtió la mujer. Según contó Silvia, un vecino hasta increpó a un operario de Edesur para que le devolviera el servicio. Su marido también sufre las consecuencias de la falta de energía. “Él trabaja 12 horas en un taller y cuando llega a casa quiere darse un baño. Y no puede. Nadie se ocupa de los laburantes”, agregó Torres.

“El Estado es responsable por no asegurar el servicio”
Paulino tiene un año y medio. Apenas puede entender por qué, noche por medio, tiene que dormir en una cama que no es la suya. “Y así estamos, yendo y viniendo de casas de familiares y amigos”, relató su mamá, Natalia Verón. El 7 de noviembre de 2014 comenzó una seguidilla de cortes de luz en su casa, en Parque Avellaneda. “Eso sí, la factura del servicio la tenés que pagar igual”, se quejó el papá de Paulino, Carlos. Pese a que en diciembre tuvieron unos 10 días sin energía eléctrica, la cuenta llegó como siempre, sin ningún descuento. Carlos no apuntó sólo a las compañías de energía: “Hay responsabilidad del Estado por no asegurarle a la población un servicio tan esencial como es la luz”. La vida cotidiana de la familia se volvió impredecible. Cuando no hay energía “hay que arreglárselas como uno pueda”, pero que el servicio se normalice no los deja tranquilos. “No podemos tener ni leche ni agua fría para el nene, porque sabemos que en cualquier momento vuelve a cortarse la luz”, aseguró Natalia.

Fuente: La Nación

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