Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

Continúa el Operativo Perejil: declaró el maquinista de la Tragedia de Once

El maquinista Marcos Córdoba, quien conducía el tren de la línea Sarmiento que el 22 de febrero chocó contra la estación terminal de Once, ratificó ante el juez federal Claudio Bonadio que los frenos de la formación no le respondieron. Además, dijo que en todo momento estuvo consciente. (Ciudad de Buenos Aires) En la ampliación de su declaración indagatoria que realizó este jueves, Córdoba (28) negó sufrir epilepsia y haberse quedado dormido...

El maquinista Marcos Córdoba, quien conducía el tren de la línea Sarmiento que el 22 de febrero chocó contra la estación terminal de Once, ratificó ante el juez federal Claudio Bonadio que los frenos de la formación no le respondieron. Además, dijo que en todo momento estuvo consciente.

(Ciudad de Buenos Aires) En la ampliación de su declaración indagatoria que realizó este jueves, Córdoba (28) negó sufrir epilepsia y haberse quedado dormido o sufrir alguna clase de descompensación antes del choque, informaron a la agencia de noticias DyN fuentes judiciales. “Estuve conciente al momento del hecho”, dijo Córdoba al magistrado.

Además, Córdoba negó tener epilepsia, así como haberse quedado dormido o haber sufrido alguna clase de descompensación antes del choque. “Estuve conciente al momento del hecho”, dijo Córdoba al magistrado, y dejó un escrito en el que constan las fallas que persisten en los trenes del Sarmiento después de la tragedia.

El trabajador negó las acusaciones del resto de los imputados en la causa, quienes señalaron que el accidente ocurrió por “una falla humana”, al tiempo que se solidarizó con las familias de las víctimas y dijo entender el dolor porque también lo padece.

El maquinista sostuvo que la noche anterior había dormido bien, que no estuvo en los carnavales ni había tomado alcohol, como declaró la primera vez ante el juez, días después del hecho.

“Nunca fui diagnosticado de epilepsia”, agregó respecto a un estudio médico que concluyó que podía presentar ese cuadro, por el cual el ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi pidió que se le practique un nuevo examen para determinarlo con precisión.

La declaración fue tomada en persona por Bonadio, quien le exhibió un video de la tragedia y le pidió que explique lo que fue haciendo en cada momento.

Córdoba también aportó documentos según los cuales después de la tragedia persisten fallas técnicas en los trenes y pidió que declaren dos empleados de los talleres de Castelar de Trenes de Buenos Aires para que expliquen las maniobras que se hacen para dejar nivelados los vagones.

 

Córdoba había llegado esta mañana a los tribunales acompañado de su abogada defensora, Valeria Corbaccio, que en otras causas defendió a efectivos de la Policía Federal, según informaron fuentes judiciales citadas por las agencias de noticias.

 

El maquinista, que resultó herido en el accidente y que está imputado en la causa, ya había declarado previamente. Ese día dijo que no funcionaron los frenos del tren.

 

Desde el comienzo de la causa, varios funcionarios y directivos de TBA le apuntaron a Córdoba. El ex secretario de Transporte Juan Schiavi y el dueño de TBA, Claudio Cirigliano, entre otros, lo señalaran como el principal responsable de la tragedia.

 

Schiavi le dedicó varias de sus reflexiones en las 65 páginas de su escrito. Una de ellas dice: “Si se hubieran realizado mayores inversiones en infraestructura y seguridad ferroviaria … ¿se habría evitado el accidente? Por más perfectible que se pueda hacer el sistema ferroviario, ¿qué impide que el mejor de los trenes se accidente si el maquinista desactiva el sistema de seguridad para imprevistos y luego no frena porque tuvo algún problema de salud? ¿Acaso no chocaría igual?”.

 

Hace pocas semanas se filtró el resultado de un electroencefalograma realizado el 15 de marzo. Mónica Perassolo, la médica que lo firmó, explicó luego ante el juez que “el 3% de la población que no padece epilepsia tiene manifestaciones” similares a las detectadas en la actividad eléctrica del cerebro de Córdoba. Perassolo aseguró que ese informe no es indicativo de que Córdoba padezca epilepsia y que esa enfermedad se diagnostica con estudios más exhaustivos que los que se hicieron en el Cuerpo Médico Forense.

 

Córdoba había ingresado al mundo ferroviario bajo la tutela de su padrastro Carlos Blázquez, que se desempeña como maquinista de la línea Sarmiento. A los 24 años, ingresó como ayudante de conductor y dos años después se convirtió en motorman. Condujo 3.400 viajes y arrolló a 4 personas (en accidentes), según su foja.

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