Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

Construyen departamentos para estudiantes de las principales universidades

La construcción de edificios de departamentos de uno y dos ambientes en barrios porteños próximos a las universidades es un fenómeno que se generalizó durante los últimos años a través de la conformación de fideicomisos al costo, coincidieron distintos desarrolladores. En la Ciudad de Buenos Aires este tipo de construcción se da en barrios como Palermo, Belgrano, Balvanera y Barrio Norte. Se trata de proyectos de uno y dos ambientes...

La construcción de edificios de departamentos de uno y dos ambientes en barrios porteños próximos a las universidades es un fenómeno que se generalizó durante los últimos años a través de la conformación de fideicomisos al costo, coincidieron distintos desarrolladores.

En la Ciudad de Buenos Aires este tipo de construcción se da en barrios como Palermo, Belgrano, Balvanera y Barrio Norte.

Se trata de proyectos de uno y dos ambientes con precios finales que van desde 70.000 a 130 mil dólares.

Gran parte de este tipo de construcciones funciona bajo la metodología de fideicomiso al costo y los principales compradores son inversores para renta y aquellos que vienen del interior del país.

En búsqueda de alternativas de inversión y de nuevos productos inmobiliarios, los principales jugadores del mercado inmobiliario se focalizaron en productos donde la demanda es constante y activa tanto por el público inversor como por el comprador final.

De esta forma, en los últimos años, se fue generando una tendencia a construir edificios en las zonas cercanas a las principales universidades privadas y a las distintas facultades de la UBA, dando nacimiento a los Polos Universitarios dentro de lo que es la Ciudad de Buenos Aires.

Las zonas elegidas por los desarrolladores para llevar adelante sus emprendimientos son Barrio Norte, Palermo, Balvanera y Belgrano, principalmente en lugares cercanos a los principales medios de transporte y avenidas con rápido acceso al centro porteño. Allí se encuentran decenas de obras en construcción y en plena etapa de lanzamiento.

Las nuevas variantes constructivas en estos desarrollos para estudiantes son los lofts y studios, compuestos por unidades de uno y dos ambientes, básicamente por dos factores: el primero, que existe una demanda real tanto para compra-venta como para alquiler y la segunda, que es un producto económico para mantener tanto a nivel expensas como impuestos.

En relación al crecimiento de este tipo de construcción y la gran demanda por parte de los inversores en este segmento, Karen Yanco, directora de Interwin dijo que se trata de “productos de escala chica lo que permite diversificar la inversión e incrementar el ahorro en metros cuadrados”.

“Además, suelen ser productos que en 18 y 24 meses aproximadamente suelen estar terminados, por lo que se obtiene una renta en forma rápida y por último, en lo que respecta a lofts hay una demanda real de jóvenes buscando su primera vivienda, y en relación a los studios, cada vez son más los profesionales que buscan oficinas chicas para llevar adelante su negocio”, describió.

En tanto, Mario Korn, presidente de Korn Propiedades, destacó que “esta consolidación de las universidades como polo de atracción de inversiones en el mercado inmobiliario ha provocado que los desarrolladores continúen buscando terrenos en zonas cercanas a las casas de altos estudios, lo cual evidencia que la demanda de este tipo de productos se mantendrá estable y en pleno crecimiento”.

“Al momento de analizar este fenómeno hay que entender que es un producto de muy fácil colocación en el mercado porque por un lado el inversor lo ve interesante para resguardo de capital y por otro hay una demanda constante de estudiantes de carreras de grado y postgrado en conseguir este tipo de unidades cercanas a sus oficinas y lugar de estudio”, indicó.

Respecto de la metodología de instrumentación de este tipo de proyectos, la mayoría de estos funcionan bajo el sistema de fideicomisos al costo con un adelanto de un 30 a 40% al inicio de la obra y el resto en cuotas.

A su turno, Aníbal Montes, presidente de RG-Montes destacó que “la realidad marca que el modelo que se sigue utilizando en el 90% de los casos es el fideicomiso al costo. Las razones son varias, pero las dos principales son: la seguridad jurídica hacia los fiduciantes respecto del bien fideicomitido y la absorción del riesgo inflacionario por parte de todos los participantes del fideicomiso. Por lo general, la mayoría de los desarrolladores busca financiarse con una preventa en pozo y durante la obra”.

“Ante la dificultad de acceder a dólares, muchos de los lanzamientos están mutando a un porcentaje cada vez mayor en su proporción en pesos, intentando que la inversión en dólares sea la mínima posible”, dijo Montes.
Enviado desde BlackBerry de Juan Pablo Presti

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