Consejos para distinguir un lunar de un melanoma

Consejos para distinguir un lunar de un melanoma

(CABA) Un lunar (nevo) es un tumor benigno de la piel que se origina a partir de los melanocitos. La mayoría de las personas tienen lunares. No obstante, casi todos los lunares no son perjudiciales, aunque tener algunos tipos puede aumentar su riesgo de Melanoma Celular (MC).

El MC es la tercera neoplasia más frecuente en la piel y la que mayor impacto tiene en la mortalidad. De etiología multifactorial, se ha reportado que su prevalencia ha aumentado en las dos últimas décadas. El MC se origina en los melanocitos, localizadas en todos los tejidos de la economía.

El MC tiene una alta tasa de letalidad debido a la etapa avanzada en que suele diagnosticarse y a la falta de respuesta a los tratamientos sistémicos. El pronóstico no ha cambiado sustancialmente a través de los años, por lo que la prevención primaria y el diagnóstico oportuno son las dos únicas alternativas para disminuir su elevada tasa de mortalidad.

Su etiología es múltiple; y en personas genéticamente susceptibles existen factores ambientales, como los rayos ultravioleta, que favorecen su desarrollo.

Todas las personas pueden padecer esta enfermedad, ya que no hace mayor diferencia entre distintos grupos étnicos. De todas formas se ha asociado a factores predisponentes con mayor fuerza: historia familiar de melanoma, antecedente personal de melanoma u otro tipo de cáncer de piel, presencia de nevos atípicos, nevos y pecas múltiples, principalmente en la región del tronco, etc.

La exploración de los lunares es fundamental. Los lunares pueden ser congénitos o aparecer a lo largo de nuestra vida, y el sol es uno de los factores que pueden incidir en su cambio de estado. Por ello, es importante que sepamos cuando un lunar o nevus puede evolucionar hacia un melanoma para que acudamos al especialista en busca de un diagnóstico preciso y precoz.

• Asimetría en alguno de sus ejes.
• Bordes irregulares.
• Color variado, no uniforme.
• Diámetro mayor de 6 mm.
• Evolución. Si detectamos que uno de nuestros lunares cambia.

Más allá de que esas características sirven para tener una aproximación, en ocasiones se puede utilizar la dermatoscopía que es un aparato de aumento óptico para examinar los lunares en los casos dudosos. En cualquier caso, el diagnóstico definitivo se realiza mediante la extirpación o biopsia y estudio al microscopio. Esto es un procedimiento frecuente en dermatología. NR

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