Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Consejos: cómo ahorrar gas y agua para seguir recibiendo subsidios

(CABA) El nuevo plan de reasignación de subsidios comienza a regir desde este martes, por lo será necesario que los usuarios realicen un “consumo responsable” de esos servicios para acceder a ese beneficio. ¿Cómo ahorrar gas y agua para seguir recibiendo las facturas con subsidio? El programa se instrumentará en tres etapas (abril, junio y agosto), a través de una reducción parcial de subsidios para el gas que oscilará entre...

(CABA) El nuevo plan de reasignación de subsidios comienza a regir desde este martes, por lo será necesario que los usuarios realicen un “consumo responsable” de esos servicios para acceder a ese beneficio.
¿Cómo ahorrar gas y agua para seguir recibiendo las facturas con subsidio?

El programa se instrumentará en tres etapas (abril, junio y agosto), a través de una reducción parcial de subsidios para el gas que oscilará entre entre el 17 y 80 por ciento, y abarcará a los clientes residenciales, comerciantes y usuarios de GNC.

En el caso del agua potable, la quita de subsidios para los usuarios de AYSA se segmentará en tres categorías: barrial, media y alta, y la reducción será del 10 al 80 por ciento, en base a zonas previamente definidas.

Desde este martes, los usuarios deberán hacer un consumo responsable de estos servicios para seguir pagando una tarifa subsidiada. La pregunta es: ¿Cómo ahorrar gas y agua para no pagar más?

gas aumento

 

– Mantener una temperatura constante y moderada
Conviene tener la calefacción entre 18 y 21ºC durante el día, suficiente para estar a gusto y no gastar excesivamente. Hay que tener en cuenta que cada grado que se sube incrementa el gasto en un 8%, aproximadamente.
– Bajar la temperatura al salir de la casa
Si es por un período corto, de pocas horas, bajarla a unos 15ºC. Si se va a estar fuera un día o más lo aconsejable es cortarla por completo.
– Apagar la calefacción de noche
Uno puede dormir perfectamente si la casa está caliente de todo el día y taparse con mantas de polar que son muy calentitas.
– Usar la calefacción donde realmente haga falta
En habitaciones vacías o donde apenas se entra no merece la pena dejar la calefacción puesta.
– No tapar ni obstruir los radiadores
Si se pone ropa encima para que se seque, por ejemplo, lo que se logra es que los radiadores necesiten más energía para calentar la casa.
– Bajar las persianas y cerrar las cortinas
Sobre todo de noche y cuando se pone el sol en invierno. Así se evitaran fugas de calor. Durante el día hay que hacer lo contrario: subir las persianas y abrir las cortinas todo lo que se pueda para que los rayos del sol calienten la casa.
– No ventilar la vivienda más de diez minutos
Con unos pocos minutos es suficiente para airear la vivienda. Eso sí, mientras tanto no tengas encendida la calefacción, porque será un gasto inútil.
– Colocar los radiadores bajo las ventanas
De este modo el frío que pueda entrar a través de las mismas podrá ser calentado rápidamente.
– Tener en cuenta otras fuentes de calor
La electricidad también se utiliza para calentar ambientes y hay muchos aparatos de bajo consumo muy útiles.
– Pava eléctrica
En las casas o lugares donde se toma mucho mate o infusiones es recomendable invertir en una de estas pavas que calientan más rápido el agua y se evita consumir gas.
A la hora de cocinar
– Tratar de utilizar ollas y utensilios que sean de por lo menos el doble de tamaño de la hornalla que vamos a utilizar.
– Fijarse que el utensilio esté en el centro de la llama.
– Tratar de tapar siempre el utensilio, de esa forma se genera un “efecto horno” y se aprovecha más el calor.
– Tratar de utilizar utensilios de presión ya que estos cocinan los alimentos mucho más rápido y se ahorra hasta un 50% de gas.
– Cuando lo que se está cocinando alcanza el punto de ebullición, reducir al mínimo la salida de gas.
– Al cocinar en el horno hay tratar de abrirlo lo menos posible: cada vez que se abre -aunque sea por unos segundos- se pierde un 20% de calor.
– Cuando se cocina en el horno conviene apagarlo unos momentos antes de que se termine la cocción así se aprovecha el calor residual para terminar de cocinar.

AGUA
– Cerrar la canilla al lavarse los dientes y utilizar un vaso. Llenar moderadamente el lavamanos para lavarse la cara, las manos o afeitarse. Con esto se ahorran hasta 12 litros de líquido por minuto.
– Lavar las frutas y vegetales en un tazón y no bajo el chorro de agua.
– Arreglar todas las canillas que goteen.
– Ducharse lo más rápido posible y cerrar la llave mientras nos enjabonamos. Se ahorra una media de 150 litros cada vez.
– Evitar que se pierda el agua que dejamos correr mientras esperamos a que salga caliente recogiéndola en un balde y reutilizándola.
– Utiliza toda la capacidad del lavarropas así se requerirán menos ciclos por semana.
– Luego de lavar los platos a mano se puede utilizar el agua sucia para emplearla en el jardín.
– Usar baldes y regaderas en lugar de la manguera para regar.
– Lavar el auto usando un balde y una esponja en lugar de una manguera. También se pueden comprar toallas especiales que no necesitan agua.
– Educar a los niños sobre la necesidad de ahorrar agua.

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