Buenos Aires, 19/10/2017, edición Nº 1800

Conocé la nueva tendencia por el “cold brew”, jugo de café embotellado

Cada vez más cadenas de cafeterías de Buenos Aires incorporan a su oferta esta tendencia importada desde los Estados Unidos

(CABA) Cada verano aumenta inevitablemente el consumo de agua, de cerveza, de helados y, por supuesto, de todo tipo de bebidas frías. Hace ya una década que las grandes cadenas de cafeterías -algunas locales y otras globales- sumaron a esa lista las ahora clásicas infusiones, en base a te o café con hielo, y también las que se preparan con ingredientes naturales como miel, jengibre, menta, lima y hasta hojas de albahaca. Pero los bares atendidos por baristas (expertos en café) experimentaron un repentino boom en la demanda del globalmente famoso cold brew, un tipo de infusión artesanal, elaborada con granos de altísima calidad con agua a temperatura ambiente, que se deja en reposo entre 16 y 24 horas, según la intensidad buscada.

La infusión hoy de moda en la Argentina, que se sirve en vaso de trago largo con cubos de hielo (puede rebajarse con leche o cualquier otro ingrediente), tiene un distintivo que la convierte en una bebida casi aspiracional para un selecto grupo de consumidores que persiguen las tendencias globales. A diferencia de otros cafés helados, en este caso elbarista no sólo lo sirve en su barra, si no que además tiene la capacidad de poder envasarlo para llevar. Todo ocurre en el momento, manualmente con la ayuda de una máquina que funciona en cada local y que sella ese jugo de café energizante, sin conservantes, en botellas de vidrio de entre 100 y 500 mililitros. Una experiencia similar a la de comprar un porrón de cerveza artesanal o una medicina en una antigua botica de los años 20.

La categoría de un vaso de esta bebida que podría sustituir a una lata de energizante por su concentración de cafeína, aunque en este caso es absolutamente natural y sin aditivos, factura más de US$ 20 millones en el mundo; US$ 8 millones de los cuales sólo se recaudan en cafeterías de Estados Unidos. Según un informe de Mintel Global New Products Database (GNPD), en el país del Norte se consumen 500 millones de vasos de café fríos, 30% de los cuales son cold brew, la versión más cara de esa categoría. Mientras que una infusión común cuesta entre US$ 3 y US$ 5, cada botella de esta bebida de calidad artesanal supera los US$ 8 en suelo estadounidense.

En Buenos Aires y en el resto del país paso algo similar con los precios del cold brew. En algunos locales varían si se sirve en vaso o se lleva embotellado. En All Saints, por ejemplo, cuesta $ 36 tirado y $ 60 envasado. En Full City Coffee House sucede algo similar: el vaso no baja de $55, pero la botella de vidrio vale $65. La política de precios de Lab – Tostadores de Café es diferente, allí los 250 ml. cuestan $55 porque está previamente embotellado, tanto para consumir en el local como para llevar.

Lattente, también en Palermo; Negro y Coffee Town, ambos en San Telmo, completan los seis bares referentes de esta bebida de origen dudoso, preparada siempre con granos arábigos seleccionados de diferentes orígenes. NT

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