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Confirman que el cuerpo hallado en un placard en Monserrat es del “arbolito” Nicolás Silva

(CABA) Familiares del “arbolito” desaparecido el 4 de octubre en el barrio de Monserrat, confirmaron que el cuerpo encontrado ayer a la tarde dentro de una valija es el de Nicolás Silva.

“Es Nico”, dijeron los parientes en la puerta de la morgue a la que fue trasladado el cuerpo hallado en el placard de un departamento sobre la calle Venezuela al 1200, en Monserrat.

Los detectives determinaron que el cadáver, envuelto en un plástico trasparente y con la cabeza adentro de dos bolsas de residuos negras, tenía colocado un chaleco inflable azul, remera a rayas, pantalón de jean azul y zapatillas marca Nike.

Se trata de la misma vestimenta que tenía puesta Silva, según puede observarse en la última foto que quedó registrada del hombre desaparecido el 4 de octubre pasado, a la que tuvo acceso Télam.

La Policía busca a Pablo Reyes, de 35 años y empleado de una empresa de seguridad, y que sería el último cliente con el que Silva tuvo contacto. Además de ser el dueño del departamento donde apareció Nicolás.

Por el caso, están detenidos la esposa de Reyes, Brenda Blanco Rondón (39), de nacionalidad peruana, quien encontró el cadáver y llamó a la policía ayer por la tarde; y el padre de Reyes, llamado Antonio. Ambos serán indagados esta tarde en el Palacio de Tribunales por el juez de instrucción 3, Guillermo Carvajal, y el fiscal Sandro Abraldes, quienes están a cargo de la causa del homicidio.

El hallazgo se registró ayer por la tarde en el cuarto piso del edificio de la calle Venezuela, donde Blanco Rondón le dijo a los investigadores de la comisaría 4° de la Policía Federal de la Ciudad que desde hacía una semana sentía un olor fuerte y que creía que se trataba de las heces del perro labrador de la familia, pero que al limpiar un placard de tres puertas sacó tres valijas y debajo de ellas encontró el cadáver.

La mujer precisó que su marido, empleado de la empresa de seguridad Gruspa, se había ido horas antes de la vivienda tras una pelea conyugal y que no sabía nada de él porque había dejado en el lugar su teléfono celular. La Policía duda de esa versión.

Un vecino del tercer piso, ubicado debajo del departamento del hallazgo, les indicó a los policías que desde el 15 de octubre se le filtraban líquidos compatibles a los cadavéricos. No era la primera vez que los agentes estaban ahí: ya habían ido dos veces, siguiendo la pista de un cliente, pero nunca habían allanado.

Por el caso hay un tercer detenido. Un hombre con el que Silva tuvo una discusión días antes de desaparecer y que estaría relacionada a su otra actividad, como “trapito” en la zona del estadio de River.

El 4 de octubre, Nicolás llevó a su hija a la escuela y se fue a trabajar en moto, siguiendo su rutina de todos los días. Se paró en “su esquina” de la calle Florida y gritó “cambio, cambio”. Entró y salió de las oficinas de la financiera que lo tenía contratado. Hizo algunas transacciones y, alrededor de las 11, pasó a buscar más plata para “hacer una operación con un cliente”. Se llevó $ 70 mil. No apareció más.

Según datos de la investigación, la última vez que lo vieron estaba en Venezuela y Salta, a unos pocos metros del lugar en el que finalmente apareció su cuerpo. “Bien, gorda. Tranqui, trabajando”, dice el último WhatsApp que le envió a su mujer, con quien tenía una nena de nueva años.

Es terrible lo que estamos pasando. Por suerte mi hija es fuerte y muchos días me levanta el ánimo ella a mí. Pienso que está vivo, que alguien lo tiene”, se esperanzaba Jésica Tomasi, la pareja de Nicolás hace 11 años, en diálogo con Clarín cuando aún se buscaba a Nicolás.

Además de “arbolito”, Silva era encargado del área de Deporte de Contacto en el Club Atlético Defensores de Belgrano, donde practicaba kun tai (un arte marcial) dos veces por semana. Pero su participación no sólo tenía que ver con las artes marciales ni con su fanatismo por el equipo de fútbol: también había sido parte de la barra brava. “Fue antes de estar conmigo, después ya no quiso tener nada que ver”, explicó Jésica.

Sin embargo siguió conectado a este grupo y, desde entonces, cada vez que River jugaba de local, Nicolás cuidaba autos como “trapito” en un sector controlado por la barra de Belgrano a cambio de una tarifa.

Eso había hecho el fin de semana previo a su desaparición, como tantas otras veces. “Aquel día tuvo una discusión fuerte con otro hombre, relacionada al control de la zona. Aparentemente le dijeron que ese sector correspondía la barra y que, como él ya no pertenecía, no podría estar más allí”, contaron fuentes de la investigación.

Esa persona con la que discutió, que hasta aquel momento era conocido por su familia como un amigo de la infancia de Silva, fue detenido y acusado de ser “partícipe” en su desaparición. Con el hallazgo del cuerpo en la casa de un cliente, esa hipótesis de los investigadores parecer perder fuerza. NR