Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Condenaron a 20 años a los acusados de matar a Susana Bard

Los dos hombres acusados de matar a Laura Susana Bard fueron condenados esta tarde a 20 años de prisión por el homicidio en ocasión de robo, cometido en 2011 en el barrio de Flores, tras simular que iban a comprar un televisor LCD ofrecido por Internet. Foto de Analia Garelli (CABA) La condena fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de esta Capital Federal que encontró...

Los dos hombres acusados de matar a Laura Susana Bard fueron condenados esta tarde a 20 años de prisión por el homicidio en ocasión de robo, cometido en 2011 en el barrio de Flores, tras simular que iban a comprar un televisor LCD ofrecido por Internet.

Foto de Analia Garelli
Foto de Analia Garelli

(CABA) La condena fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de esta Capital Federal que encontró culpables a Nicolás “El Tecla” Farías (25) y Kevin Douglas Bais (29) del delito de “homicidio en ocasión de robo” en perjuicio de Bard.

En el caso de Douglas Bais, los jueces unificaron la pena en 25 años ya que tenía una condena anterior de seis por otro delito, por la cual gozaba de libertad condicional al momento del hecho.

Los jueces Leonardo José De Martini, Guillermo Yacobucci y Ricardo Manuel Rojas coincidieron en la calificación del delito con el fiscal de juicio, Diego Nicholson, aunque este había pedido en su alegato una condena a 25 años de cárcel para ambos acusados.

La audiencia comenzó pasadas las 11.30, en el sala de audiencias del TOC 6, en Talcahuano 550, donde estuvo presente el viudo Gabriel Arroyo, quien primero escuchó las “últimas palabras” de los imputados.

“No tengo nada que ver con este hecho. Estoy haciendo las cosas bien, estoy estudiando en la cárcel”, se limitó a decir Farías, mientras que Douglas Bais prefirió no hacer ninguna declaración.

Luego, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta las 13.30 cuando dio a conocer el veredicto, en medio de escenas de dolor del viudo, quien estuvo abrazado a sus allegados mientras lloraba desconsoladamente.

“Estoy contento porque se hizo Justicia, pero mi mujer no vuelve más, me destruyeron la vida”, dijo Arroyo minutos después de la lectura del fallo, en la puerta de los tribunales.

El hombre, quien no participó del debate como querellante, señaló que aún quiere “que estén presos todos los implicados, toda la banda. No voy a parar hasta que estén todos detenidos”.

Es que en la causa hubo otros tres procesados como “partícipes necesarios”, Antonella Pantuso y los hermanos Juan Domingo y Juan Martín Cano, pero luego fueron sobreseídos.

“Es una vergüenza (el sobreseimiento). Vamos a pedir más medidas de prueba para seguir investigándolos”, afirmó, por su parte, Fernando Bellido, abogado de Arroyo, que se mostró conforme con el fallo y dijo que durante el debate oral “no se pudo determinar quién fue el que disparó”.

El viudo de Bard, en tanto, también pidió que se condene al sitio de internet Mercadolibre.com, donde la víctima había publicado el LCD que vendía, “porque ellos fueron los encargados de meter a los ladrones en mi casa. Ellos también tienen que ser responsables”.

Arroyo había declarado en el juicio que el hecho ocurrió el 7 de septiembre de 2011, cuando Farías y Bais se hicieron pasar como compradores del televisor LCD e ingresaron con fines de robo al departamento del primer piso de un edificio del pasaje Gustavo Riccio 194, a una cuadra y media del céntrico cruce de las avenidas Rivadavia y Carabobo.

De acuerdo al testimonio de Arroyo, junto a su esposa habían decidido poner a la venta por Internet, en el sitio de Mercado Libre, un televisor LCD y otros objetos personales ya que tenían planeado mudarse a la ciudad de Mar del Plata.

Según se estableció en el juicio, una vez acordada la compra, Farías y Bais se presentaron en la casa de la pareja para llevarse el televisor, aunque una vez adentro, extrajeron armas de fuego, amenazaron a todos los presentes, los inmovilizaron con precintos plásticos y comenzaron a exigir dinero.

Durante el asalto, Arroyo se zafó de los precintos, forcejeó con los agresores hasta el balcón, desde el cual se arrojó a la calle, cayó sobre el techo de un auto estacionado y, al resultar ileso, comenzó a pedir auxilio a los vecinos.

Ante esa situación, los dos ladrones tomaron unos pocos objetos de valor y se dirigieron hacia la puerta para escapar, aunque Bard creyó que su intención era atacar a su marido y corrió detrás de ellos, momento en que fue asesinada de un tiro en el pecho.

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