Buenos Aires, 28/05/2017

Con respaldo del PJ, Vidal consiguió que le aprueben el Presupuesto 2017

Después de que el Senado le diera media sanción pasadas las 23, la Cámara baja aprobó hoy la iniciativa enviada por la administración de Vidal.

(PBA) El esfuerzo de varios intendentes para evitar la partición en el peronismo en la votación del Presupuesto bonaerense y cierta laxitud del oficialismo en conceder iniciativa política al FpV-PJ condicionaron hasta el último momento de anoche la aprobación del gasto 2017 por 522.000 millones de pesos, un endeudamiento superior a los 50.000 millones y suba del 36 por ciento en el valor del Impuesto Inmobiliario.

Finalmente, después de que el Senado le diera media sanción pasadas las 23, la Cámara baja aprobó la iniciativa enviada por la administración de Vidal a las 2.15 de hoy, con la presencia en el recinto de 81 de los 92 diputados.

María Eugenia Vidal coordinó que debía debatirse ayer. Desde temprano, en el Senado el bloque Cambiemos aseguraba que habría mayoría calificada para el Endeudamiento.

Contaban a seis senadores con cercanías al grupo Esmeralda de intendentes que integran Gabriel Katopodis (San Martín) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

Pero, el conteo contrastaba con las otras necesidades del peronismo en su conjunto. Diputados era la cuestión: el vicepresidente Marcelo Feliú, delegado legislativo de Florencio Randazzo, amenazó durante horas con negarse a firmar la renuncia al cargo y todos los acuerdos quedaron en riesgo de volar por los aires.

¿Por qué tanto abismo?.
Cambiemos y el FR, de Sergio Massa, establecieron en diciembre 2015 un arreglo para alternarse anualmente la presidencia de Diputados. Jorge Sarghini (FR) debía pasarle ese atributo a Manuel Mosca (Cambiemos) y en la vicepresidencias segunda y tercera aparecían otros actores, entre ellos integrantes del Movimiento Evita, de Fernando “Chino” Navarro.

Según el reglamento de la Cámara, todas las renuncias tienen que ser presentadas en el mismo acto. Como Feliú desconocía ese protocolo, los demás tampoco firmaron. Mientras, La Cámpora ejercía presión para ocupar una vicepresidencia. Resultado: las negociaciones ya estaban en caída libre. ¿Cuáles negociaciones?.

Entre ellas la designación del Defensor del Pueblo. El postulante era Guido Lorenzino, un ex diputado sciolista que responde al grupo Esmeralda.

Ese amasijo de intereses entre espacios peronistas transcurrió por momentos en el Hotel Corregidor, a metros de la Gobernación. Allí se registró un encontronazo callejero entre Fernando Espinoza, presidente del PJ, y el intendente Martín Insaurralde.

El crepúsculo platense incubaba la partición partidaria. En este embrollo, el oficialismo balconeó.
El acompañamiento del Frente Renovador, GEN y bloques menores no alcanzaban para los dos tercios de votos.

Necesitaba el aporte mínimo, aunque necesario, de los vestigios el kirchnerismo.

Algunos sugirieron denunciar a la oposición por sabotear la gobernabilidad de la provincia de Buenos Aires.
No funcionó por temor al “rejunte” del peronismo, que es la segunda minoría.

La elección de octubre del año próximo está presente en cada gesto.

Vidal percibe el dato. Sin embargo urge el día a día de su gestión. El Senado tenía que sancionar con dos tercios del cuerpo la designación de Julio Conte Grand en la Procuraduría General de la Suprema Corte, remplazando a la renunciante María del Carmen Falbo.

También el retoque a la Ley Fiscal que incorpora tributo al juego e incremento en el impuesto Inmobiliario.
La sóla posibilidad de quedarse sin la habilitación para contraer deuda (52.000 millones de pesos) habría expuesto la debilidad de la administración macrista.

Por eso, a la medianoche el ministro de Economía, Hernán Lacunza, todavía intentaba convencer a los sectores rebeldes de Diputados que, en caso necesario, discutirían cada número del Presupuesto que esperaba la luz de la mañana. NR

Fuente: Clarín

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