Como Uber, pero para el supermercado

Como Uber, pero para el supermercado

(CABA) Ir al súper lleva tiempo y puede ser molesto. Requiere salir de casa sin importar si afuera hace frío, llueve o hay un sol rajante. Requiere caminar o conducir hasta el local, a veces lejano. Requiere recorrer las góndolas, perder tiempo haciendo largas colas y regresar al hogar lleno de bolsas. Estas incomodidades son parte de la vida cotidiana, pero ahora la tecnología empieza a ofrecer soluciones para evitarlas. Más de 75 mil porteños ya le encargan “los mandados” a compradores profesionales a través de Internet. El servicio, inspirado en una tendencia mundial, llegó este año a Buenos Aires y hay dos empresas que lo ofrecen.

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A la propuesta se la conoce como “el Uber de los supermercados”. Porque, así como la app de transporte vincula a personas que necesitan viajar con otras que pueden llevarlas, estas nuevas plataformas permiten que vecinos sin tiempo o ganas de ir a los comercios encuentren a un desconocido dispuesto a hacerles compras a cambio de un pago, que puede ser de $ 30 a $ 50. La gran diferencia con Uber es que no desafía ninguna ley.

El funcionamiento es simple. El cliente arma una lista de productos en la computadora o el celular, elige en qué comercios del barrio adquirirlos y –como en Uber– el encargo se le asigna al comprador más cercano que esté disponible en la zona. Ese trabajador, denominado en la jerga “recolector” o “piloto”, se dirige a los locales, adquiere la mercadería y se la entrega al cliente en la puerta de su casa, todo en menos de 60 minutos o a la hora deseada. El formato, inspirado en la empresa estadounidense Instacart, ya puede usarse en toda la Capital y en algunas zonas de Vicente López para comprar en todo tipo de comercios. Los encargos se pueden hacer para grandes cadenas de supermercados, farmacias y kioscos, carnicerías, verdulerías, tiendas de productos gourmet y ferreterías.

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Actualmente hay dos plataformas ofreciendo el servicio a través de sus aplicaciones móviles y de sus páginas web. La primera en llegar, en abril, fue Yoppers, creada por tres emprendedores argentinos. Y en mayo se sumó Mercadoni, que hizo su desembarco en el país tras haberse lanzado el año pasado en Colombia y México. Según datos brindados a Clarín, ambas firmas ya vinculan a más de 75.000 porteños con unas 120 personas que pasaron a trabajar de compradores para obtener un ingreso extra o hasta para vivir de eso. Por la alta demanda, en tanto, las empresas proyectan seguir reclutando mandaderos hasta llegar a cerca de 400 antes de fin de año.

Los mandaderos suelen ser jóvenes que estudian o trabajan y quededican entre 3 y 6 horas diarias a entregar pedidos, por los que reciben comisiones. De esta manera, pueden ganar alrededor de $ 60 por hora más las propinas. La mayor ventaja, para ellos, es la chance de decidir qué días trabajar, en qué horarios, en qué zonas y con qué medio de transporte (pueden llevar las bolsas a pie y o en su propia bicicleta, moto, auto o camioneta). NT