Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Cómo mejorar los resultados de una entrevista laboral

La entrevista laboral sigue siendo la prueba de fuego para conseguir un puesto. La competencia es alta y los tiempos, cortos: según datos difundidos en el (CABA) La entrevista laboral es un momento donde ponemos a prueba nuestras habilidades sociales e intelectuales. Es necesario aprovechar las ventajas y reducir al mínimo nuestros desaciertos. Hay que estar preparado. Los mejores consejos provienen de los que se sientan del otro lado del...

La entrevista laboral sigue siendo la prueba de fuego para conseguir un puesto. La competencia es alta y los tiempos, cortos: según datos difundidos en el

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(CABA) La entrevista laboral es un momento donde ponemos a prueba nuestras habilidades sociales e intelectuales. Es necesario aprovechar las ventajas y reducir al mínimo nuestros desaciertos. Hay que estar preparado. Los mejores consejos provienen de los que se sientan del otro lado del escritorio: estos son los errores y aciertos más comunes que observan los expertos en entrevistas laborales.

Acciones negativas

Estar desinformado. Ana Magallanes, jefa de empleos y selección del banco Santander Río, aconseja conocer y averiguar cómo es la compañía. “Saber su trayectoria, sus valores, en qué proyectos está trabajando“, enumera.

Irse por las ramas. Contestar sin rodeos, estar atento y concentrado en las preguntas y callar todo detalle irrelevante, problemas u opiniones de índole personal son los “mandamientos” de Carola Wilde, socia gerente de la consultora Róndine.

Mostrarse resentido. Es fundamental no hablar mal o de modo despectivo de antiguos empleos o jefes. “Tratar de mencionar los hechos en forma moderada“, recomienda Wilde.

No preguntarle nada al entrevistador. Es aconsejable “mostrar interés en conocer los detalles y las posibilidades de desarrollo en la organización“, explica Magallanes.

No mirar al entrevistador. “Es importante establecer un contacto visual con el interlocutor ya que este permitirá una mejor comunicación“, apunta Wilde. Y agrega: “Este intercambio demostrará interés por las preguntas y el puesto“.

Solo hablar de las fortalezas, sin dar ejemplos claros. Conviene mencionar algunos aspectos del perfil que se pueden mejorar o desarrollar, y dar ejemplos concretos de logros profesionales, señala Magallanes.

Acciones positivas

Llegar a tiempo. Para la socia de Róndine, la clave es llegar “justo”, ni antes, ni después. “Llegar previamente denota ansiedad y, más tarde, falta de consideración”, advierte.

Decir la verdad. “Es primordial ser veraz y que toda la información brindada verbalmente coincida con la volcada en el currículum vitae”, resalta la especialista.

Actitud. Clementina Yamamoto Rosas, colaboradora del área de recursos humanos de GNP Seguros, añade en el blog de Zona Jobs que los empleadores se fijan en el “hambre” de lograr resultados. Prestan atención a la actitud y a la lucha por alcanzar el puesto.

“Actuar” poderoso. Si uno logra transmitirle al entrevistador que domina la situación, tiene más chances de ser contratado, de acuerdo con un estudio científico publicado en 2013 en el Journal of Experimental Social Psychology. Los investigadores recomiendan pensar en momentos en los cuales nos hayamos sentido poderosos.
Relajarse. “Mostrarse predispuesto y permeable frente a las inquietudes del entrevistador, y responder con entusiasmo, entendiendo a la entrevista como una posibilidad de mostrarse y no como una situación de examen”, concluye Magallanes.

Casual puede ser, desprolijo, no. Elegir una vestimenta sobria, sin colores estridentes, y un aspecto prolijo. Al respecto, Wilde plantea: “Hoy, muchas compañías se adhieren a la vestimenta casual, pero si desconoce el perfil de la empresa, es preferible pecar de formal y no de informal“.
¿Los colores influyen?

Una encuesta de la firma CareerBuilder hecha el año pasado entre 2099 profesionales de recursos humanos, reveló que el azul es el mejor color para vestirse para una entrevista, seguido por el negro. El naranja, en cambio, fue elegido como el peor, ya que se lo asocia con alguien poco profesional.

Fuente consultada: La Nación

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