Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

Cómo evitar el contagio de gripe en la oficina

Según un estudio una sola persona enferma puede contagiar a más de la mitad de sus compañeros en menos de cuatro horas. Tips para evitar enfermarse.

(CABA) “Te da no sé qué cuando aparece tu compañera a las 9 en punto, apestada de gripe, y te da un beso como si nada”, confiesa –porque el tono es de una confesión- Ana María M., 38 años, con 14 años de experiencia laboral en la misma empresa de seguros, en el Microcentro porteño. En épocas en que el frío y los virus avanzan, asistir al trabajo con los bronquios deshechos y la gripe incipiente puede acarrear consecuencias. Porque, como estima la Organización Mundial de la Salud, los contagios de oficina son cada vez más: un empleado que llega al trabajo engripado provoca entre un 10 y un 15% de ausentismo entre quienes trabajan en su mismo ámbito. De hecho, según un estudio de epidemiólogos de la Universidad de Arizona (EE UU), una sola persona enferma puede contagiar a más de la mitad de sus compañeros en menos de cuatro horas. El informe agrega, en tono jocoso y a la vez alarmante: “El escritorio de tu compañero engripado tiene más bacterias que el inodoro de la empresa.”

“Es cierto –asegura a Tiempo Argentino Luis Provetto, director de Medicina Preventiva y Atención Primaria de la Salud del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires-, el contagio de oficina, o en ambientes cerrados, es casi infalible. Por eso mismo, debería respetarse un protocolo para evitar ese contagio: si alguien está enfermo, mejor que se haga estudios, que repose, que no salga a la calle. Y si se trata de un resfrío, o de síntomas menores, seguir la línea de prevención recomendada: al estornudar, taparse con el ángulo interno del codo, no con la mano. Porque esa mano estará cargada de gérmenes que serán compartidos al estrecharla con la de otra persona, o al levantar el teléfono, o en el teclado de la PC, etcétera. Hay que lavarse la manos, mucho. Y que circule el aire. Arrojar los pañuelos de papel a un tacho, pero a un tacho con tapa. Usar alcohol en gel. Y vacunarse”.

En las oficinas viven, conviven y se reproducen miles de gérmenes, como sostiene Jorge Giannattasio, presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires: “La realidad es que cada vez son más los contagios de oficina. Porque se usa mucho la calefacción y el aire acondicionado. Y los espacios son cada vez más cerrados. Sólo los edificios muy modernos prestan atención a este tema, que es clave para la salud, y para las organizaciones, sean empresariales o no; allí existen filtros, que se renuevan, y un cuidado por la circulación para que corra aire que purifica en algo el ambiente, sobre todo en tiempo vulnerables desde el punto de vista de la salud”.

En los Estados Unidos, el país que inventó el workaholismo, organizaciones estatales y grandes empresas vienen estableciendo y reforzando protocolos para reducir los contagios en el trabajo, y evitar así que las empresas pierdan empleados todos los inviernos. El protocolo diseñado por el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas insta a “evitar en lo posible contactos en épocas invernales, puesto que no es inusual el contagio de la gripe incluso 24 horas después de que se manifiesten los síntomas, y muchas personas ya infectadas contagian a los demás sin saberlo; procurar toser, estornudar o sonarse la nariz lejos de los colegas y en zonas donde no se compartan materiales; tomar medidas (las empresas) para asegurar que el staff sepa que ante síntomas de gripe es mejor quedarse en casa que asistir inútilmente y contagiar a los demás; insistir en que los empleados se vacunen contra la gripe; y equipar los ambientes con productos que previenen los contagios: pañuelos de papel, jabón, alcohol en gel, toallitas húmedas, tachos con tapas, etc”.

Tiempo indagó sobre la existencia de protocolos anticontagio en empresas argentinas, y al parecer no existen, ni siquiera en las filiales de multinacionales radicadas en el país. A falta de protocolos, entonces, “los cuidados higiénicos y la educación son fundamentales –añade Giannattasio–, y también atender a los cambios bruscos de temperatura, habituales en la vida de oficina, y que son generosos en enfermedades y contagios. Salís de un ambiente de a 26 grados a uno de 10ºC, y eso altera las defensas”.

estornudar codo

Tradicionalmente, se pensaba que la gripe se transmitía sólo por el aire, pero cada vez hay más evidencias de que los virus respiratorios también se contagian por las manos. El riesgo de contagio en las oficinas se debe a varios motivos: la agrupación de personas en un mismo espacio durante horas, la falta de ventilación natural, sistemas artificiales que no renuevan el aire con suficiente frecuencia y, sobre todo, como demuestran los estudios en que se basa la OMS, la falta de higiene de manos y la diseminación de los virus en el entorno.

Una de las muchas medidas que promueven las empresas estadounidenses en tiempos invernales es el choque de puño cerrado, al saludar, en lugar de dar la mano. Así se evita el contacto de las palmas, las que más microorganismos llevan. Será difícil imitar esa medida en el país del beso.

No hay que estornudar sobre las manos, que así se cargan de gérmenes que serán compartidos al usar el teléfono o el teclado, o saludar a otra persona.

Los cambios de temperatura, habituales al salir y entrar de una oficina, son, junto a la falta de ventilación apropiada, gran causa de enfermedades.

El contagio infalible
“El contagio de oficina, o en ambientes cerrados, es casi infalible. Si se trata de un resfrío, seguir la línea de prevención recomendada: al estornudar, taparse con el ángulo interno del codo, no con la mano”, señaló Luis Provetto, director de Medicina Preventiva y Atención Primaria de la Salud del Ministerio de Salud bonaerense.

Mucha calefacción
“La realidad es que cada vez son más los contagios de oficina. Porque se usa mucho la calefacción y el aire, los cambios de temperatura producen enfermedades, y los espacios son cada vez más cerrados”, explicó Jorge Giannattasio, presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires.

La vacuna
La vacuna contra la gripe es la principal herramienta contra el contagio, no sólo entre grupos de riesgo, si se tiene en cuenta el concepto científico de “inmunidad de grupo”. La teoría detrás de este concepto es que a medida que sube el porcentaje de personas inmunes a una enfermedad particular, baja la capacidad del patógeno para propagarse.

Es decir, es mucho más difícil que se desate un brote de gripe en una oficina en donde el 75% de las personas está vacunado, que en una donde no hay ningún empleado inmunizado.

El teléfono
El teléfono es el objeto más contaminado del escritorio de una oficina, y puede albergar hasta 25 mil microbios por centímetro cuadrado. Sin embargo, la creciente utilización de celulares supone menores contagios por esa vía.

Según el estudio de la Universidad de Arizona, los escritorios albergan 400 veces más bacterias que un inodoro (limpio). Después del teléfono, el teclado es el primer afectado por los gérmenes.

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Fuente: Tiempo Argentino

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