Buenos Aires, 24/08/2017, edición Nº 2083

Colocarán semáforos de piso para peatones distraídos en distintos puntos de la ciudad

Los accidentes de tránsito tienen mucho que ver con los celulares. Una ley aprobada ayer obliga a instalarlos cerca de institutos educativos, cruces con alta afluencia de transeúntes y esquinas peligrosas.

(CABA) El teléfono celular ya es una prolongación de las manos. La vista apunta al piso durante gran parte del día, incluso al caminar por las veredas y las calles. Por esta conducta imprudente, pero incorporada a la vida cotidiana, la experiencia piloto de los semáforos horizontales fue un éxito y sirvió para proyectar la instalación de más dispositivos dotados con luces LED, empotrados en el pavimento, en distintos puntos de la ciudad.

Lo que comenzó como una prueba en la esquina de las avenidas del Libertador y Ramos Mejía, en Retiro, por donde transitan hasta 3000 personas por hora, recibió impulso como política pública al aprobarse ayer una ley que obliga al Poder Ejecutivo a colocar semáforos para peatones distraídos cerca de institutos educativos (escuelas primarias, secundarias y universidades), cruces con alta afluencia de transeúntes y esquinas peligrosas.

La segunda unidad que entrará en funcionamiento estará en la esquina de Santa Fe y Godoy Cruz, uno de los puntos clave del Centro de Transbordo Pacífico, en Palermo. Las siguientes se sumarán en forma progresiva según la necesidad que releve y establezca la Secretaría de Transporte y Tránsito de la ciudad, que desde hace varios meses avanza con el proyecto, que ahora hizo propio la Legislatura.

Por el momento se trata de prototipos. Al no ser un elemento fabricado en serie, los costos son elevados. Sólo el instalado en Retiro demandó una inversión de $ 200.000.

Callao y Córdoba, Juan B. Justo y Vera, Independencia y Salta, Córdoba y Azcuénaga, Cabildo y Federico Lacroze, Corrientes y Pasteur, Belgrano y Boedo, y Corrientes y Alem son las esquinas más peligrosas de la Capital, según diferentes mediciones. Algunas de ellas, a su vez, son de las más transitadas por peatones, lo que las convierte en posibles receptoras de la nueva tecnología LED.

Los semáforos se instalarán como refuerzo de la señalización vigente y no como reemplazo; pretenden ser una alternativa para aquellos peatones que circulan pendientes de sus teléfonos, aparatos tecnológicos y otros elementos distractores. Una vez colocados, los comenzará a monitorear el Observatorio de Seguridad Vial, que luego analizará las conductas de los peatones y la recepción de los nuevos aparatos.

“La eficacia se evalúa haciendo estudios antes y después de la colocación. Se examina, por ejemplo, la cantidad de peatones que cruza en rojo y se pueden tomar indicadores más sutiles, como hacia dónde dirige la mirada una persona”, contó Adriana Jakovcevic, directora del organismo. “Se realiza mediante filmaciones para registrar varios comportamientos, que luego nos servirán para sacar conclusiones”, agregó.

Más allá del proyecto aprobado ayer, de autoría de los diputados Marcelo Guouman y Juan Nosiglia (ambos de Suma+), el gobierno porteño estableció un criterio similar para la selección de cruces en los que podría instalarse. Las esquinas deben contar con un importante flujo de tránsito peatonal y vehicular, y tendrán prioridad las cercanas a centros de transbordo, como ocurre en Retiro y sobre la avenida Santa Fe. Es necesario que los cruces cuenten con semáforos tradicionales para peatones, porque funcionan enlazados, y se evalúa aquellos considerados conflictivos o confusos, donde se identificó uno o más siniestros con peatones.

La ley agrega las instituciones educativas y establece que la autoridad de aplicación será el Ministerio de Desarrollo Urbano. Además sostiene que las comunas deberán colaborar en el relevamiento de las esquinas más transitadas por peatones y las que mayor cantidad de accidentes registran.

Las dos primeras experiencias se desarrollaron en conjunto entre la Ciudad y la empresa Alejandro Pereyra Producciones; la instalación estuvo a cargo de Mantelectric. Para ambos casos se diseñaron dos prototipos: uno alargado y el otro, más pequeño, conocido como “tortuga”, que fue elegido por sus características de adaptabilidad y resistencia. NR

Fuente consultada: La Nación

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