Buenos Aires, 22/09/2017, edición Nº 1773

Colegiales: un barrio atravesado por el arte

Este barrio se destaca por tener espacios que permiten salir del monótono acelere cotidiano que atonta y que harta

(CABA) Colegiales es uno de los barrios en que se encuentra dividida la Ciudad de Buenos Aires desde 1887. Según un estudio del año 2009 de la Universidad de La Plata, es el barrio con mejor calidad de vida de la Ciudad de Buenos Aires, seguido por San Nicolás y Villa Ortúzar. Y es que el mural, los puentes y las mayólicas del Pasaje General Paz, el frente arbolado de la iglesia San Juan de la Cruz, los silos reconvertidos en exclusivos lofts y un restorán gourmet-rococó algunos de los lugares que mejor muestran la combinación de alma de barrio, tranquila y amable, con los rincones modernos, para experimentar, que propone el barrio.

Se trata de espacios que permiten salir del monótono acelere cotidiano que atonta y que harta. Salir incluso desconcertado, en el buen sentido, como en principio ante el mural. Y entre esos oasis, entre remanso y remanso, salir también despabilado.

1) “La piel de los espejos”

Detalle-Pastorcitas-Cuello-Matienzo-Waldmann_CLAIMA20160825_0431_17

Así se titula el mural que creó Juan Cuello (Buenos Aires, 1980), con asistencia de Flor Lagos, en la esquina de Matienzo y Conde, y que fue inaugurado en diciembre. No sólo lo inspiraron las fotos de los objetos que se venden en el Mercado de las Pulgas, ícono de Colegiales. María Emilia Marronquín, directora de Casa Matienzo, espacio cultural impulsor del proyecto (ubicado en Matienzo 3136) junto con otros grupos y apoyo de Mecenazgo de la Ciudad, explica: “También la gente se acercaba a Juan y le contaba historias. Podía ser que reconociera algún objeto de su casa de la infancia y, de esa forma, encontraba su lugar en el mural. Establecía un diálogo con la obra. El arte y las personas se acercaban”. Además de bellos, los dibujos son expresivos. Incluso su disposición en la gran tela que es la pared de una ochava dice algo.

2) De molino a lofts

Ex-convirtieron-arquitectura-Diego-Waldmann_CLAIMA20160825_0418_17

El Molino Minetti abrió en 1921 y en 7 años creció con un segundo edificio y silos. Pegado al Mercado de Dorrego, tenía una red de vías que daban al ferrocarril. En los 70, cerró. La típica estructura fabril, de ladrillo, fue reformada en los 90 para rebarir como 5 pisos de lofts elegantísimos. Conservó vigas, columnas y escaleras metálicas. En Dorrego 1916, casi en el límite con Palermo. Dato: el complejo aparece en el emblema del barrio.

3) Joyita

Fachada-neorrenacimiento-Amenabar-Diego-Waldmann_CLAIMA20160825_0427_17

La pequeña iglesia de fachada neorrenacentista San Juan de la Cruz (1905) pertenece a un monasterio de Carmelitas Descalzas, el Corpus Cristi. “Se construyó cuando había dos monasterios en Buenos Aires, el de San José (1974) y el de Santa Teresa ( 1896), y estaban completos. Bartolomé Churruca compró el predio para donarlo con el exclusivo fin de abrir uno nuevo”, dice la investigadora Mantello, quien trabajó especialmente sobre la historia de estas instituciones. La escultura del frente, explica, representa a la Madre Maravillas de Jesús, venerada los 11 de cada mes. Dentro, el templo posee bellos murales que necesitan restauración y “mosaicos originales”. La luz de los vitrales es acogedora. Y el patio arbolado, de sueño. En Amenábar 464.

4) Pasaje

Pasaje-General-Paz-Diego-Waldmann_CLAIMA20160825_0430_17

Conectado por pasillos, con bancos y maceteros decorados con mayólicas de Talavera de la Reina (Toledo, España) y plantas colgantes, el Pasaje General Paz es uno de los más lindos de Capital, como anticipa la investigadora Mantello. Fue diseñado como “vivienda colectiva” (para los que ascendían en la escala social y podían dejar los conventillos) por el arquitecto e ingeniero Pedro Vinent, el mismo que ideó el “Barrio Inglés” de Caballito, y construido por la empresa Gustavo Taddía en 1926. Sigue siendo un complejo residencial top. Más allá del portal de rejas, entre balconcitos y verde, anidan pájaros. Tranquilidad. En Ciudad de la Paz 561/ Zapata 562.
5) Rococó porteño gourmet

Florida-Pipi-Cucu-Diego-Waldmann_CLAIMA20160825_0426_17

A ese “estilo” lo forman las antiguas arañas decoradas con tiras papeles de colores. Y la vidriera poblada de hojas de árboles recortadas de revistas. “Pipí Cucú” es pura gracia. Su carta, gourmet. Las mollejas crocantes con soja, miel y cerveza negra ($ 170) son para empezar y no parar. La bondoiola de cerdo laqueada ($185) está entre los recomendados. Y para cerrar, la copa Pipí Cucú, con crema, merengue, frutos rojos y batido de crema americana. Al mediodía, hay un menú (plato, postre, bebida), a $ 200. En Ciudad de la Paz 557. Sólo efectivo o débito. NT

Comentarios

Ingresa tu comentario