Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

Clubes porteños con deportes amateurs luchan para mantener abiertas sus puertas

Los clubes viven realidades diferentes. Mientras unos, beneficiados por los deportes profesionales, gozan de buen estado, otros, son afectados por la crisis.

(CABA) Gimnasia y Esgrima, River, Ferro y Ciudad son cuatro de los clubes polideportivos más tradicionales de Buenos Aires. Instituciones históricas, nacieron como lugares para el desarrollo deportivo y social de los barrios porteños y se transformaron en emblemas de la vida de la ciudad. Pero de a poco sus caminos fueron tomando distintos rumbos y hoy viven realidades bien diferentes. Mientras unos, beneficiados por los deportes profesionales, gozan de buena salud, otros, más afectados por las crisis económicas, luchan día a día para mantener abiertas sus puertas.

River es un “bicho raro” en el universo de los clubes polideportivos, tal como lo describió Daniel Fidalgo, su director de Deportes, porque sustenta las disciplinas federadas y recreativas, las escuelas de formación deportiva y las actividades sociales con el ingreso que genera el fútbol profesional. “Vivimos del fútbol que representa el 90 por ciento del presupuesto. Por eso la mayoría de las actividades polideportivas se realizan solamente con la cuota social, salvo algunas específicas que tienen aranceles, pero muy bajos. El gimnasio, por ejemplo, sale 150 pesos y el básquetbol, 100. Hoy un 45 por ciento de lo que gastamos en los deportes fuera del fútbol lo generamos nosotros. Si no estuviera el fútbol, seguramente ya habrían cambiado muchas cosas pero la realidad es que somos un club deportivo con fútbol y la dirigencia apuesta a seguir invirtiendo en el club. Así River ofrece cada vez mejores propuestas y servicios y el número de socios sigue subiendo”, le explicó Fidalgo a Clarín.

Ferro también cuenta con el aporte económico de dos deportes profesionales: el fútbol y el básquetbol. “Nuestras 19 actividades amateurs – que tienen un presupuesto y parte del cual se genera con la cuota social se benefician de los deportes profesionales. Las dos cuestiones bien administradas pueden dar un club deportivo y socialmente importante”, analizó Esteban Pizzi, director de Deportes del club. Y contó: “La crisis de 2001 fue la que nos golpeó fuerte. Al año siguiente el club quedó en quiebra y fue intervenido judicialmente. En 2014 finalmente volvió a los socios y con la dirigencia que asumió en ese momento empezó un crecimiento bastante importante que hoy continúa. Lógicamente no estamos ajenos a la realidad del país. Pero esto no se compara con los problemas que teníamos hace diez años”.

Otra realidad viven Ciudad y Gimnasia y Esgrima. La crisis económica los golpeó desde dos frentes: en la disminución de los gastos de recreación y en el aumento de los costos de los servicios. Con los ingresos de la cuota social y los aranceles, más algunos extras -como alquileres de sus predios para recitales, por ejemplo-, pero sin el dinero que produce el profesionalismo, cierran todos los meses con números rojos.

“Seguimos sobreviviendo gracias a que todavía no nos decretaron la quiebra. Yo todos los meses dejo de pagar 1 millón de pesos de contribuciones a la AFIP de las obras sociales. Hace rato que venimos con números negativos, aunque venimos mejorando desde hace un par de años. Por un lado es por el problema económico. Lo sentimos mucho en los servicios. Además, a una nena hacer hockey le sale 2.500 pesos y eso no es para cualquiera. El otro problema es que tenemos gestiones no profesionales, de socios voluntaristas, algo que tenemos que cambiar”, afirmó Oscar Vázquez, presidente de Ciudad.

Emilio Zicavo, prosecretario de GEBA, explicó: “Nuestro problema concreto es que los gastos superan el ingreso. Nuestra única fuente de recursos fijos es la cuota social. Después apelamos al ingenio, como con los recitales, pero no es suficiente. Hoy el costo de los servicios excede en un 50 por ciento a los ingresos y eso tiene un impacto muy grande. No podemos cortar presupuestos de los deportes competitivos si queremos mantener el nivel y no tenemos crédito para mejorar la infraestructura… Estamos hace diez años en una grieta de la que no podemos salir y la única solución pasaría por aumentar la cuota aunque no queremos que eso suceda porque deberíamos aumentarla de 1.500 a 5 mil pesos. De esa manera, ¿con cuántos socios nos quedaríamos?”. NR


Fuente: Clarín

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