Buenos Aires, 27/07/2017

Claves para detectar las señales del cuerpo para ser más saludables

Nutrirnos mal trae consecuencias a veces silenciosas, por eso es importante cambiar la dieta por una variada.

(CABA) Las consultas por enfermedades se multiplican en las clínicas y hospitales; la falta de energía es un síntoma a tener en cuenta y el cuidado del peso puede convertirse en un problema para muchas familias. Según un informe del Ministerio de Salud de la Nación publicado en el mes de junio, el 53% de la población argentina tiene exceso de peso en algún grado.

El sobrepeso, determinado por el índice de masa corporal (IMC), se obtiene de la relación entre el peso y la altura (kg/m2). Pero aunque ese índice se encuentre dentro de los parámetros normales -según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un IMC igual o superior a 25 ya determina sobrepeso- una dieta hipercalórica con alimentos ricos en grasas, sal y azúcar, puede ser la causa de enfermedades como diabetes, cardiopatías y cáncer.

Ante este panorama, la alimentación consciente se vuelve un camino necesario. Saber de dónde proviene lo que llevamos a nuestro plato, y aspirar a que sea lo más saludable posible, es nuestra mejor herramienta para evitar enfermedades.

Somos lo que comemos

La licenciada Rocío Runca, especialista en nutrición natural, opina que la causa principal de los problemas de alimentación es que nos acostumbramos a ingerir “calorías vacías”, es decir, sin nutrientes, vitaminas o minerales. Se trata de los productos ultraprocesados. “Una mala alimentación, ya sea por exceso alimentos ricos en azúcar blanca, harinas, grasas saturadas y trans, sal y conservantes o aditivos, entre otros, trae de por si síntomas y signos que nos habla de una desnutrición oculta bajo todo ese sobrepeso”.

La explicación es que el organismo se acidifica, y para compensar, utiliza sus reservas de calcio de hueso e intestino, desmineralizando el organismo y promoviendo una descalcificación, gran factor de riesgo de osteopenia y osteoporosis. Enfermedades metabólicas como diabetes, hipertensión, obesidad, insulino resistencia o el síndrome metabólico, una conjunción de varias de estas variables, tan común ahora también en niños.

Por esa razón, opina que es importante consultar con un médico o nutricionista para que haga una anamnesis y evalúe el estado general del paciente, para armar un plan de alimentación saludable, completa, que ayude a incorporar los nutrientes que el organismo necesita (sin prestar atención a las dietas desintoxicantes). “El alimento real, lo más parecido a como viene de la tierra, le devuelve al cuerpo su capacidad autocurativa”, afirma.

Volver a la cocina de abuela

Más allá de que se consuman productos de origen animal o no, la clave es que la comida sea verdadera. El periodista y profesor de la Universidad de Berkeley, Michael Pollan, hace años se hizo conocido por sostener como bandera de la salud un regreso a la cocina y a los alimentos frescos, sin conservantes, saborizantes ni pesticidas. “Comé comida. No demasiada. Sobre todo vegetales” y “No comas nada que tu abuela no reconocería como comida”, son dos de las reglas más populares de su libro “Food Rules”. Hoy se puede ver en Netflix la serie que se hizo a partir del libro “Cooked”, en donde explora la cocina a la parrilla, con líquidos, con horno y con fermentos, y promueve un regreso a la conexión con los cinco elementos: fuego, agua, aire y tierra.

En la actualidad asistimos a una apertura en la mirada acerca de la nutrición, y hay pruebas suficientes para asegurar que es posible tener una vida saludable con una dieta vegetariana. Existe material bibliográfico que lo documenta, como “El estudio de China”, de Colin Campbell, “La Terapia Gerson”, de Charlotte Gerson y Morton Walker, y el trabajo del médico Gabriel Cousens, con su propuesta de alimentación consciente, además de una cantidad creciente de hombres y mujeres longevos y sanos.

Militantes de la dieta variada

Sin embargo, médicos y nutricionistas alópatas recomiendan llevar adelante una alimentación rica y balanceada, sin prescindir de ningún grupo alimentario. La nutricionista Lucía Molina afirma que cuando nos falta algún nutriente en particular por largos períodos de tiempo, nuestro cuerpo puede manifestarlo de diferentes formas, por lo que es importante que un profesional determine, a través de un análisis de laboratorio completo, qué nutriente está faltando para indicar el tratamiento a seguir.

Para el cansancio excesivo, que podría ser uno de los primeros síntomas de la anemia, y suele acompañarse de palidez en labios y conjuntivas, la nutricionista recomienda ingerir más carnes (vaca, pollo y pescado) y acompañarlas con un cítrico y hojas verdes.

En lo posible, la carne debería de pastoreo y no de criadero o feedlot, ya que estos últimos pueden contener antibióticos por su alimentación a base de granos, y una mayor cantidad de grasas saturadas. Isa Salazar, cofundadora del proyecto de difusión Paleo-Latino, elige la carne de pastura aunque opina que al ojo es casi imposible identificar la diferencia con una proveniente de feed-lot. “Más que nada es un tema que la carne de pastura tiene más omega 3. Además es obvio que las vacas como las plantas y animales no deberían crecer en condiciones artificiales, ya sea hacer crecer a los animales en confinamiento o las plantas en vastas extensiones de monocultivos”.

Para los vegetarianos que sufran carencia de hierro, la acelga, espinaca y brócoli, combinados con limón, son una buena opción, como también las lentejas, los frijoles y el tofu. La anemia más común, agrega la licenciada Molina, es por falta de hierro, pero también puede ser por falta de ácido fólico o de vitamina B12. La ausencia de esta vitamina puede provocar, en ocasiones, la pérdida de sensibilidad en las manos.

Romina Wulfsohn, especialista en Medicina Interna y Nutrición, profesional del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna, aclara que la anemia puede darse por menstruaciones abundantes, pérdida de sangre a través del tubo digestivo, úlcera o cáncer de colon. De todas formas es importante, en esos casos, suplementar la dieta con hierro, enfocarse en cuáles son los alimentos más beneficiosos y potenciarlos con vitamina C.

Por otra parte, la sequedad en la piel, ojos y boca, como también la orina oscura y de olor intenso, podrían ser indicios de deshidratación. Por lo que es necesario verificar la cantidad de líquidos que se está consumiendo, y que no existan pérdidas grandes, como sudoración, vómitos o diarreas. La orina más oscura, agrega Rocío Runca, también puede significar un exceso de desechos metabólicos y toxinas. En todo caso, hay que estar atentos y si esta señal persiste, consultar con un médico.

El cuerpo habla

Los síntomas son avisos que nos envía el cuerpo para decirnos que algo no está funcionando como debería, poder verlos antes de que se agraven y se conviertan en enfermedad es parte de nuestra responsabilidad en la gestión de la salud, ya que somos los principales testigos de lo que nos sucede. En el embarazo, por ejemplo, es frecuente tener las manos y los pies hinchados, lo que indica una retención de líquidos que se produce como consecuencia de los desequilibrios hormonales durante ese período. Marlene Hernández, con menos de metro y medio, y 47 kg., en el embarazo subió dieciocho kilos y en los últimos meses los líquidos transformaron sus pies en dos “empanadas”. Recuerda que a pesar de la pesadez, caminar y comer sin sal fue el consejo médico que más le sirvió, y después de unos días de parir, todo volvió a la normalidad.

La hinchazón, también, se suele manifestar en mujeres mayores, durante las épocas de altas temperaturas. Además de disminuir la cantidad de sodio en la alimentación, conviene beber abundante agua, mantenerse en movimiento a través de la actividad física para favorecer la circulación de la sangre, y recostarse con las piernas elevadas para dejar que el efecto de la gravedad ayude a desinflamar. Pero si la hinchazón se agrava o se traslada a la cara, es tiempo de hacer una consulta médica, ya que podría tratarse de algún órgano enfermo.

Uno de los indicadores más visibles de la alimentación deficiente, es el del color y el volumen de la materia fecal. Perder la vergüenza es clave para amigarnos con su observación, una famosa charla TED de la nutricionista Melissa Ramos, propone, con humor, que hablemos más del tema. Cualquier cambio significativo, merece análisis. Si la caca es pálida o de color arcilla, o si es de tamaño pequeño, puede significar una absorción escasa de nutrientes o falta de hidratación.

Ir al baño regularmente, y sin grandes esfuerzos, es una señal de salud. Es bastante común que por pudor se repriman las ganas y se reserven para el momento adecuado, o hasta llegar “al baño de Carlitos”. Pero esa represión genera un acostumbramiento en el que se pierde la conexión con el estímulo que le indica al cerebro que es el momento, lo que a largo plazo provoca estreñimiento crónico. Otra causa, dice la licenciada Molina, puede ser la del bajo consumo de fibras y líquidos, o la falta de actividad física; recomienda incluir en la dieta más frutas con cáscara y verduras de hojas verdes.

El órgano más grande de nuestro cuerpo, a veces es el más relegado. La piel, además de proteger a los órganos internos y regular la temperatura corporal, deja en evidencia nuestros hábitos. Con los cambios climáticos y la nutrición deficiente, pueden manifestarse cambios a los que conviene estar atentos ya que hay alteraciones que son fácilmente detectables.

En el caso de la dermatitis, el uso del cigarrillo, el estrés y el smog de zonas contaminadas favorecen su aparición. Desde lo nutricional, puede denotar una deficiencia de vitamina A y B. La doctora Romina Wulfsohn señala que la vitamina A se puede aportar con cremas, y las del complejo B, que son importantes tanto para la piel como para el sistema nervioso central y periférico, están presente en las carnes (vaca y pescado), legumbres, frutas secas y cereales integrales.

Desde el naturismo se afirma que es útil consumir algunas hierbas depurativas como la cola de caballo, la ortiga y la zarzaparrilla. También, como prevención, la levadura de cerveza es un suplemento útil para fortalecer el organismo.

Carencia y exceso

El bocio se traduce en un aumento de tamaño de la glándula tiroides que puede observarse en la parte delantera de la tráquea, debajo de la laringe. La licenciada Molina atribuye el hipotiroidismo a una posible falta de yodo en la dieta, que depende del contenido mineral del suelo, y que en zonas montañosas presenta carencias en relación a las zonas cercanas al mar.

En la Argentina la ley de fortificación de sal yodada la convirtió en una fuente dietética de yodo, pero el doctor Diego Puebla opta por que la fuente de yodo sea más natural y provenga directamente de los alimentos, las algas marinas, por ejemplo, tienen grandes concentraciones de yodo. Son muchos los que atribuyen la aparición del hipotiroidismo y del hipertiroidismo a causas emocionales, los desequilibrios en la glándula tiroidea afectan en mayor parte a las mujeres, por lo que es conveniente tratar el problema de manera holística, teniendo en cuenta todos los aspectos de la persona involucrados.

Nos acostumbramos a tener problemas con la dentadura desde chicos, gran parte de la culpa la tienen los productos que llevamos a la boca. El consumo de alimentos con altos contenidos de azúcares, como las golosinas y las gaseosas, debilita el esmalte de los dientes y es la causa más frecuente de la aparición de caries. La mejor prevención es disminuir al máximo su consumo y tener una buena higiene bucal.

Aunque desde la nutrición y la odontología se recomienda aumentar el consumo de flúor, a través del agua, la dieta y con pastas dentales, el flúor es otro de los elementos cuestionados en la actualidad. ¿Es saludable su consumo? ¿Cómo se puede saber si se está sobrepasando la medida máxima? Esto es difícil de determinar. Una alta dosis de flúor podría provocar fluorosis dental -un desgaste progresivo de los dientes-, entre otras complicaciones y patologías. El Código Alimentario Argentino establece los niveles de flúor admitidos en el agua, entre 0,6 mg/l como límite inferior, a 1,7 mg/l como límite superior y esto varía según la zona, por causas naturales. Desde la empresa AySA se informa que en el proceso de potabilización no se agrega flúor, y en la web dice que en caso de hacerlo, se debe informar a la población. El odontólogo Sebastián Gobet afirma que en algunas zonas del país el flúor en el agua de consumo es excesivo, como en La Pampa, lo que trae problemas a sus habitantes.

FUENTE: LA NACIÓN

S.C.

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