Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Cirugía estética: la nueva tendencia para progresar laboralmente

Es en respuesta a las demandas estéticas y de edad del mercado de trabajo.

(CABA) Buena presencia y juventud. Dos requisitos casi excluyentes a la hora de conseguir un trabajo nuevo o de crecer dentro del que se tenga. Es que eso de que “todo entra por los ojos” parece no ser una condición sólo aplicable a las ricas comidas. En el mundo laboral, casi como en la vida misma, cada vez más, además de “ser” hay que “parecer“.

La relación existente entre la estética de una persona y su ascenso laboral es un tema muy complejo y difícil de comprobar, aunque también inocultable si analizamos las experiencias que nos compartió el especialista que consultamos.

Para el doctor Roberto Martínez Rinaldi (MP: 20.951 – ME: 8.237), especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructivacada vez más personas llegan al consultorio con la finalidad de mejorar su estética no sólo por una cuestión de satisfacción personal, sino principalmente por entender que esto les permitirá escalar laboralmente“.

Es común preguntarle a las pacientes los motivos por los cuales desean someterse a una cirugía plástica, y aquí es cuando nos encontramos con respuestas diversas, pero algunas cada vez más reiteradas. De la misma manera que muchos divorciados y divorciadas quieren operarse para verse bien y conquistar una nueva pareja, muchas otras personas entienden que la cirugía será determinante en su vida laboral“, manifestó ya casi sin sorpresa el especialista de la Clínica Gallia.

Martínez Rinaldi analizó que esta percepción que se instaló y que, según él, se escucha cada vez más habitualmente, tiene que ver con uno de estos tres aspectos:

1- Autoconfianza: “La autoconfianza es algo que, según aseguran muchos pacientes –principalmente mujeres, pero también de sexo masculino-, les impide desarrollarse a pleno en sus puestos laborales. Esto se ve generalmente en personas que tienen trato directo y diario con clientes y/o proveedores, y que sienten ciertos complejos físicos que los lleva a no desempeñarse a pleno en sus puestos. Este sentimiento se incrementa cuando el área del cuerpo que genera este complejo está muy a la vista, como por ejemplo la nariz o, incluso, las mamas (sean muy pequeñas o demasiado grandes)”.

2- Regresar al mercado laboral: “Muchas personas que llevan tiempo sin conseguir trabajo entienden que una mejora en su estética les permitirá ser más consideradas en las entrevistas laborales. Y, de hecho, nos guste o no, son numerosos los casos de pacientes que atendimos con esta inquietud y que, tras una liposucción, aumento mamario u otra cirugía, consiguieron trabajo rápidamente”.

3- Competencia interna: “Otro grupo de pacientes llegan hasta el quirófano al sentirse amenazadas por nuevas compañeras de trabajo más jóvenes y bonitas, que pueden poner en riesgo su estabilidad laboral a futuro. Entonces, la cirugía constituye –según piensan- una herramienta para mejorar la apariencia y contrarrestar la amenaza interna, llamando la atención no sólo de clientes sino principalmente de superiores. Este argumento es mucho más habitual de lo que imaginamos. La idea es: ‘necesito verme mejor que mi nueva compañera’. Pero se termina dando una competencia interna muy fuerte, que lamentablemente termina generando discriminación en numerosas oportunidades”.

Un mercado cada vez más exigente

Debemos entender que estos planteos, que jamás hubiéramos imaginado años atrás, se dan en el marco de un mercado laboral cada vez más exigente en cuanto a la estética y la edad. Algunas empresas, según apuntan los pacientes, a los que refiere Martínez Rinaldi, “descartan” a ciertas empleadas –tal vez inconscientemente- al llegar a cierta edad, independientemente de su conocimiento y trayectoria.

Esto tiene que ver con las crecientes demandas del mundo en el que vivimos, muchas veces muy injustas por cierto“, opinó el especialista, para quien, en este contexto, “verse bien, joven y activo son puntos importantes, los cuales son considerados en las entrevistas laborales. Esto se potencia cuando el puesto ofrecido tiene que ver con exposición al público, casos en los cuales la estética tiene un peso determinante a la hora de la elección, muchas veces aún mayor que el propio currículum“.

El especialista remarcó que “no son sólo los mandos medios y bajos los que deciden operarse con motivaciones relacionadas con su trabajo. También es creciente la cantidad de gerentes y titulares de empresa que ven necesario el paso por el quirófano“.

En este segmento encontramos un paciente principalmente masculino, con una alta exposición pública y una gran interacción social con colegas empresarios, clientes, proveedores y amigos en general“, detalló el especialista, quien enfatizó: “En otras palabras, los mandos medios sienten cierta exigencia de verse bien ante sus jefes y ante los mismos clientes, pero el empresario o los altos gerentes quieren verse bien ante sus pares“.

Este hombre, empresario y de alta exposición está en el orden de los 45 a 60 años. Son personas que antes no se preocupaban mayormente por la estética, pero hoy el mercado les exige verse más jóvenes y en buena forma física. No quieren la arruga, la pata de gallo, el rollito.

esteti

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