Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Cinco motivadores a tener en cuenta para iniciar un proyecto

Para emprender un proyecto es necesario tener en cuenta qué es lo que nos motiva a realizarlo, puesto que el dinero y el status no siempre logran satisfacernos lo suficiente como para justificar la inversión de nuestro tiempo. (CABA) A la hora de emprender un trabajo el dinero y el status no son las única variables que hay que tener en cuenta, existen también una serie de cuestiones internas que...

Para emprender un proyecto es necesario tener en cuenta qué es lo que nos motiva a realizarlo, puesto que el dinero y el status no siempre logran satisfacernos lo suficiente como para justificar la inversión de nuestro tiempo.

Businessman Wearing Cape

(CABA) A la hora de emprender un trabajo el dinero y el status no son las única variables que hay que tener en cuenta, existen también una serie de cuestiones internas que funcionan como motivadores para los proyectos sin que estos estén relacionados directamente al poder adquisitivo. Los motivadores internos forman parte de la realización personal y las metas que nos proponemos como persona para la auto superación.

A largo plazo, los motivadores internos (dejar huella, desarrollar tus talentos) producen más satisfacción que los externos (estatus o el dinero), pero eso no quiere decir que unos sean mejores que otros. No es cuestión de juzgarte por lo que te motiva, sino de saber hasta qué punto te motiva cada uno para poder tomar decisiones acordemente. Si piensas en tus elecciones profesionales hasta ahora serás consciente de qué es lo que te ha ido motivando hasta ahora. Los normal es tener una combinación pero siempre habrá uno o dos mayoritarios que juegan un papel más importante en tus decisiones.

Por ejemplo, supongamos que lo que a vos te motiva más es el dinero, ¿qué repercusión tiene esto para vos? Obviamente te sentirás satisfecho en una profesión donde ganes mucho dinero. Si tienes un negocio tus decisiones tendrán como principal objetivo aumentar tus ingresos, aunque implique otro tipo de sacrificios (todo requiere algún sacrificio, eso es así). En tu caso es importante recordar que, a partir de cierto nivel, el dinero no aumenta la felicidad; así que tienes que ser consciente del resto de tus motivadores, para prestarles la debida atención.

Otro caso puede ser el estatus o reconocimiento social. Para muchas personas es importante que su profesión sea reconocida o conseguir logros que sean reconocidos. Eso hace que si tienes que elegir entre un trabajo con posibilidad de logros y ascensos y otro bien pagado pero poco reconocido o sin posibilidad de ascenso, lo tengas clarísimo. Con el estatus pasa como con el dinero, no deja de ser un motivador externo y, por tanto, es importante que tengas en cuenta tus otros motivadores para no pasarte la vida dependiendo de la aprobación de los demás.

Otras personas tiene una necesidad de cambiar el mundo, de aportar su granito de arena, de hacer algo que marque una diferencia. Para ellas es muy enriquecedor y, como hablaba el otro día con una abogada, renunciarían a un buen sueldo por un puesto que tuviera mayor implicación social. Lo que pasa es que el dinero es algo tan arraigado y bien aceptado que muchas veces da miedo tomar esa decisión, al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta vivir bien? Pero si eres consciente de lo verdaderamente importante que es para vos, entonces sí es más fácil tomar la decisión y buscar un trabajo que llene esa necesidad de hacer algo significativo.

Los dos motivadores restantes son: la libertad de hacer lo que tu quieras y la necesidad de desarrollar tus talentos y pasiones, siendo para vos más importante que cualquier otro de los factores mencionados antes. ¿Quiere decir esto que no quieres ganar dinero? No necesariamente. Recuerda que lo que tienes es una combinación, simplemente unos son más importantes que otros. Tener claros al menos tus dos motivadores principales te ayudará a tomar mejores decisiones profesionales o, si como yo tienes un negocio, a tener claro qué camino seguir y qué hacer o no hacer porque, que puedas hacer algo no significa que tengas que hacerlo.

Fuente consultada: Emprendedoresnews

Comentarios

Ingresa tu comentario