Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Cierran 12 estaciones de servicio al mes y hay más colas por nafta

En 15 años se sumaron tres millones de autos, pero bajó un 33% la cantidad de surtidores.

(CABA) Los autos son cada vez más y los lugares de carga, cada vez menos. En los últimos 15 años desapareció un tercio de las estaciones de servicio. El país había iniciado el siglo con 6.628 expendedores de nafta. En 2005, tras la crisis, quedaron 5.528. Pero los cierres siguieron y en abril pasado se contaron sólo 4.434 locales, de los cuales el 40% está en Capital y Provincia.

Los datos, relevados por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (CECHA), revelan que 2.194 estaciones cerraron: 146 al año, 12 por mes o 3 por semana durante 15 años. De esas bajas, 121 ocurrieron en los últimos tres años. Y donde antes funcionaban los surtidores hoy se ven edificios, supermercados o baldíos, explica un texto de Martín Groz en Clarín.

El problema es que, en simultáneo, se sumaron al tránsito más de tres millones de vehículos. Si antes había un punto de carga cada 1.531 autos, hoy cada una debe atender más de 3.000. Eso sin contar las motos, cuyo parque se duplicó en los últimos cinco años. Las consecuencias están a la vista.

Indudablemente las esperas aumentaron. Antes no se hacía cola. A lo sumo se juntaban 2 o 3 autos. Pero ahora, en muchas ciudades suelen formarse filas de dos o tres cuadras. La mayoría de las veces se espera 15 o 20 minutos, y hasta una hora entera los horarios de alta demanda“, lamenta Oscar Díaz, presidente de CECHA. Y agrega que las mayores colas se ven en el interior y en estaciones de YPF.

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En Capital, según relevó Clarín, la espera promedio actualmente va de 10 a 15 minutos, y puede superar la media hora en las playas que ofrecen descuentos.

Hoy la gente espera más y para los estacioneros es un problema. La gente se pone nerviosa, se irrita y empieza a tocar bocina. Además, como los predios no están diseñados para tanta espera, las colas siguen en la calle, en doble fila. Y eso, además de molestar a los vecinos y obstruir el tránsito, resulta peligroso: ya hubo accidentes“, comenta Luis Malchiodi, titular de la Federación de Entidades de Combustibles bonaerense (Fecoba).Pero no sólo se trata de esperar más frente al surtidor. Al haber menos estaciones, los automovilistas también deben recorrer más cuadras -o kilómetros, en la ruta- hasta llegar a la estación de servicio más cercana.

La gente se queja mucho de que le sacaron la estación del barrio y ahora tiene que recorrer más de 20 cuadras para cargar, lo que sube el gasto. Y para colmo, después esperar 10 o 20 minutos a que lo atiendan. Antes sólo se veían colas antes de un paro o un fin de semana largo, pero hoy son lo normal“, compara Claudia Collado, presidenta de Acción del Consumidor.

 

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