Científicos relacionan al estrés con el cáncer de próstata

Científicos relacionan al estrés con el cáncer de próstata

(CABA) La próstata es la glándula que, dentro del aparato reproductor masculino, tiene como principal función producir el líquido que protege y nutre a los espermatozoides. La aparición de células cancerosas en los tejidos de la próstata es uno de los tipos de cáncer más frecuente en los hombres en todo el mundo y, a diferencia de otras patologías oncológicas, es una enfermedad muy heterogénea.

Según el doctor Alberto Villaronga (MN 48217), jefe de Cirugía Urológica del Instituto Alexander Fleming, si bien los factores de riesgo de la enfermedad todavía siguen siendo investigados, se conoce que los antecedentes familiares, la edad y la raza son los tres principales. Sin embargo, algunas investigaciones recientes sugieren que el estrés podría influir en la evolución y propagación de la enfermedad en el organismo.

Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en países como Argentina, México, Chile y Colombia cerca del 40 por ciento de trabajadores han sufrido de estrés y a su vez, el 30 por ciento de la población mundial ha tenido cáncer. Por este motivo, los investigadores del Albert Einstein College of Medicine de la Universidad Yeshiva en Nueva York indagaron en el tema y observaron que los ramales del sistema nervioso, simpático y parasimpático desempeñan, bajo el efecto del estrés, un rol importante en el desarrollo del cáncer de próstata.

El sistema nervioso simpático es el dispositivo que prepara al cuerpo para reaccionar ante los momentos conocidos como “situaciones E“: escape, estrés, ejercicio y emergencia. En estas circunstancias la frecuencia cardíaca aumenta, se contraen los vasos sanguíneos y se produce la famosa “hormona del estrés” -cortisol- que al unirse a las moléculas en la superficie de las células tumorales libera los productos químicos que estimulan el cáncer.

A su vez, el sistema nervioso parasimpático, que ayuda al cuerpo a relajarse y conservar la energía, contribuye a propagar el tumor. Al analizar tumores agresivos, los investigadores descubrieron que éstos contienen más fibras nerviosas que los no agresivos, y esas fibras operan como una red para su expansión.

Según el estudio, publicado en la revista científica Science, los pacientes que resultaron tener cánceres de próstata agresivos tenían una mayor densidad de fibras nerviosas dentro de los tumores y dentro del tejido prostático normal que los rodeaba, en comparación con los pacientes que tenían tumores menos agresivos.

Hay más trabajo que hacer, pero los hallazgos sugieren que la evaluación de la densidad del nervio merece un estudio adicional, como un posible marcador predictivo de la agresividad del cáncer de próstata”, dijo el doctor Paul Frenette, profesor de medicina y biología celular y director del Instituto Ruth L. y David S. Gottesman para Investigación de Células Madre y Medicina Regenerativa en el Albert Einstein College.

“Nuestros resultados plantean la tentadora posibilidad de que los fármacos dirigidos a ambas ramas del sistema nervioso autónomo pueden ser terapias útiles para el cáncer de próstata”, concluyó el doctor Frenette, autor principal del estudio. NR

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Fuente: Infobae