Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

Científicos y atletas buscan llegar a los 42K en menos de dos horas

El científico Yannis Pitsiladis recluta científicos y atletas para lograrlo antes de 2019

(CABA) En el Mar Muerto, a 400 metros por debajo del nivel del mar, donde se registra una elevada presión barométrica, hay aproximadamente un 5% más de oxígeno para que respiren nuestros pulmones. Se ha demostrado que el aire naturalmente enriquecido aumenta la capacidad de ejercicio en aquellas personas que padecen alguna enfermedad pulmonar y crónica. ¿Tendrá el mismo efecto en los corredores de fondo más veloces del mundo?

Provisto de un barómetro portátil y cartografiando los cambios de elevación en el terreno con su smartphone, Pitsiladis llegó en una misión de exploración para un proyecto quijotesco. Quiere redefinir los límites de la resistencia humana entrenando a un hombre para que corra una maratón en menos de dos horas sin recurrir al uso de fármacos para mejorar su rendimiento.

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El Proyecto Sub2, tal es su nombre, es un intento que apunta a un objetivo extraordinario: reducir en casi tres minutos el récord mundial de 2 horas 2 minutos 57 segundos, establecido en 2014 en la maratón de Berlín por Dennis Kimetto, de Kenia. Un corredor de maratón que rompiese la barrera de las dos horas llegaría a la línea de meta más de seis décimas de milla por delante de Kimetto, una verdadera eternidad en una prueba de fondo. Algunos consideran que es imposible.

Un objetivo de dos horas es tan arbitrario como la distancia misma de la maratón: 42 kilómetros y 195 metros, establecida durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres en 1908, en parte para facilitar que la familia real pudiese ver la llegada, ya que el palco real se encontraba a esa distancia. Correr la maratón por debajo de las dos horas sin recurrir a fármacos prohibidos significaría establecer un record que permanecería junto con la milla en cuatro minutos como prueba definitiva de la resistencia humana.

Una maratón en 1:59:59 exigiría un vertiginoso ritmo de 4 minutos 34 segundos por milla: siete segundos más rápido que el ritmo del actual récord mundial. Exigiría entre el 85% y el 90% de la capacidad aeróbica máxima de un corredor –el doble de la capacidad de un hombre corriente– y un ritmo cardíaco sostenido de aproximadamente 160 a 170 latidos por minuto. La frecuencia cardíaca habitual en reposo es de 60 a 100 latidos por minuto.

Su consorcio de científicos aplicó los conocimientos más recientes –y desarrolló enfoques avanzados– en los campos de nutrición, biomecánica, genética, rendimiento en carrera, entrenamiento, estrategia de carrera y medicina deportiva.

Los expertos elaboraron programas de entrenamiento específicos, empleando la ciencia a fin de ayudar a los corredores de Etiopía, Kenia y otros países que habían tenido actuaciones fantásticas. Pitsiladis y sus colegas también decidieron explorar algunas cuestiones básicas. ¿Cuál es la forma óptima para correr? Era mucho lo que se sabía sobre las carreras de velocidad pero muy poco sobre las carreras de fondo.

Los maratonistas corren con zancadas más variadas que los velocistas, pero probablemente exista un modelo ideal para minimizar los costos de energía y reducir o retrasar la aparición de la fatiga. “No creo que reducir un minuto en un atleta de élite no sea razonable con una intervención en la forma de correr, basada en lo que sabemos hoy”, dijo Peter Weyand de la Universidad Metodista del Sur en Dallas, que en el Proyecto Sub2 es el experto en biomecánica. “Y podría ser más”. NT

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