Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

#Chau Bianchi: viene Batistuta con el Quique Hrabina y Chamot

(CABA) Batistuta habló de todo después de mucho tiempo en silencio. Relató su pesadilla por los dolores en los pies, contó que quiere empezar una carrera como director técnico en Boca con el Quique Hrabina y Chamot y agregó que Grodona dejó la imagen de un “dictador”. Una nota imperdible. No habla mucho Gabriel Omar Batistuta. Pero cuando lo hace, dice cosas. Un montó de cosas. Este miércoles, después de...

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(CABA) Batistuta habló de todo después de mucho tiempo en silencio. Relató su pesadilla por los dolores en los pies, contó que quiere empezar una carrera como director técnico en Boca con el Quique Hrabina y Chamot y agregó que Grodona dejó la imagen de un “dictador”. Una nota imperdible.

No habla mucho Gabriel Omar Batistuta. Pero cuando lo hace, dice cosas. Un montó de cosas. Este miércoles, después de un largo silencio, dialogó con Líbero por TyC Sports. Lo hizo a corazón abierto: “Dejé el fútbol y a los dos días no podía caminar. Me he orinado en la cama, porque teniendo el baño a tres metros no me quería levantar. Estaba tan desesperado que tomé un avión y fui a visitar al doctor Avanzi. Le dije ‘cortame las piernas que no puedo más’. Estaba sentado y el dolor era tremendo. En realidad, no lo puedo contar, no lo transmito. Yo había visto a Pistorius y pensé ‘ésa es mi solución’. El doctor me dijo que él no me lo hacía. Yo le expliqué que para mí era calidad de vida. Al final me sugirió una intervención. Mi problema es que no tengo cartílagos ni tendones. Mis 86 kilos están apoyados sobre los huesos. Y el hueso contra hueso me generaba dolor. Después, la situación fue mejorando, aunque pasó mucho tiempo. Empecé a caminar, a jugar al golf. Y me empezaron a invitar a algún partido. Hoy todos mis compañeros tienen que tener más de 50 años y alguna rodilla rota. Si la pelota no me pasa cerca, no la alcanzo. Pero estoy mucho mejor. Esa fue la historia”.

¿En qué anda Bati? “Siempre tuve la vocación o las ganas de transmitir mis conocimientos y experiencia. Esa vocación estaba escondida y ahora está saliendo. La estoy dejando fluir. No creo que pase mucho tiempo más sin trabajar. Quiero dirigir. Me alejé unos años. Necesitaba un buen descanso. Ahora me di cuenta de que pasaron unos años. Y estoy en la transición. Mi cuerpo técnico sería con el Flaco Chamot y Quique Hrabina. Soy consciente de que tengo que hacer mis primeros pasos. Necesito dos bastones importantes. Creo que ellos lo son”.

Y siguió: “Nunca tenía las ganas ni la necesidad de entrenar. Y me está llegando ahora” ¿Qué equipos? “Siempre dije que lo único que me podía mover era la Selección o Boca. Estuve dispuesto a sacrificar muchas cosas por esa posibilidad. Vale la pena meterse en el lío porque se puede ganar mucho. Pero el fútbol vive de momentos. El de la Selección se llama Martino. Y el de Boca, Bianchi. Hoy no es el momento. Los dos equipos tienen técnico. El de Boca es un momento delicado, y sería tonto postularse”.

Bati no le esquivó al bulto cuando fue consultado sobre la AFA. “Es un desastre la organización. Lo que pasó esta semana no tiene nombre. En Colón se me ocurrió que no se sabía si el próximo partido era el viernes o sábado. En Italia yo podía programar un año antes mi vuelo de regreso. Acá no sabemos lo que pasará la semana que viene. Ahora se batieron todos los récords. No hay seriedad. El campeonato de ahora no se sabe cuándo termina. Está mal. Antes teníamos la excusa de que Grondona estaba hacía 30 años. Ahora no está más. Es el momento de cambiar. Es una gran posibilidad del fútbol para ser distinto. Ahora tiene ganas Verón. Hay que darles la posibilidad a los jóvenes para arrancar. Basta de buscar jugadores al voleo. Un día Messi, Mascherano e Higuaín no van a salir más. Tenemos que ir a un Mundial con los mejores pero con una organización. Hoy estamos por el piso. Peor, imposible”.

¿Cómo tomó la muerte de Grondona? “No tenía una relación estrecha, pero tampoco era mi enemigo. La muerte me sorprendió. La dirigencia que tuvo me pareció exagerada. 30 años no pasa en ningún lado. Tuvo cosas buenas y malas. Lo que analizo es que nunca dio la posibilidad de democratizar un poco el fútbol. Se adueñó de eso y no lo largó hasta el último día. Quizá hubiese durado igual 30 años abriendo las puertas. La imagen que dejó fue la de un dictador, haciendo cosas buenas y malas”.

Por último, habló del Mundial: “Del número uno del mundo, porque a Messi lo considero el mejor, esperaba un poco más. No jugo mal ni súper. Jugó normal. Es culpa de él que uno espere más. Me acostumbré a eso. Yo acostumbré a los hinchas a hacer gol. Y cuando no los hacía, me puteaban. Me había ganado esa presión”.

(Fuente Olé)

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