Buenos Aires, 24/04/2017

Chascomús: pediatras atienden a los chicos disfrazados como personajes de Disney

Sebastián Peñalba y César Montarcé son furor en el Hospital San Vicente de Paul: los más chiquitos sólo quieren que ellos los revisen

(PBA) Sacarse sangre, someterse a un chequeo o más no sea visitar al odontólogo suele ser una carga para cualquier adulto. Y ni hablar con los chicos. Salvo excepciones, tener cita con el pediatra se convierte en una situación muy estresante para los más pequeños. El miedo manda y aunque el profesional tenga años y años de experiencia, la situación suele estar lejos de la ideal. Es por eso, por ejemplo, que en el 2002 nacieron los Payamédicos, una ONG de la Argentina dedicada a, entre otros objetivos, la “desdramatización del medio hospitalario”.

Hoy son cerca de 3000 profesionales que disfrazados de payasos (de ahí su nombre, claro), atienden a miles de chicos de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca, Neuquén, Salta, San Luis, Bariloche, Entre Ríos, Misiones, Puerto Madryn, Córdoba, Mendoza y Rosario. Ah, y ad honorem, es decir sin cobrar ni un peso.

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Algo de todo eso sedujo a Sebastián Peñalba y César Montarcé, dos pediatras que atienden en el servicio de guardia del Hospital San Vicente de Paul de Chascomús. Aunque no lo hacen así nomás: conscientes de cuáles son las películas o los dibujitos más seguidos por sus pequeños pacientes, se disfrazan como personajes de Disney.

Como los ya famosos payamédicos, al principio Sebastián y César empezaron usando narices de payaso, trajes de arlequín y pelucas. Pero este año decidieron ir más allá y se les ocurrió la idea de caracterizarse. Así, cuando los chicos abrieron la puerta del consultorio, empezaron a encontrarse con Woody y Buzz Lightyear, protagonistas de Toy Story.

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Hubo algunas otras pruebas, como un disfraz de Quico, el personaje que interpretaba Carlos Villagrán en la recordada Vecindad del Chavo del Ocho, con Roberto Gómez Bolaños como capitán del barco. Sin embargo, no todos los chicos lo conocían. Es por eso que decidieron apostar por los más conocidos.

Los llantos, el temor y el pánico de los chicos por tener que visitar al médico fue quedando atrás. Y aparecieron las sonrisas y, sobre todo, el pedido de fotos, ya que hoy ninguno de sus pacientes quiere irse sin un recuerdo del vaquero y el guardián del espacio más famosos del cine. NT

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