Buenos Aires, 17/08/2017, edición Nº 2076

Charly García y Fito Paez, dueños de la Ciudad por una noche

El Quilmes Rock 2012 llegó a su fin, tras dos fechas multitudinarias que llenaron el estadio de River Plate al son de la música de Foo Fighters. Pero la frutilla del postre llegó este sábado con la presencia del máximo rocker argentino, Charly García, y quien quizá sea su discípulo más aplicado: Fito Páez. Primero fue Catupecu Machu el que ofreció uno de esos shows rabiosos, que siempre gustan a...

El Quilmes Rock 2012 llegó a su fin, tras dos fechas multitudinarias que llenaron el estadio de River Plate al son de la música de Foo Fighters. Pero la frutilla del postre llegó este sábado con la presencia del máximo rocker argentino, Charly García, y quien quizá sea su discípulo más aplicado: Fito Páez.


Primero fue Catupecu Machu el que ofreció uno de esos shows rabiosos, que siempre gustan a los rockeros adeptos y los no tan conocedores de su repertorio. La banda de los Ruiz Díaz tuvo invitados: el Mono y Michael de Kapanga, y los músicos de Jauría, la banda solista del ex Ataque 77 Ciro Pertussi. Además, subieron al escenario Germán Dafunccio y Gaby Martinez, cantante y bajista de Las Pelotas, para ir calentando la noche.

Tras el intervalo, fue el turno de Las Pelotas. Fue un show tranquilo, sin mucho rock pero con mucho climax, dedicaron una canción al Bocha Sokol, el fallecido ex cantante de la banda. Y además, Fernando de Catupecu devolvió gentilezas y cantó el tema de Sumo, El Ojo Blindado. “Las Peló” tambien repasaron parte de su último repertorio y no faltaron algunos clásicos, aunque claro, sus fanáticos extrañaron la ausencia de otros.

A su turno, Fito Páez irrumpió en escena a toda orquesta, como el rosarion suele hacer sin saludar y enchufándose al teclado. Fito eligió temas súper hiteros para enloquecer “a la monada” -a decir suyo-, entre los que se destacaron Llueve sobre mojado, 11 y 6, Dos días en la vida, y El amor después del amor.

Páez invitó a la guitarrista zurda Claudia Puyó para rockear un rato y se puso serio y emotivo cuando le dedicó un tema nuevo a Luis Alberto Spinetta. Puro saltar y hacer coros fue para el público el buen rato que Rodolfito le dio “al piano como un animal”.

Y llegó Charly. Un Increíble y mejorado cada vez más Charly García. Que estuvo a la altura de Pedro Aznar, a quién invitó para interpretar Perro Andaluz.

Se desbocó un poco cuando Juanse, de Los Paranoicos, jugueteó con él al hacer La Sal no sala. Y volvió Fito, cansado, visiblemente feliz para cantar a dúo Desarma y Sangra.

Charly hizo un gran repaso de todas sus épocas en este volver siempre, en que se ha convertido cada recital del tipo que alguna vez demolió hoteles y hoy demuele estadios, generación tras generación.

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