Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

CFK quiere usar la muerte de Nisman como capital político

Escribe Francisco José Jueguen: “La decisión de asociar la muerte del fiscal a Clarín tiene intenciones políticas claras".

Escribe Francisco José Jueguen

La de esta noche fue una voltereta de ingeniería política. La cadena nacional de #CFK nada tuvo que ver la intención oficial de resolver un crimen. La Presidenta es una persona sin escrúpulos -un animal político- y está rodeada de personas que desean sobrevivir -en la burocracia estatal- a la decadencia del “proyecto” que plantea 2015. En ese marco, la decisión de asociar la muerte del fiscal Nisman a Clarin tiene tres intenciones políticas claras hacia el futuro. Funciona como una cortina de humo para dar vuelta la hoja sobre la denuncia de encubrimiento de Nisman contra la Presidenta y el Canciller, y sobre la investigación de la muerte del fiscal de AMIA. Segundo, al intentar enchastrar al multimedio, la Presidenta sube al ring a un enemigo que no puede ser votado. La oposición pierde iniciativa. #CFK quiere ser la única con posibilidades de usar la muerte como capital político. Tercero, la vuelta a la pelea con Clarín va a incomodar sólo a una persona: Daniel Scioli (el motonauta que visitó el stand del multimedios mientras pintaba la Costa de naranja). Y es justo a quien #CFK busca debilitar (todo con el fin de incluir diputados propios en su lista).

Son buenas noticias para el candidato de la Presidenta, Florencio Randazzo. Pero además la cadena nacional volvió a devolverle la iniciativa. Ella la aprovechó para anunciar la disolución de la SI (ex SIDE), aquella que el kichnerismo alimentó durante más de una década para sus operaciones. Recordemos: así como la SI será disuelta, Ciccone fue expropiada por impunidad. Con esta decisión, no sólo deja en pie el control de la inteligencia del Estado en manos de César Milani (jefe del Ejército investigado por enriquecimiento ilícito y su accionar durante la última Dictadura) sino que crea una nueva agencia (AFI), que le otorga el poder para impulsar escuchas legales a la ultrakichnerista Alejandra Gils Carbó (procuradora o jefa de los fiscales). La guerra contra la Justicia sigue sana y salva. Vestida de blanco, en silla de ruedas, la Presidenta dice que es víctima de una extorsión de poderes que afectan su gobernabilidad. Nunca sabremos si es verdad. Sí está claro que el kichnerismo se prepara para acometer el ataque final en busca de conservar el poder. Será una misión a todo o nada. Qué pasará con Nisman, la AMIA, etc… poco les importa.

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