Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Casi un 80% de la industria textil argentina vive del trabajo esclavo

La industria de la ropa en Argentina y Brasil no tiene reparos en el uso de mano de obra servil y esclava. Esta alcanza no solo a empresas o tiendas de estos países sino a grandes cadenas europeas en Sudamérica que no dudan en sobre explotar la mano de obra en las condiciones más despreciables del trabajo servil y esclavo, todo esto cruzado con redes mafiosas de sometimiento y extorsión...

La industria de la ropa en Argentina y Brasil no tiene reparos en el uso de mano de obra servil y esclava. Esta alcanza no solo a empresas o tiendas de estos países sino a grandes cadenas europeas en Sudamérica que no dudan en sobre explotar la mano de obra en las condiciones más despreciables del trabajo servil y esclavo, todo esto cruzado con redes mafiosas de sometimiento y extorsión donde muchos trabajadores bolivianos participan como víctimas.

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(CABA) A mediados de marzo fue clausurado en Buenos Aires un taller clandestino en el que se confeccionaba ropa para Zara. Era el primero que se hallaba en Argentina con prendas de la marca española. Hace unos días, una fundación que lucha contra la trata y el trabajo esclavo presentó una denuncia penal contra la firma de Amancio Ortega y promovió un escrache frente a una de las tiendas que la empresa posee en el centro porteño. Ahora el presidente de esta organización, Gustavo Vera, ha adelantado a este diario que acaban de encontrar otro recinto ilegal en el que trabajan inmigrantes explotados y en donde han vuelto a descubrir indumentaria de la filial de Inditex.

El titular de esta ONG, dedicada a combatir el trabajo esclavo y la trata de personas, no puede dar más detalles de este segundo taller hasta que el lugar sea inspeccionado, pero según desveló, “es muy parecido al primero” que denunciaron y “no tiene nada que envidiarle”.

Junto a Zara han sido denunciadas otras dos empresas argentinas, Ayres y Cara y Cruz, a la fiscalía anti trata UFASE de la ubicación exacta de tres talleres informales en los barrios de Mataderos, de Floresta y de Liniers (todos en oeste de la capital) que comprometían a las marcas de ropa. Aportaron como prueba algunas imágenes de los locales filmadas durante los allanamientos de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), organismo del Gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires.

En estas pequeñas fábricas de costura trabajaban y vivían explotados niños y adultos “bajo el sistema conocido como cama caliente” en jornadas laborales de “13 horas” que se extendían desde “las 07.00 horas de la mañana” hasta “las 22.00 ó 23.00, de lunes a viernes y sábados [hasta el] mediodía”, de acuerdo a la denuncia presentada. El escrito hacía énfasis en las “condiciones de salubridad e higiene (…) absolutamente deficientes, a lo cual se debe sumar la carencia de una adecuada alimentación tanto para adultos como para los menores de edad que residen en el lugar”.

En el taller de Liniers, donde se encontraron las prendas de Zara, había “cables eléctricos expuestos e instalación combustible debido a que el techo es de madera”. Allí vivían “seis personas extranjeras (…), una de las cuales no poseía ni siquiera residencia precaria“.

Zara en evidencia

Inditex ha rechazado que ese taller pertenezca a alguno de los 60 proveedores que tiene en Argentina, y dice haber realizado hasta 300 auditorías en los dos últimos años certificando que se “cumplían con los estándares de conducta que nosotros establecemos”. Gustavo Vera se ríe ante esta aseveración. “Estamos escuchando pacientemente todo lo que dice el señor Ortega porque está claro que el sistema de producción de Zara en Argentina es a través de talleres esclavos”, explica. “Afirmo con total certeza que Zara usa más talleres clandestinos de los dos que le hemos encontrado”.

“El 78% de la industria textil en Argentina utiliza talleres clandestinos”,afirma Vera.

Pero el problema del trabajo esclavo trasciende a la firma española. Según datos de La Alameda, el 78% de la industria textil en Argentina utiliza talleres clandestinos. La ONG ha denunciado en total a 109 marcas nacionales e internacionales que han recurrido al trabajo esclavo para confeccionar sus prendas en el país. “El Estado tendría que presentarse en los locales de Zara y exigir que le entregue la lista de suministros. Es muy fácil darse cuenta de cuánto produce y cuáles son sus proveedores para asegurarse de que sus trabajadores estén en blanco”, cuenta Vera. “He aquí una diferencia enorme entre Brasil y Argentina. Cuando a Zara le encontraron [en 2011] talleres clandestinos en San Pablo, el Parlamento la citó, le pusieron una multa de 1,8 millones de dólares y la amenazaron con expulsarla del país. Acá es todo lo contrario”.

Fuente: http://centrodeestudiosyrealidadboliviana.wordpress.com

 

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