Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

Carlos Thays: “hay que ofrecerle a los vecinos un parque más delicado”

Su bisabuelo es uno de los paisajistas que, a principios de siglo XX, construyó las plazas y los parque más notable de la ciudad. El decidió hacerse cargo de la tradición seguir el mismo camino. (CABA) No pudo y, principalmente, no quiso escaparle a la tradición familiar. El suyo es un apellido ilustre y está vinculado a la persona que más identidad urbana le dio a Buenos Aires. Fue su...

Su bisabuelo es uno de los paisajistas que, a principios de siglo XX, construyó las plazas y los parque más notable de la ciudad. El decidió hacerse cargo de la tradición seguir el mismo camino.

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(CABA) No pudo y, principalmente, no quiso escaparle a la tradición familiar. El suyo es un apellido ilustre y está vinculado a la persona que más identidad urbana le dio a Buenos Aires. Fue su bisabuelo Carlos Thays quien, allá por principios del siglo XX, diseñó y construyó las plazas y los parques más lindos de la Ciudad. Fue además quien pobló de árboles las avenidas, transformándolas también en paseos; y quien promovió la creación del Jardín Botánico como un centro de estudios de la flora nativa. Pero la figura de este inmigrante francés –que llegó al país en 1889 y falleció aquí, en 1943– fue preponderante también en otros aspectos: desarrolló un método para producir cultivos industriales de yerba mate y realizó un relevamiento que luego se tomó como base para la creación del Parque Nacional Iguazú.

Carlos Thays bisnieto continúa la tradición y como agrónomo y paisajista hoy trabaja, junto al arquitecto Jorge Bayá Casal, en la restauración de los jardines históricos del Museo Nacional de Arte Decorativo. Pero además tiene su propio estudio y diseña jardines por todo el país y en el exterior.

-¿Cuál es el valor que tiene un espacio verde en una ciudad?

-Enorme, porque son los espacios que nos trasladan a una dimensión mágica; los jardines guardan la memoria y los momentos especiales de la gente que pasó por ellos. Restaurar y preservar una plaza, un parque, un jardín es preservar esa memoria. A diferencia de lo que sucede con un edificio o un museo, en donde se ven los muebles o los objetos que usaron las personas, en los jardines estás obligado a imaginar a la gente jugando, caminando, descansando. La memoria del jardín es más sugestiva.

-¿Cómo se siente que se vincule a un Thays con casi todos los lugares más lindos de la Ciudad?

-Lo siento como un homenaje a nuestro antepasado ilustre. Es cierto que a veces se lo vincula demasiado, porque incluso no se sabe dónde termina el sueño de mi bisabuelo. Lo han hecho cargo de obras que no hizo. ¿Esas palmeras las plantó él u otro paisajista? El paisaje en las ciudades va recogiendo distintas épocas y va agregando capas, entonces nunca es original de una época. Sin dudas la idea más fuerte, a nivel paisajístico, fue la de mi bisabuelo. Fue un hombre muy ambicioso.

-¿Cuál identificas como su mayor mérito?

-Que tuvo que reinventar su educación paisajística y sus teorías con un lenguaje rioplatense. En otros lugares, como en Montevideo, por ejemplo, se ven obras de paisajistas franceses que son copias de los parques que se hicieron en París. En aquellas épocas las naciones que se autoproclamaban progresistas emulaban estilos franceses sin ningún filtro. Pero lo que hace Thays es darle un lenguaje propio. No despreció nuestra flora. Al contrario, llenó Buenos Aires de jacarandás, lapachos, ceibos, tipas. Tenía una gran apertura mental y sensibilidad.

-Y a nivel paisajístico, ¿cómo ves la Ciudad ahora?

-El paisaje en la Ciudad está mejor, algo más cuidado y más atendido. Pero lo que falta son funcionarios que pierdan el sueño pensando en mejorar el espacio público. Las plazas deberían tener canteros llenos de flores y la capacidad de emocionar a los vecinos. Porque la jardinería es un acto amoroso. Hoy las plazas están mantenidas por unas empresas concesionadas que lo que menos tienen es amor y los espacios verdes terminan transmitiendo esto. Me pasa a mí con los jardines privados que diseño; luego se ve su evolución en función del cuidado que le haya puesto su dueño.

-¿Cuál es tu parque preferido?

-Parque Lezama, pese a que durante años estuvo abandonado. Ahora están haciendo las obras de restauración. No sé si bien o mal, pero al menos las están haciendo. Lo que puedo decir es que, en espacios verdes, cuesta lo mismo buscar la excelencia como no buscarla. No es una cuestión de presupuesto, sino de intenciones y conocimientos. Más allá de la polémica rejas sí o rejas no, hay que ofrecerle a los vecinos un parque más delicado, más sofisticado. Creo que seríamos capaces de cuidarlo.

Fuente: Clarin

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