Carlos Dell´Aquila: “se puede correr y escribir a la vez”

Carlos Dell´Aquila: “se puede correr y escribir a la vez”

Escribe Carlos Dell´Aquila

(CABA) Yo no entiendo a los que dicen que cuando corren no pueden tomar agua o comer, que no pueden hablar o que no pueden abrir los geles… ¡Y yo puedo escribir! Si, Tal cual: yo escribo cuando corro.

Mis mejores momentos de escritura se dan en los fondos… minutos y minutos para escribir. ¡Genial!

¿Cómo lo hago?, no uso lápiz, ni lapicera, ni hojas, ni nada de eso.

Lo escribo en mi cabeza, ahí queda hasta el final y cuando llego a casa, me lo dicto en la computadora y lo transcribo. Queda casi literal. Lo juro.

Soy consultor organizacional y hago coaching. También escribo columnas de opinión y diseño actividades: conceptos y ejercicios para transmitir conocimiento.

Todo eso hago, y todo eso lo hago también cuando corro.

En la última media maratón que corrí, la de 21k de Buenos Aires, me pasó algo genial.

A fin de mes, voy a dar una charla en un Congreso en Panamá al que fui invitado para hablar de Talento Humano. La charla la tengo desarrollada ya, en algunos fondos de entrenamiento para los 21k, como les dije, pero me faltaba un buen cierre. Algo aún no se me había ocurrido.

Empecé a correr teniendo en la cabeza esta tarea pendiente, y como siempre hago, me lo escribo como un cartel y lo cuelgo en alguna parte de mi cabeza, bien cerca del tablero mental de indicadores físicos (cansancio, dolores varios, minutos transcurridos y tiempo restante previsto, y otros como temperatura o lluvia…) y dejo que mi cabeza fluya (lo cuelgo al lado de este indicador para que cada vez que me da de anotar una molestia veo el cartel y reoriento mi pensamiento a algo más productivo).

Miré el cartel varias veces en los primeros 10k cuando anotaba que “tenía frio”. Ya que soy ultra friolento, corrí vestido de pitufo: calzas largas, gorro y guantes.

Pase los 10k, y nada. Puesto de agua, gel, y nada, el cartel seguía vacío estaba al 0%.

Hasta que yendo por la 9 de Julio comencé a subir a la autopista (comentario al margen: ¿¿¡¡Por qué no la hicieron sin desniveles!!?? Subida, bajada, subida, bajadas…en fin) justo se asomó un poco el sol…
Lo miré y me “deslumbré” por un instante…y ahí se me ocurrió lo que voy a escribir ahora.

El sol, me llevo a “iluminar”, y de “iluminar” fui a “fuego” y me acordé del cuento de Galeano (mar de fueguitos) donde dice que somos todos pequeños fueguitos que se ven desde la altura. Me emocioné en pensar esta imagen, justo cuando una subida me mostraba a la distancia el rio de gente que iban adelante mío (¡¡un montón!! Yo soy de los de 5:30, 5:45).

Y me imaginé cerrando la charla que habla sobre Talento Humano de esta forma: leyendo el cuento y como sorpresa poniendo debajo de cada asiento del auditorio una vela led, al terminar la lectura con las luces bien bajas les pido que estiren su mano y busquen ese “obsequio” y que luego lo enciendan y formemos todos un mar de fueguitos que como dice Galeano: algunos son chispeantes, otros tibios, otros juguetones y otros son tan fuertes que si te acercas te encienden (en el sentido de motivarte).

Así cerrar con la conclusión que lo que hacemos con nuestro fuego interior, es nuestra responsabilidad. ¡Genial! Me encanto el cierre. Y así lo voy a realizar.

Igual les digo: ¡¡tanto fuego imaginado no me calmo el frio!!

Carlos Dell´Aquila

carlosd@coachingargentina.com.ar

Carlos Dell´Aquila

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