Buenos Aires, 26/03/2017

Carlos Dell Aquila: “un líder imperfecto para la generación Y”

El especialista en Coaching cuenta como liderar a los de esa generación que iniciaron su vida laboral más o menos con el cambio de siglo.

Escribe Carlos Dell´Aquila, Director Área Personal – Coaching Argentina

(CABA) ¿Quiénes son los liderados?: ya son 50% aproximadamente de la nómina, en 2 o 3 años, serán el 65%, todos ellos pueden jugar en cualquier equipo sub 40, y los que recientemente pasaron la barrera, están cómodos con los sub 30.

¿Quiénes son? Se los conoce desde hace un tiempo, y se los vienen estudiando… son los generación Y, o sea, los que iniciaron su vida laboral más o menos con el cambio de siglo.

No conocieron el “discado” telefónico, la TV de 4 canales y en blanco y negro, han escuchado hablar de los rollos fotográficos pero hay que explicarles a que se debe el “sonido” de la cámara de foto del celular.
Los avances tecnológicos los han acostumbrado a que un aparato haga varias cosas a la vez. Ni hablar del celular, que hace de todo lo que quieren, pero la heladera también es “Smart”, el microondas también, las zapatillas también, los espejos también… En fin, todo los sustantivos se resignifican en estos tiempos.
¿Qué saben con certeza? Que todo cambia y que todo se “antigua” rápidamente. El celular más deseado hoy, en menos de 12 meses ya es viejo, obsoleto. Papá Noel nunca tuvo tanto trabajo para averiguar la última versión del último modelo del último diseño del último celular.

¿Qué otra cosa saben con certeza? Que no hay certeza. Que todos prueban y que se acercan a soluciones “buenas”, no buscan lo óptimo, buscan lo que funciona.

Si tienen cerca alguno de ellos (y si vos, lector sos de la generación Y, entonces te parecerá tan obvio que no entendés donde está el tema).

Fíjense como arreglan una salida en grupo… todo comienza alrededor de las 21 o 22hs (del sábado, en general…). Uno manda un whatsapp con algún mensaje general, como “¿qué hacen? ¿Nos juntamos?” y a partir de ahí comienzan la lluvia de mensajes, que como todas las gotas en la lluvia se van mezclando en el orden de quien lo lee, y quien responde cuando lo envía. Está contestando un mns que ya tienen 10 nuevos… en este caos “ordenado” pasan de “nada” a encontrarse en la casa de Matías, también de hacer previa en lo de Juana, de ir al cine porque llueve, y a jugar a la play en lo de Peter, de que Peter va a lo de Matías, entonces Juana lleva a sus amigas a lo de Matías, pero Matías ya tiene entradas para el cine, y entonces aparece Agustina y propone ir a la disco en costanera, entonces las amigas de Juana, que ya estaban yendo a lo de Matías prefieren ir a lo de Vicky que están ya de previa con amigos del colegio y les queda de paso.

Desaparecen los mensajes, hay como una ventana de silencio whatsappero y luego de un rato, varios están en lo de Matías que al parecer no había sacado las entradas porque el padre le pidió que se quede cuidando al hermanito porque tenían una cena y armo una juntada para ver GOT (¡Game of Thrones, viejo! ¡¡¡Como no lo sabes!!!) , y de paso jugar al Fifa 2016. Y Agustina finalmente decidió quedarse porque entendió que nadie salía, y todo bien, se metió en Netflix y ya está mirando una película…Otros fueron a la costanera y como no había ninguno de los del grupo, pintó quedarse por ahí, y entraron a la disco igual. Peter se quedó dormido y nunca se enteró de que plan finalmente salió.

Esta es la forma en que se comunican y accionan, y nuevamente, no hay quejas. Es así. Son así.

Esto implica que están acostumbrados a la multiplicidad de opciones, a aprovechar lo que surge en el momento, y a buscar todo el tiempo situaciones que sean cómodas y les permitan divertirse. Tienen un objetivo general y quieren alternativas para concretarlo. En el camino, pueden modificar el “como” mientras que el “que” se hace más abstracto en la medida en que aparecen alternativas.

En el trabajo tienen la misma tendencia: buscan ante todo equilibrio de vida. ¡¡De verdad! No es una frase ni una metáfora, la tienen clara…

¿Cómo liderarlos?, siendo imperfecto. Aprovechando esta sinergia positiva hacia la multiplicidad y ausencia de formalismos como regla general. Dé por seguro que trabajarán en equipo, que propondrán alternativas, y que por sobre todo, no se desmotivarán fácilmente si entienden en que juego están, si sienten que se los participa de las soluciones posibles y se les explica los obstáculos a sortear.

Ahí estarán, ni muy pulcros ni muy formales, pero presentes.

¿Y qué piden del líder? Eso: que sea como ellos, imperfectos pero vitales.

Hasta la próxima

Carlos Dell Aquila
carlosd@coachingargentina.com.ar

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