Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

“Un buen líder está preparado para actuar en el zoológico o en la selva”

Escribe Carlos Dell Aquila

Escribe Carlos Dell´Aquila, Director Área Personal – Coaching Argentina

(CABA) Hablando con mi querido amigo Marcelo B., que es uno de esos tipos que te desafían a pensar más allá, surgió lo siguiente:
¿Hay Líderes de Zoológico y Líderes de Selva?

En realidad la metáfora sirve para hablar de 2 momentos diferentes en el liderazgo, uno de calma (zoológico) y otro de crisis (selva).
El tiempo de la calma se caracteriza por la predictibilidad de los acontecimientos, el Líder tiene sentido de control de las tareas. Se apunta a la productividad y la eficiencia.

En las crisis se pierde este sentido de control y de seguridad por sobre los resultados de las tareas. Las personas buscan emocionalmente a un líder que les baje la ansiedad y los ubique nuevamente en un curso promisorio de acción.

Además de lo obvio en la diferencia entre cada uno de estos momentos, es bueno poner el énfasis en cuales son los aspectos de la gestión del líder importantes en cada momento.

Durante la calma, en general se le pide al líder que haga que su equipo sea más eficiente, eso es, que baje los costos y aumente la productividad. Que se haga más con lo mismo. El énfasis es en optimizar y ahí los Millennials (cuando no!!) pueden dar una ayuda enorme… ellos saben cómo utilizar los medios tecnológicos para hacer las cosas más fáciles, (recuerden de mis otras columnas: quieren los resultados rápidos), entonces lo mejor es pedirles a ellos que marquen lo que no agrega valor o se puede hacer de otra forma, y esté preparado para cambiar: las reuniones presenciales por un Skype, mails por whatsups, informes por charlas de café, y benchmarking instantáneos con amigos en otras empresas.

Pero no siempre la calma es lo que prima, todo cambio y todo Plan B surge luego que la calma hizo que se amesetara la productividad y/o que el Plan A no funcionara.

Aquí el énfasis es en la eficacia y es donde se permite un poco flexibilizar los presupuestos y dar entrada a las ideas nuevas para resolver los problemas. Como todo grupo humano, cuando se le agrega cansancio y stress, las relaciones se ponen a prueba. El líder entonces tiene que estar muy atento a estos malos humores repentinos y a distribuir bien la carga de las tareas.

Es fundamental que no se pierda el FOCO de lo que se quiere hacer en el equipo, el “porqué” nuevamente es fundamental (como dije antes, para los Millennials es crítico entender el porqué).

La transparencia también es importante, el Líder no tiene que ser el Superpoderoso (vea mis columnas sobre el Líder Imperfecto – “Con un líder imperfecto ganamos todos”, “Un líder imperfecto para la generación Y”,  “Cómo se originó el fenómeno del líder imperfecto”), tiene que abrir el juego y pedir ideas, compartir las dudas y escuchar a su gente.

En síntesis, un buen Líder está preparado para actuar en el zoológico o en la selva, no puede elegir el tiempo pero si cómo reacciona al mismo.

Hasta la próxima.

Carlos Dell Aquila
carlosd@coachingargentina.com.ar

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