Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

“El poder, Foucault y Batman en la época de los youtubers”

Escribe Carlos Dell Aquila

Escribe Carlos Dell Aquila, Director Área Personal – Coaching Argentina

(CABA) Foucault sostenía (no se asusten, lo voy a escribir sencillo, pero un esfuercito hagan, ¿ok?) que el Poder es algo que circula, que no se tiene, ya que debe haber “un otro”, una relación de ida y vuelta para que exista.

En su tiempo de pensamiento y problemática política, afirmaba que era verticalista, piramidal. Por eso relacionamos poder directamente con la estructura organizacional y también con la metáfora del gallinero… ¿No la conoce?, bueno, por privado se la explico si quiere.

¿Usted se pregunta por Batman?, espere, ya va…

Estábamos con el Poder, y visto así y como fue sostenido en los ‘80s y antes, implicaba que el Líder de aquel momento, detentaba el poder ejerciéndolo hacia abajo, hacia los subordinados (así se llamaban en ese entonces al equipo de trabajo que dependía de él, ahora es políticamente incorrecto hablar así de los Colaboradores)

Pero, bueno, en ese contexto, el Líder era el que definía todo: que hacer, cuando, como, con quien, etc. etc. etc… (Ahora viene Batman)
Quédese con lo anterior: Líder que determinaba todo…

Suponga entonces que sin saber, este líder tenía entre sus colaboradores a un superhéroe, alguien con una habilidad especial, pero en realidad el líder lo veía como un engranaje más dentro de la gran maquinaria de su proyecto (la metáfora mecanicista pertenece a ese tiempo). Le definía lo que tenía que hacer y cómo. Digamos que le anulaba su capacidad u habilidad especial… lo “des” potenciaba.

En esta relación de poder, ambos formaban una unión donde uno ejercía y el otro se des potenciaba (no tenía el efecto de la kriptonita con Superman, porque no lo enfermaba, sólo le sacaba el súperpoder… como si Batman siempre tuviera que ser Bruce Wayne), y Bruce hacía el trabajo que le indicaban, aunque su “súper” poder quedaba relegado.

Pasaron los tiempos y Ciudad Gótica ya no es lo que era, no por sus edificios (empresas) sino por sus habitantes (Millennials ahora)
Y que quieren sus habitantes: ¡ejercer y desplegar su potencial! Poder utilizar su poder (casi un juego de palabras). Que su líder les indique lo que hay que hacer, sin antes dejar de hablar del porqué y del para qué, y que luego puedan usar sus habilidades (poderes) y acordar como van a realizar dicha tarea, entre todos. (Si tiene ganas lea mis columnas anteriores sobre el Líder Imperfecto: “Con un líder imperfecto ganamos todos”, “Un líder imperfecto para la generación Y”,  “Cómo se originó el fenómeno del líder imperfecto”)

En la época de los youtubers, todos quieren, (¡por suerte!), utilizar sus capacidades al máximo y aunque nos pese: ¡¡rápidamente!! (a lo Flash Gordon!)

“El poder es la posibilidad de modificar las acciones presentes y posibilidades del otro”- Foucault

Y en esta época: el poder circula en una realidad líquida (tomando los conceptos de Bauman, del que ya escribí antes también)

La tarea del Líder es descubrir en sus colaboradores estas semillas de súperpoderes, hacer que germinen y si ya son evidentes hacer que crezcan. El territorio donde esto ocurre es en el trabajo diario, durante los proyectos.

El líder es ahora el responsable de hacer crecer este stock de capacidades del capital humano que tiene la suerte de dirigir.

Ahora entiende un poco más el por qué si tiene un equipo a cargo, el tema de “desarrollo de competencias” es crítico.

Hasta la próxima.

Carlos Dell Aquila
carlosd@coachingargentina.com.ar

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