Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Calculan que 30 mil celíacos viven en la Ciudad de Buenos Aires

Buenos Aires no es precisamente una Ciudad “Celíaco Friendly”, una patología cuyo único tratamiento conocido es una dieta libre de gluten, que en restaurantes y bares porteños es casi imposible hallar. Una Ley que hace más de dos años espera ser reglamentada por el Gobierno porteño podría mejorar la calidad de vida de muchísimas personas. (Ciudad de Buenos Aires) Los celíacos esperan la reglamentación de la Ley 3373 -de celiaquía-, aprobada...

Buenos Aires no es precisamente una Ciudad “Celíaco Friendly”, una patología cuyo único tratamiento conocido es una dieta libre de gluten, que en restaurantes y bares porteños es casi imposible hallar. Una Ley que hace más de dos años espera ser reglamentada por el Gobierno porteño podría mejorar la calidad de vida de muchísimas personas.

(Ciudad de Buenos Aires) Los celíacos esperan la reglamentación de la Ley 3373 -de celiaquía-, aprobada en diciembre de 2009, que se complementa con la ley nacional 26.588 y obliga al Gobierno de la Ciudad a promover un menú celíaco en todos los bares y restaurantes.

Los propios celíacos señalan que la oferta gastronómica porteña para ellos es muy pobre, y por eso mismo se ven obligados a llevar viandas a sus trabajos. Si bien la Ciudad ofrece desde cursos de cocina especializada, helados (en Volta, Persicco y Freddo) y hasta una amplia variedad de tiendas con productos dietéticos (entre ellos, cerveza), los lugares aptos para celíacos no abundan ni mucho menos.

Las cafeterías “libres de gluten” escasean (entre las principales se destacan Comer en Compañía en el microcentro, Teadoro García en Colegiales, y NutriDeli, en Núñez), y la vida de quien padece esta enfermedad tiene pocas opciones.

Andrea Pini, madre de Ariana, a quien hace 7 años (cuando tenía apenas dos años y medio) le diagnosticaron la enfermedad. Una vez superado el shock, decidió que lo mejor sería estudiar chef, para así poder ayudar a los que pasaran por la misma situación. Hoy es autora del libro La cocina de Andrea. Recetas para celíacos, y da clases gratuitas en el hospital Ramos Mejía y en el Durand.

Mientras algunos sólo intentan subsistir y otros se esmeran por hacer de la vida del celíaco algo más placentero, ninguno deja de perder la ilusión de que pronto la ciudad se transforme que, gastronómicamente, también los contemple.

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