Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Cada vez se come menos carne y lácteos por la caída del poder adquisitivo

La caída del poder adquisitivo generó un cambio en el menú familiar. Ahora se come más papa, arroz, pollo y fideos. (CABA) El retroceso del salario frente a los precios está cambiando el menú de los argentinos. Porque este año, en la compra de alimentos, ganaron terreno las opciones más baratas, básicas y rendidoras. Y eso marginó en la dieta a ingredientes clave. La fórmula del ajuste podría resumirse así:...

La caída del poder adquisitivo generó un cambio en el menú familiar. Ahora se come más papa, arroz, pollo y fideos.

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(CABA) El retroceso del salario frente a los precios está cambiando el menú de los argentinos. Porque este año, en la compra de alimentos, ganaron terreno las opciones más baratas, básicas y rendidoras. Y eso marginó en la dieta a ingredientes clave. La fórmula del ajuste podría resumirse así: menos carne y lácteos, pero más pollo, arroz y fideos. En todos los rubros, además, ven un vuelco hacia lo más básico.

La carne vacuna es uno de los rubros donde más se notó el recorte. Entre enero y julio el consumo por habitante fue 4,7% menor al de iguales meses de 2013, y un 13,2% menor que hace cinco años, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA). Si en 2009 se comían 68,6 kilogramos anuales por habitante, ahora el promedio cayó a 59,6.

La carne se encareció 50% en el último año y el poder adquisitivo de los salarios bajó. Eso explica el retroceso. Cuando la plata no alcanza, la gente come más fideos, papas y arroz ”, analizó Miguel Schiariti, presidente de la entidad.

Con esos aumentos, sorprende que la venta no haya bajado más”, añadió Alberto Williams, de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital. “Lo que notamos –continuó– es un traslado a cortes más económicos. El que hacía estofado con peceto ahora le pone paleta o roast beef. Se pide más milanesa, picada, carnaza…”.

La compra de lácteos, en tanto, también cayó 5% en el primer semestre, según la consultora Kantar Worldpanel. “La única que sigue impulsando la categoría es la leche líquida no saborizada ”, explicaron, y el mayor retroceso fue de leches cultivadas y postres para chicos.

En esa línea, el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom) relevó bajas de hasta 2% en la compra de leches fluidas y yogures, mientras que en quesos duros y especiales la baja superó el 3%, también en el primer semestre.

¿Cuáles son los reemplazos? En carnes hubo un avance del pollo, cuyo consumo crecería este año 12% y llegaría al récord de 45,4 kilos anuales per cápita, según proyectan en el sector. En esa elección interviene el bolsillo: el pollo entero aún se vende a $ 20 el kilo en supermercados, y a $ 37 el cuarto trasero, frente a $ 48 de un kilo de carnaza o $ 70 de uno de paleta.

Aunque la sorpresa este año fue el salto en la compra de fideos secos, especialmente en supermercados que atienden a sectores populares como los “chinos”. Yolanda Durán, presidenta de Cedeapsa, una de las cámaras que los agrupa, contó que las ventas en esos locales cayeron fuerte, pero las de fideos secos crecieron más del 10%.

La demanda explotó. En junio hicimos pedidos y algunos proveedores se habían quedado sin stock, nos decían que no estaban dando abasto”, comentó. Y agregó que también polenta, arroz, harina y pan común están rotando más.

Según Kantar Worldpanel, con una muestra más amplia, harinas y premezclas avanzaron 7% en un año, fideos y conservas de tomate 2% y arroz, un 1%, mientras que productos de mayor valor como el pan de molde retrocedieron 6%.

En verdulerías también sienten la tendencia. Mariano Winograd, presidente de la ONG Cinco al Día y dueño de dos locales, nota “mayor prudencia” en el público al comprar frutas y hortalizas, pese a que sus precios “subieron menos que los de otros alimentos”. Revela además que, en especial en el Conurbano, la demanda “se está concentrando más en papa, zapallo y zanahoria”.

Este año el consumo masivo tuvo la mayor contracción desde 2004. La gente compró menos, se siguió volcando a lo primario y la novedad es que empezó a resignar marca, incluso en básicos como pastas, galletitas, yerba, aceite, papel higiénico, limpiadores y detergente para la ropa”, destacó Juan Manuel Primbas, country manager de Kantar Worldpanel.

Mucha gente está optando por marcas sustitutas en distintas categorías de productos como limpieza, derivados de harinas y gaseosas”, coincidieron en Indecom.

Todas estrategias para “estirar” lo más posible el salario frente a precios que tuvieron una disparada récord. Según la Dirección de Estadística de la Ciudad, los alimentos básicos que necesita consumir un matrimonio con dos hijos se encarecieron en el último año un 43,9%.

Fuente: Clarín

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