Buenos Aires, 24/09/2017, edición Nº 1775

Cada vez más jóvenes pagan para estudiar una carrera universitaria

En los últimos 10 años la matrícula de las universidades privadas aumentó un 77,6% mientras que la de las estatales apenas un 13,2%.

(CABA) El crecimiento de la educación privada en la última década no es un fenómeno exclusivo de la escuela: entre 2003 y 2012, la cantidad de estudiantes universitarios que van a instituciones privadas aumentó 77,6%, mientras que la matrícula estatal creció apenas 13,2%. Los datos son del último boletín del Centro de Estudios de la Educación Argentina, que dirige Alieto Guadagni, y surgen del Anuario de Estadísticas Universitarias 2012, que acaba de publicarse.

Las cifras señalan que la matrícula universitaria se incrementó un 22,5% en la última década. De cada cien nuevos ingresantes entre 2003 y 2012, 78 se anotaron en universidades privadas y 22, en estatales. En este período, las públicas crecieron a una tasa anual del 0,5% y las privadas al 6,1%: una tasa 12 veces mayor.

Según Guadagni, miembro de la Academia Nacional de Educación, es la primera vez que las universidades privadas crecen más que las públicas. De todos modos, las estatales representan el 79% de la matrícula universitaria total, con 1.442.286 estudiantes, mientras que las privadas solo albergan al 21% de los alumnos (382.618). En el resto de América Latina, las privadas se llevan en promedio la mitad de la matrícula universitaria.

La cantidad de graduados es muy baja en los dos sistemas: mientras las universidades estatales apenas gradúan uno de cada cuatro ingresantes (27%), en las privadas se recibe el 43%. La eficacia de las privadas viene en caída, mientras que las estatales han mejorado en los últimos años. En la región, Brasil gradúa la mitad de los ingresantes; México y Chile, 6 de cada 10.

Los expertos consultados por Clarín proponen algunas hipótesis para explicar este fenómeno. Para Guadagni, “el proceso de privatización de la escuela primaria y secundaria crea condiciones favorables para que los estudiantes elijan también la universidad privada”. Guadagni agrega que las instituciones pagas “no tienen ningún tipo de restricción al ingreso”, a diferencia de algunas públicas.

Marcelo Rabossi, investigador de la Universidad Di Tella, menciona en primer lugar “el crecimiento en el poder de compra de los salarios desde la salida de la crisis: ahora las familias pueden ‘comprar’ más educación”. Para Rabossi, las privadas suelen tener planes de estudio mejor ordenados, con menos correlativas que demoran el egreso. Y menciona que hay una “buena calidad general de las privadas, dado el estricto control que se ejerce desde el Estado a través de CONEAU”, lo que evita la proliferación de universidades de muy baja calidad, como ocurre en otros países de América Latina. “De hecho CONEAU ha rechazado, desde su creación hasta 2012, más del 80% de los pedidos de autorización de apertura de nuevas privadas”, detalla Rabossi.

Desde la perspectiva de Carlos Torrendell, profesor de Política Educativa en la UCA, “el aumento del poder adquisitivo de la clase media” también es un factor clave para entender el crecimiento de la educación privada, que es “un fenómeno de carácter regional”.

Torrendell menciona además algunos “factores institucionales” propios de las universidades privadas, como “un mayor dinamismo para crear nuevas carreras y abrir nuevas sedes” y la “mayor flexibilidad para organizar horarios y facilitar la cursada de los alumnos”.

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Fuente: Clarín

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